jueves, 1 de septiembre de 2016

CARCOMA Y PRESENCIA DEL CAPITALISMO por Winett De Rokha

[Biografía de Winett De Rokha aquí]

Frio, plano, de exactas dimensiones,
el siglo XX cabe en una cancha de tennis.

En mesitas de cafe-concierto,
entre pajillas,, whisky-sowers y cigarrillos egipcios,
la mujer conternporhnea
borda corpiiios de seda negra.

En el paddock,
a1 cornpás de la música loca de un jazz-band,
las mujeres y los caballos se pasean.

Del brazo de Pablo de Rokha,
intervengo en el ritornello
mundial de las muchedumbres.

Ilustrