miércoles, 19 de diciembre de 2012

"LOS PROGRESISTAS DE COLONIA": ARTE REPRESALIADO DEL NAZISMO

elcorso.es, 30/11/2012

‘Zeitgenossen’ (1931) de Heinrich Hoerle

La obra de los dibujantes y pintores alemanes represaliados por los nazis durante el primer tercio del siglo XX, reunidos en el grupo denominado “Los Progresistas de Colonia”, pasará por Valladolid en una exposición única que indaga en la otra Alemania, la del arte y el pensamiento al margen del fascismo. En el Museo de la Pasión de la capital.



Se trata de una muestra que también es única en Europa, poco vista y que nace de la relación de estos artistas con el fotógrafo August Sander (1876-1964), que formó parte de esa asociación informal de artistas existente entre 1920 y 1933, prestó su estudio en Colonia (Alemania) para la celebración de reuniones y debates, por lo que pudo reunir buena parte de una obra que ahora custodia su nieto, Gerd Sander, comisario de esta exposición. Las piezas reunidas en Valladolid, hasta el 20 de enero, “tienen un mensaje altamente político”, razón por la cual “es difícil que tengan un público muy interesado: será cuestión de tiempo para que se acepten como grandes obras”, según el nieto.

‘Burgerkrieg’ (1928) de Gerd Arntz

Gerd Arntz (1900-1988), Heinrich Hoerle (1895-1936) y Franz Wilhem Seiwert (1894-1933) configuraron la terna más destacada de “Los Progresistas de Colonia”, a quienes los nazis consideraron autores del mal llamado “arte degenerado”, por el que persiguieron a sus creadores e hicieron desaparecer muchas obras en las mismas hogueras donde quemaron decenas de miles de libros.



El grupo tenía influencias del constructivismo, y el Neue Sachlichkeit, así como de la obra de László Moholy-Nagy, Fernand Léger y Theo van Doesburg. De 1929 a 1933, el grupo editó una revista teórica titulada ‘A bis Z’, donde los escritos y obras de arte de los miembros del grupo fueron publicados. El fotógrafo August Sander se sintió atraído por ellos, alineándose con el grupo a principios de 1920. Sander fotografió a la mayoría de los miembros del grupo.



Gerd Arntz fue uno de los cabecillas y sus obras influirían en el diseño del siglo XX; creó junto con el marxista Otto Neurath el Sistema Internacional de Educación tipográfico Isotipo. La idea era dotar a la clase obrera con un lenguaje visual universal de símbolos y pictogramas que les ayudará a comprender ideas complejas relativas a la política, la economía, la industria y la sociedad en general. En los últimos años están apareciendo bastantes de estas obras en Alemania, único lugar donde se han expuesto antes de desembarcar en Valladolid, acompañadas de estudios e investigaciones académicas para su puesta en valor, ha comentado Sander.


miércoles, 5 de diciembre de 2012

LOOPING por Juan Marín


[Biografía de Juan Marín aquí]


Juan Marín, en plena travesía
(foto: Memoria Chilena)


volando sobre 5000 metros
he querido hacer esta maiiana un looping
me acompañaba Saxofón
un negro pekinés que es mi mascota
y mi única preocupación
                        estaba tan hermosa la pista
tan límpida la decoraci6n
sin vientos sin neblinas
sin un solo temblor
                        vamos a trabajar un poco
viejo motor
vamos a divertirnos como antaño
con Marión
cuando pasaka junto a su ventana
disparándole un beso en medio roll
vamos a hacer el clown y que nos miren
las gigolettes del Orión
                         y cual si comprendiera se reía
                         brincaba retozaba el viejo avión
todo es cuestión de apresurar la marcha
y picar con amor
mientras la mano decidida y firme
abre a full el acelerador
                         cómo silba en los montantes el viento
                         cómo cantan las alas su canción
                         buena lluvia de agujas en la cara
                         y en los oídos la trompa lírica
                         de Nabucodonosor
están duros los comandos
la tierra se levanta hacia el capeaux
cual un tablero de ajedrez girando
en una fantasía de charlestón
la hélice se empeña en segar todas
las gavillas del sol
                         es el momento
se cimbra en su columpio el corazón
bien derechos los pies
                          la linea recta
la mano aprieta el botón
                          es un golpe
un golpe seco
                          y que los ojos no se cierren
cambia el telón
la máquina traza una ágil media luna
sin la menor vacilación
                          ahora
va ascendiendo en el espacio
como una burbuja o un electrón
es la montada, que hay que mantener
con valor
                          los ojos ven el cielo transparente
                          como un mar del Japón
el vacio nos fija en el asiento
en una fantistica presidn
ya está la miquina cruzando
la vertical
                          su voz
tiene la angustia de una cuerda tensa
la cuerda de un inmenso guitarrón
                          jadea el viejo Rolls-Roys
por el cristal del parabrisa
veo el rostro exoftálmico y atónito
de Saxofón
                          la mano
cierra ahora el contacto
apretando un botón
                           y aquello se asordina
                           como un verso
detenido el motor
queda un vaho de mrisica enredado
desde las alas al timón
firmes los pies en los comandos
vamos a dar la vuelta al Saxofdn
                           no sientes que algo gira
                           por encima o debajo
                           de los dos
aquel cerro tan alto
aquella nieve resbaló
los planos se deslizan en delirio
de una nueva dimensidn
la ciudad es la ruina de un tablero
de mah-jong
                           estamos en el aire suspendidos
                           de nuestro cinturón
                           el silencio nos lame las aurículas
                           en un dulce frisson
                           dejémosnos estar en este suelo
                           de nafta y Mobiloil
oh, con qué suavidad ha terminado su acrobacia
el plateado moscardón
                           ya está en la horizontal
abro contacto
                           y arranca a todas fuerzas el motor
eh viejo pekinés
te has puesto pálido
como un pierrot
                           estamos en 3000 oh cu6nto falta
                           para entrar al reino de Dios
la hélice risueña palmotea
en una infatigable ovación
le quebraremos el espejo
al dia
                           y que salte el tapón
de esta mañana de champagne rubia
como los rizos de Marión
aquella chica que nos hace tanto
tanto mal Saxofón
                           pero ya no es tiempo de bajar
piquemos y digamos adiós
                           abajo
todo igual estará siempre
la casa
            los tranvías
                                 Marión

lunes, 3 de diciembre de 2012

ANCLAS OPUESTAS por Luis Omar Cáceres


[Hablar de Omar Cáceres es hablar de Defensa del ídolo (1934), el libro que lo situó de manera definitiva en la mitología de la poesía chilena. Este libro, el único publicado por Cáceres y además prologado por Vicente Huidobro, es expresión poética de las corrientes más profundas de las vanguardias literarias, y sufrió desde el comienzo el sino trágico, incluso maldito, que acompañó a su autor durante su corta existencia. Apenas salido de la editorial, el poeta, enfurecido por la serie de erratas contenidas en el libro, juntó todos los ejemplares y los convirtió en una inmensa hoguera. De este destino sólo un par de ejemplares resultaron intactos, entre los cuales se cuentan los que hoy permanecen en la Biblioteca Nacional y que han sido los que permitieron las posteriores reediciones de esta obra. 

Cáceres, quien nació en Cauquenes el 5 de julio de 1904, comenzó a vincularse al ambiente artístico y poético en la agitada década de 1920, en que compartió con poetas como Pablo de Rokha y Ángel Cruchaga Santa María, al tiempo que comenzó a dedicarse a la crítica literaria, principalmente en el Diario ilustrado. Por esos años, además, Omar Cáceres se acercó al Partido Comunista, partido por el que llegó a ser precandidato a diputado. 

Incluído por Rubén Azócar en la antología La poesía chilena moderna (1931), y en la polémica Antología de poesía chilena nueva (1935) elaborada por Volodia Teitelboim y Eduardo Anguita, Omar Cáceres era un verdadero animal poético, poseedor de una lírica profunda y cuestionadora que, en una constante actitud de exploración y desintegración del Yo, se sumerge en múltiples referencias al propio quehacer del creador. Diversos estudios y notas de prensa se han ocupado de este poeta lúcido y refinado, hasta enigmático en ocasiones. 

Se ha vuelto común decir que los poetas suelen estar envueltos en un aura trágica, que suele acompañarlos durante toda su vida. Omar Cáceres, tal vez uno de nuestros malditos por excelencia, no estuvo ajeno a esta profecía autocumplida en que muchas veces se convierte la poesía, y encontró la muerte en circunstancias aún confusas en una zanja rural de Renca, con la cabeza rota y los bolsillo vacíos. A fin de cuentas, esa noche de septiembre de 1943 Omar Cáceres sólo continuaba creando su propio mito. 

En 2011, la Biblioteca Nacional adquirió una valiosa colección de documentos del autor, que incluye manuscritos inéditos, correspondencia personal y fotografías originales del autor.

(Tomado prestado de Memoria Chilena)]



Ahora que el  camino  ha  muerto, 
y  que  nuestro automóvil reflejo lame su fantasma, 
con su lengua  atónita, 
arrancando bruscamente la venda  de sueño 
de las súbitas,  esdrújulas moradas, 
hollando el  helado  camino  de las  ánimas, 
enderezando el  tiempo y  las  colinas,  igualándolo  todo, 
con su  paso acostado; 
como  si  girásemos  vertiginosamente  en  la  espiral  de  nosotros mismos, 
cada uno de  nosotros se siente solo,  estrechamente solo, 
oh,  amigos  infinitos. 

(100,  200,  300, 
miles  de kilómetros,  tal vez.) 
El motor se  aísla. 
La vida pasa. 
La eternidad se agacha, se  prepara, 
recoge  el abanico  que  del  nuevo aire le  regala nuestra marcha; 
en tanto que enterrando su osamenta de  kilómetros y  kilómetros, 
los cilindros  de  nuestro auto  depáranse  a  la  zona  de  nuestros propios muertos; 
he ahí a los antiguos  héroes  dirigiéndonos sus sonrisas de  altivos y  próximos espejos; 
más,  junto a  ellos,  también resiéntense, 
los rostros de nuestros amigos, 
los de  nuestros  enemigos, 
y  los  de todos los hombres  desaparecidos; 
nuestro  automóvil  les  limpia  el  olvido  con  el  roce  delirante de sus hálitos.
Como  esas manos de mármol  que  se  saludan  a  la  entrada de las tumbas, 
nuestro automóvil seráfico  ratifica  el  gran  pacto, 
que a  ambos lados  de la ruta,  conjuradas, 
atestiguan las súbitas,  esdrújulas viviendas golpeándose entre sí ... 

Ahora que el  camino  ha muerto, 
y  que nuestro automóvil reflejo  lame su fantasma,
con su lengua  atónita, 
como  si  girásemos  vertiginosamente  en  la  espiral  de  nosotros mismos, 
cada uno de  nosotros se siente solo,  indescriptiblemente solo, oh amigos infinitos!


Dinamismo de un auto por Luigi Russolo


sábado, 1 de diciembre de 2012

CANTO DE LOS HANGARES por Luciano Folgore

[Luciano Folgore era el pseudónimo del poeta italiano Omero Vecchi (1888-1966). Empezó a escribir muy joven cuando estaba estudiando contabilidad y en 1909 conoce a Marinetti y se une al movimiento futurista. En 1912 Folgore es incluido en la Antologia dei Poeti Futuristi. Colaboró en revista como L'Italia Futurista. Conoció a Cocteau y a Picasso. A partir de 1930 abandonó la escritura de vanguardia.]


Hemos estirado nuestros nervios de hierro al sol,
hemos arqueado nuestros espinazos metálicos,
y abierto a una ráfaga de alegría
la boca, que aspira a grandes sorbos la vida.
La noche no se reclina en nuestras espaldas
a la que al cielo empujamos
el silencio no erosiona nuestros sólidos armazones;
pero un soplo de energía late allí,
una cálida promesa de fuerza
que crece maravillosa.
Hemos lanzado sobre las mareas del cielo
más allá de los escollos de nubes
máquinas hechas con láminas
de fuerza de voluntad,
motores de valentía infinita
que destruyen los vientos
y palancas que elevan el perfil del hombre
muy por encima del destino humano.
Hemos besado en los atardeceres bermellones 
a nuestros hijos que retornaban
y les hemos oído jugar
con metal fulgente y ástiles de madera,
una gran fábula dorada,
las maravillas de un reino
que hace sus palacios encantados
de bloques tallados en azul oscuro.
Nos hemos entretenido en los bordes de la infinitud
Hemos lanzado al pueblo de las estrellas,
el ritmo del hombre rebelde
que marcha hacia un destino sublime
y, con grandes zancadas, se esfuerza
por plantar con firmes raíces
nuestra armadura en el sol.

(De El Canto de los motores)



Construcción de un movimiento (1923) por Ivan Alexeevich Kudriashev

viernes, 30 de noviembre de 2012

FIESTA por Rafael Alberti

[Biografía de Rafael Alberti aquí]

El ave-verde cantaba
            paralelepípedo
                   paralelepípedo
                       paralelepípedo—
El ave-verde cantaba
volando en un velocípedo

Paralelamente
la recta disparada por el puente

Los polígonos alborozados
copulaban al son de los triángulos

                          Y el vals de los cilindros
por el ruedo nevado de la circunferencia

                          Calado el cucurucho
                           voltereteaban los conos

El cubo
sumergía la fiesta en el semicírculo panzudo




La verbena (1927) por Maruja Mallo

jueves, 29 de noviembre de 2012

PRODUCCIÓN


Con cabellera de humo TÓXICO
Sobre una chimenea prolongada
Como metálico cuello de cisne
La FACTORÍA magnetiza a los transeúntes
De gestos automáticos

La vía ferrea circuncida
Su MECANISMO de relojería
Y los vagones descargan estrellas fugaces
En las inmediaciones
De sus párpados ELECTRIFICADOS

Gira el paisaje manufacturado
Las GRÚAS los postes el cableado
Y la fábrica permanece fija
Filmando el espectáculo de luces
Y CADENCIAS

Suena un sssssssssssilbato
Y los engranajes fabriles frenan en seco
EL UNIVERSO está en ralentí
Y los planetas flotan
En un charco de aceite de MÁQUINA

Bajo la luna radiografiada
Trrrrrrrrrepidan los MOTORES


Licencia Creative Commons
PRODUCCIÓN por Tommaso della Macchina se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 España.




Newcastle (1914) por Wyndham Lewis

martes, 27 de noviembre de 2012

TRASATLÁNTICO por Armando Mazza

[Armando Mazza fue un poeta futurista cercano al grupo fundador del movimiento con F. T. Marinetti a la cabeza. Se dice que durante una conferencia pronunciada por el padre del futurismo italiano en el teatro Fenice de Venecia  el ambiente se caldeó y acabó a puñetazos. Mazza era un gran boxeador y su ayuda fue providencial (V. The History Of Futurism, Buelens et al. pp. 42-43).]



Adiós Cherburgo
seis días de travesía
me ahogo en aire líquido
la línea del horizonte nunca alcanzada
el índigo del sol empapado de agua
la antena de radio perlada de rocío

deseos polarizados París - New York

el mistral devana bufandas de frescor

la estela revuelve un tiritar de llamitas

Moulin Rouge
Juliette
ojos llenos de rocío
pestañas
antimionio albayalde carmín
destellos de luz    armellas de iridio

partida

constelaciones de mariposas que revolotean con faldas de gasa cortas
inserción de brazo mimo-tetánico
delirio histérico de la orquesta

versos

la muchedumbre haciendo coros sincopados

brillo mohoso de alegría
miradas oblicuas lujuriosas 


habitación de soltero passage de clichy 10
cigarrillos-cigarrilos-cigarrillos
apagando-encendiendo-encendiendo-apagando
je t'aime


cloral de incredulidad
oh tu incandescente atizador de caracolas antorchas carnales que huelen a mar
je t'aime
sonrisa corrosiva
hilos de humo danzante
el humo se disuelve en el aire como el anís en el agua
se asfixia uno aquí      abrid las ventanas
respirando entrecortadamente
gimiendo
mucílago de saliva en las bocas devoradas
mi lengua derretida de placer como chocolate fondant en el calor de tu boca
filtradas por las persianas franjas de sol matinal diseccionan tu desnudez
el candelabro agoniza humeante


(Traducido del italiano por Tommaso della Macchina)


Portada del poemario Firmamento  de Armando 
Mazza que incluye comentarios de F. T. Marinetti

lunes, 26 de noviembre de 2012

ESTADO DE ÁNIMO por Mario Dessy

[Mario Dessy nació en Milán el 27 de junio de 1902 y fue un poeta adscrito al grupo Italia Futurista. El siguiente poema, que como se puede apreciar es de raíz simultaneista, apareció en la revista Freccia Futurista del 4 de mayo de 1917. ]


Pálidos colores de una extraña sensibilidad enfermiza     sonidos lentos
enarmónicos     extrañas voces     nostálgicas canciones susurros de cortinas de seda
oreadas     atmósfera leve tintineante azul
Largas trenzas rubias rozando mi cuerpo
ríos de cabello inundando mis facciones profusamente
               asfixiándome           espasmo
asfixiando en un día caluroso en pleno agosto       muriendo besando sorbiendo
mordiendo dos labios de cinabrio
El sonido de un portazo
Estirando una pierna      ¡solo tengo una!
¡Qué araña!
Un grito
Tlac
          z                                        z
                z                          z
                       z           z

Soy lanzado a la inmensidad de las olas

(Traducido del italiano por Tommaso della Macchina)



Cabecera original de la revista Flecha Futurista



martes, 20 de noviembre de 2012

POEMA DE LAS FÁBRICAS por Eduardo González Lanuza


[(Santander, 1900-Buenos Aires, 1984) Escritor argentino de origen español. Fundó con Borges la revista Prisma (1925), impulsora de la vanguardia argentina, y colaboró en Proa y en Martín Fierro. En sus inicios poéticos se aprecia la influencia del ultraísmo (Prismas, 1924). Con posterioridad, se orientó hacia una poesía de formas clásicas (La degollación de los inocentes, 1938; Oda a la alegría y otros poemas, 1949; Aires para canciones, 1977). Es autor también de ensayos (Variaciones sobre la poesía, 1943; Los martinfierristas, 1961).]



Los gritos encadenan | trajín apretujado 

un instante con todos | mil prisas se penetran 

los instantes                 |

Pistones  | El alma 

bielas      | sueña con engarzar los horizontes 

émbolos   | 

En la carne de fuego    |                              prolijidad 

                                           | CALDERAS       exacta 

trepidan las centurias |                              El manómetro  
                                                                           es el pulso de la 
                                                                           fábrica 




La guerra por Giacomo Balla

domingo, 18 de noviembre de 2012

FÁBULA DE EQUIS Y ZEDA (fragmento) por Gerardo Diego

[Poeta español nacido en Santander en 1896. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Deusto y posteriormente en las de Salamanca y Madrid, donde se doctoró. Fue catedrático de Lengua y Literatura en el Instituto de Soria, y sucesivamente enseñó la misma asignatura en los Institutos de Gijón, Santander y Madrid. Participó con Juan Larrea y Vicente Huidobro en el movimiento creacionista. Obtuvo el Premio Cervantes de Literatura y fue miembro de la Real Academia de la Lengua hasta su muerte en 1987. Su obra se inició en 1920 con «El romancero de la Novia», y continuó con numerosas publicaciones entre las que se destacan,  «Manual de Espumas» 1924, «Poemas Adrede» 1932, «Ángeles de Compostela» 1940, «Amor solo» 1958, «Nocturnos de Chopin» 1962, «La Fundación del Querer» 1970 y «Carmen Jubilar» 1973.

(Tomado prestado de A media voz)]

Era el mes que aplicaba sus teorías
cada vez que un amor nacía en torno
cediendo dócil peso y calorías
cuándo por caridad ya para adorno
en beneficio de esos amadores
que hurtan siempre relámpagos y flores

Ella llevaba por vestido combo
un proyecto de arcángel en relieve
Del hombro al pie su línea exacta un rombo
que a armonizar con el clavel se atreve
A su paso en dos lunas o en dos frutos
se abrían los espacios absolutos

Amor amor obesidad hermana
soplo de fuelle hasta abombar las horas
y encontrarse al salir una mañana
que Dios es Dios sin colaboradoras
y que es azul la mano del grumete
-amor amor amor- de seis a siete

Así con la mirada en lo improviso
barajando en la mano alas remotas
iba el galán ladrándole el aviso
de plumas blancas casi gaviotas
por las calles que huelen a pintura
siempre buscando a ella en cuadratura

Y vedla aquí equipando en jabón tierno
globos que nunca han visto las espumas
vedla extrayendo de su propio invierno
la nieve en tiras la pasión en sumas
y en margaritas que pacerá el chivo
su porvenir listado en subjuntivo

Desde el plano sincero del diedro
que se queja al girar su arista viva
contempla el amador nivel de cedro
la amada que en su hipótesis estriba
y acariciando el lomo del instante
disuelve sus dos manos en menguante

«A ti la bella entre las iniciales
la más genuina en tinta verde impresa
a ti imposible y lenta cuando sales
tangente cuando el céfiro regresa
a ti envío mi amada caravana
larga como el amor por la mañana

Si tus piernas que vencen los compases
silencioso el resorte de sus grados
si más difícil que los cuatro ases
telegrama en tu estela de venados
mis geometrías y mi sed desdeñas
no olvides canjear mis contraseñas

Luna en el horno tibio de aburridas
bien inflada de un gas que silba apenas
contempla mis rodillas doloridas
así no estallen tus mejillas llenas
contempla y dime si hay otro infortunio
comparable al desdén y al plenilunio

Y tú inicial del más esbelto cuello
que a tu tacto haces sólida la espera
no me abandones no Yo haré un camello
del viento que en tus pechos desaltera
y para perseguir tu fuga en chasis
yo te daré un desierto y un oasis

Yo extraeré para ti la presuntuosa
raíz de la columna vespertina
Yo en fiel teorema de volumen rosa
te expondré el caso de la mandolina
Yo peces te traeré -entre crisantemos-
tan diminutos que los dos lloremos

Para ti el fruto de dos suaves nalgas
que al abrirse dan paso a una moneda
Para ti el arrebato de las algas
y el alelí de sálvese el que pueda
y los gusanos de pasar el rato
príncipes del azar en campeonato

Príncipes del azar Así el tecleo
en ritmo y luz de mecanografía
hace olvidar tu nombre y mi deseo
tu nombre que una estrella ama y enfría
Príncipes del azar gusanos leves
para pasar el rato entre las nieves

Pero tú voladora no te obstines
Para cantar de ti dame tu huella
La cruzaré de cuerdas de violines
y he de esperar que el sol se ponga en ella
Yo inscribiré en tu rombo mi programa
conocido del mar desde que ama»

Y resumiendo el amador su dicho
recogió los suspiros redondeles
y abandonando al humo del capricho
se dejó resbalar por dos rieles
Una sesión de circo se iniciaba
en la constelación decimoctava.


Chica ante un espejo por Pablo Picasso

viernes, 14 de septiembre de 2012

ODA A PLATKO por Rafael Alberti


[Ver biografía de Alberti  aquí]


Ni el mar,
que frente a ti saltaba sin poder defenderte.
Ni la lluvia. Ni el viento, que era el que más rugía.
Ni el mar, ni el viento, Platko,
rubio Platko de sangre,
guardameta en el polvo,
pararrayos.
No nadie, nadie, nadie.
Camisetas azules y blancas, sobre el aire.
Camisetas reales,
contrarias, contra ti, volando y arrastrándote.
Platko, Platko lejano,
rubio Platko tronchado,
tigre ardiente en la yerba de otro país.
¡Tú, llave, Platko, tú, llave rota,
llave áurea caída ante el pórtico áureo!
No nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko.
Volvió su espalda al cielo.
Camisetas azules y granas flamearon,
apagadas sin viento.
El mar, vueltos los ojos,
se tumbó y nada dijo.
Sangrando en los ojales,
sangrando por ti, Platko,
por ti, sangre de Hungría,
sin tu sangre, tu impulso, tu parada, tu salto,
temieron las insignias.
No, nadie, Platko, nadie,
nadie se olvida.
Fue la vuelta del mar.
Fueron diez rápidas banderas
incendiadas sin freno.
Fue la vuelta del viento.
La vuelta al corazón de la esperanza.
Fue tu vuelta.
Azul heroico y grana,
mandó el aire en las venas.
Alas, alas celestes y blancas,
rotas alas, combatidas, sin plumas,
escalaron la yerba.
Y el aire tuvo piernas,
tronco, brazos, cabeza.
¡Y todo por ti, Platko,
rubio Platko de Hungría!
Y en tu honor, por tu vuelta,
porque volviste el pulso perdido a la pelea,
en el arco contrario al viento abrió una brecha.
Nadie, nadie se olvida.
El cielo, el mar, la lluvia lo recuerdan.
Las insignias.
Las doradas insignias, flores de los ojales,
cerradas, por ti abiertas.
No nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko.
Ni el final: tu salida,
oso rubio de sangre,
desmayada bandera en hombros por el campo.
¡Oh, Platko, Platko, Platko,
tú, tan lejos de Hungría!
¿Qué mar hubiera sido capaz de no llorarte?
Nadie, nadie se olvida,
no, nadie, nadie, nadie.


Pintura de Thomas Dowdeswell

jueves, 6 de septiembre de 2012

SILENCIO, CAGE CUMPLE 100 AÑOS

Benjamín G. Rosado 
El Cultural, 05/09/2012

John Cage, destripando la música

La doble efeméride de John Cage (1912 - 1992) no ha tenido demasiado ruido mediático, quizá porque el gran corpus teórico del compositor norteamericano, publicado en 1961, llevaba por título Silence. "Todo lo que hacemos es música", predicaba, "pero también lo que no llegamos a hacer". Así se entiende que una de las figuras fundamentales de la historia de la música se empeñara, a pesar de su inmenso catálogo, en no componer. Una actitud que tenía que ver con ciertos principios del budismo zen pero, sobre todo, con una contemplación enfermizamente curiosa y sensible del mundo. "Cuando los sonidos son autorizados a ser ellos mismos, exigen a aquellos que los escuchan que lo hagan sin tenerlos que poner a prueba".

John Milton Cage nace el 5 de septiembre de 1912 en Los Ángeles (California). Su tenacidad como músico e intérprete se la debe a un padre inventor y a una madre periodista. No olvidará su primer viaje a Europa en 1930. Allí, en París, entra en contacto con la música de Scriabin, Hindemint y Stravinski. Después se traslada a Mallorca, donde compone por primera vez, como confiesa en su Declaración autobiográfica (1989). En Sevilla se da cuenta de "la multiplicidad de acontecimientos simultáneos, visuales y auditivos" que se dan cita en una misma experiencia, idea que germinaría más tarde en algunos de sus happenings y musicircus, como El tren de John Cage de 1978). 

A su vuelta a California, el pianista Richard Bühlig y el compositor y teórico Henry Cowell le ponen en contacto con Arnold Schönberg, que le introduce en el sistema dodecafónico, aunque Cage se decanta por una particular visión del "sonido organizado". En 1939, estrena Imaginary Landscape, n° 1 , considerada la primera composición de música electrónica de la historia, y un año después irrumpe en escena con su famoso "piano preparado". La coreógrafa Sybilla Fort le había pedido una partitura para su ballet Bacchanale , pero no había espacio en la sala para demasiados instrumentos. Cage pensó que, introduciendo tronillos, tuercas, gomas, pernos y pinzas entre las cuerdas del instrumento, conseguiría una mayor riqueza de armónicos así como diferentes efectos de percusión. Aquello llamó la atención del bailarín y coreógrafo Merce Cunningham, con quien trabajaría en diferentes proyectos durante toda su vida.

La mitad de siglo marca el reconocimiento internacional de Cage. Recibe el Premio de la Academia Americana de Artes y Letras y una beca de la Fundación Guggenheim, entra en contacto con los dos pierres de la vanguardia, Schaeffer y Boulez, y en Nueva York conoce a Ernst y Breton, a Mondrian y Duchamp (con quien más tarde se batiría en duelo frente a un tablero de ajedrez para su Chess Pieces), que le abren las puertas del MoMA. En 1952, David Tudor estrena una de sus obras más emblemáticas, 4'33'' , en el Maverick Concert Hall de Woodstock. El pianista norteamericano no tocó una sola nota durante el tiempo que da título a la obra, sembrando el desconcierto entre el público. "Es posible encontrar la belleza en el silencio, en el intimismo", llegaría a decir.

4'33" o el silencio convertido en música

Poco después, en 1958 participa en los cursos de verano de la Escuela de Darmstadt, donde defendió sus experiencias musicales en una conferencia que llevaba por título La composición como proceso: cambios, indeterminación y comunicación. En lo sucesivo, Cage se centraría en el estudio de las operaciones aleatorias (el juego de dados, el recurso de los ordenadores o las consultas al Libro de las mutaciones chino que emplea en su I Ching), la exploración de las posibilidades creativas de la radio (como Music Walk, de 1958, para pianos y aparatos de radio), la relación de la música con las artes plásticas (los dibujos de Where R= Ryoanji de 1983) y el teatro (Europeras) y otra serie de experimentos relacionados directamente con el intérprete (como los Estudios Australes ). "Quiero hacer la música tan difícil como sea posible para que la ejecución muestre que lo imposible no es imposible".

Cage fallece en Nueva York el 12 de enero de 1992 a causa de un derrame cerebral. Tenía 79 años y muchos proyectos entre manos, como el homenaje a su adorado James Joyce del ballet Ocean, que preparaba junto a su amigo Cunningham.

El investigador y biógrafo de Cage, David Nicholls, destaca tres obras y momentos decisivos de la carrera del compositor: cuando en 1943 presenta en el MoMA su First Construction (in Metal) , obra para gongs asiáticos, cencerros de vaca, yunques, campanas tubulares y tambores de freno de un coche; cuando en agosto de 1952 presenta en Woodstock su 4'33'' ; y la partida de ajedrez (con sonidos amplificados) de Reunion en 1968.


Mr. Cage extrayendo sonidos... ¡de un cactus!

El apóstol de la vanguardia

John Cage fue el máximo apóstol de lo que todavía llamamos vanguardia, una figura fundamental para entender toda la música culta creada en el mundo a partir de los años cuarenta. Artista iconoclasta, descubrió nuevos caminos, impulsó la creación del movimiento minimalista, trabajó con las más diversas fuentes sonoras y consiguió otorgar al silencio categoría de hecho artístico incontrovertible. Su torrencial inventiva fraguó en casi todos los géneros.

Para Cage el concepto tradicional de obra estaba totalmente obsoleto y carecía de validez alguna, por lo que había que partir de la idea de que la verdadera realidad de la música se daba en el momento de su ejecución y no en la obra como tal. En tal sentido, debe prescindirse por completo de la antigua concepción de que la composición es algo único e irrepetible para proclamar el carácter único e irrepetible de la ejecución de lo que está sonando en ese mismo instante. Y Cage buscó, casi desde el principio de su carrera, crear una serie ilimitada de interpretaciones posibles a partir de una serie de elementos, la cual, a pesar de todo, tendrá ciertas cosas predeterminadas.

Las ideas de Cage seguían un camino ciertamente marginal al que llevaba la música occidental después de la segunda gran guerra. No debe desconocerse el valor de su concepción de la música como un movimiento contra las instituciones, y esto lo destacaba Luigi Pestalozza (L'opposizione musicale. Feltrinelli, Milán, 1991), que remarcaba que en este creador lo relevante es, como hemos dicho, el sonido. El lenguaje musical tradicional, instituido, es, de este modo, marginado. Decía el compositor (Silence: Lectures and Writings. Middletown/Connecticut, 1967): "Cualquier estructura válida que comporte sonidos y silencios debería basarse no sobre la frecuencia, como es tradición en la música occidental, sino precisamente sobre la duración". /Arturo Reverter

martes, 28 de agosto de 2012

CANCIÓN DEL AEROPLANO por José María Romero


[José María Romero Martínez, nació en el número 11 de la calle de Sevilla, en Olivares [Provincia de Sevilla], a las 3 de la madrugada del 3 de octubre de 1893. Era el cuarto de la decena de vástagos que, engendró el matrimonio compuesto por el notario público de la villa Miguel Romero Sánchez, natural de El Jabugo, y María del Carmen Martínez Arellano, gaditana, feligresa del Sagrario de la Catedral de Sevilla, casados el 25 de abril de 1886 en la hispalense Omnium Sanctorum. Once días después fue bautizado por el primer cura propio que tuvo la «parroquial iglesia mayor», el Presbítero D. Isaías Álvarez Barrera. Le impusieron los nombres de José María Antonio Teodoro Cándido del Sagrado Corazón de María.

En 1908, la familia Romero se traslada a Sevilla, donde el padre obtuvo plaza de notario. Fue matriculado en el colegio del Santo Ángel y en 1910 José María comienza los estudios de Medicina, concluidos con premio extraordinario en 1917. 

Una vez terminada su carrera se instala como médico en la popular calle Pureza de Sevilla, dónde muchas veces no sólo no cobraba por sus consultas sino que pagaba de su bolsillo las medicinas a quién lo necesitaba. Se le conocía como “el niño sabio de Triana”. 

Desde mediados de los años veinte, una vez concluido el doctorado despliega una amplia y fecunda labor profesional como médico de la beneficiencia provincial, como subdirector del Manicomio, como profesor auxiliar de la Cátedra de Histología, además de ser pionero y miembro de la Comisión Científica de la Liga Española contra el Cáncer.

Aunque escribía desde los diez años su vocación literaria se consolida en sus años de estudios en la universidad. Por entonces publica en las revistas como La Exposición y Andalucía y diarios como El Liberal de Sevilla. Ingresa en el Ateneo, que en 1915 le otorga La flor Natural en los Juegos floreales por su “Canto a la Paz”.

En 1927, como vocal de la sección de literatura del Ateneo organiza el encuentro de jóvenes poetas españoles que reivindican a Góngora en el tercer centenario de su muerte.


Sevilla, 16 de diciembre de 1927. Sociedad Económica de Amigos del País. 
Homenaje del Ateneo de Sevilla a Góngora. De izquierda a derecha: Alberti, 
García Lorca, Chabás, Bacarisse, José María Romero Martínez, Manuel Blasco 
Garzón, Jorge Guillén, Bergamín, Dámaso Alonso y Gerardo Diego. Foto: Serrano

Serrano inmortalizó fotográficamente el acto; en el que aparecen centrados José María Romero Martínez y el presidente del Ateneo, Blasco Garzón; y a sus lados, Alberti, Lorca, Chabás, Bacarisse, Jorge Guillén, Bergamín, Dámaso Alonso y Gerardo Diego. Tras el fotógrafo se situaban Cernuda, Villalón, Salinas, Porlán, Adriano del Valle, José Bello, Amantina Cobos, su marido el pintor Villalobos, Alejandro Collantes, Romero Murube, Labrador, Llosent, Espina, Fernández Almagro, Muñoz San Román, Laffón, Bacarisas, el torero Sánchez Mejías, Juan Miguel Sánchez, Lafita, Majó, Núñez Cabezas de Herrera, Tamayo y José de la Peña, entre otros.

Constantes las alusiones al pueblo natal, en “Romances de Primavera” ensueña, con bucólica suavidad, el despertar al amor y la belleza, y el dolor terrible por la muerte de una antigua novia que lo vio partir hacia la conquista de la fama:

Me encontraré esta noche en la ciudad lejana, 
sin la luz de tus ojos ni el calor de tus manos;
entre el bullicio alegre, por las extrañas calles [...]. 
Y en mi alma se agota, sin cesar; el deseo
de que el tren se detenga y volver a tu lado. 
El tren no se detiene. El tren sigue su marcha.

Entregado al ejercicio profesional, sus inquietudes políticas, por convencimiento y amistad, se iban acercando a las tesis del cambio político que habría de verificarse en 1931, siendo elegido en 1936 secretario provincial de Unión Republicana, el partido de Martínez Barrio, y ocupando, sólo unos días, durante el Frente Popular, el cargo de gobernador civil de Sevilla.

El trío formado por Romero Martínez, Puelles y Blasco estaba pronto a desaparecer: José María Romero y Puelles (presidente de la Diputación Provincial) son fusilados el 19 de septiembre de 1936.

La Bilioteca Municipal de Olivares que se inauguró en febrero de 1992 lleva su nombre: “Biblioteca Pública Municipal Poeta José María Romero Martínez” en reconocimiento a su brillante labor como humanista republicano, médico y escritor.

(Extraído www.olivares.es)]


Abandona la tierra y dirígete al cielo,

mi águila blanca, de alas enormes y vibrantes

eleve tu hélice potente,

entre torbellinos de aire,

elévate en el espacio sigue tu ruta hacia el azul. 
  


Tú. que no tienes que seguir

un camino inmutable de carriles de hierro

ni una ruta trazada por corrientes marinas; tú, que no necesitas carreteras,

ni la energía dócil de los cables eléctricos

y, tienes un motor por corazón

gasta el caudal de tu sangre inflamable

y, entre detonaciones y ráfagas

de esencias hechas humo,

deja la tierra

y elévate en el aire,

traza en el espacio rutas nunca surcadas

y descubre horizontes nunca vistos. 
  


Ve al encuentro del día

cuando la Aurora aún

no haya abierto sus rosas;

sube adonde los ojos no puedan distinguirle,

bello pájaro gigante,

lleno de gracia y majestad

desde donde los valles verdes

y las blancas montañas de la Tierra,

y la llanura azul del oceano,

y la ciudad brumosa de enormes chimeneas,

donde tiembla el burgués y el bolchevista ruge,

tengan para tus ojos,

ebrios de luces siderales

la plata fría y uniforme

de los paisajes celestes.

Asciende entre la bruma:

elévate sobre las nubes que te impiden

ver el azul del cielo; destrózalas con tu hélice enloquecida,

que, a través de los amplios ventanales que abras,

se derrame la lumbre del sol

y haga brillar tus alas

mojadas por la lluvia

y aparte la opresión de la tormenta.

Sube en la tempestad,

nauta del Infinito;

pasa serenamente sobre el trueno del mar.

apaga sus bramidos con tu motor rugiente

elévate entre los torbellinos del viento;

corta con tu timón

el vientre de las trombas

y opón al furor del huracán

tu corazón de mil caballos. 
  


Elévate pronto. mi pájaro enorme;

los bárbaros cubren sus campos

de torres blindadas y quieren cerrar tu camino

con nubes de llamas y acero.

¡Remonta tu vuelo más alto,

que no lleguen a herir tu corazón! Responde e, la Muerte trazando en el aire

la curva sin fin de la Vida

y hacia la paz azul del Infinito

prosigue tu ruta triunfal.





 "Sorvolando in spirale il Colosseo (Spiralata)" por Tato (1930)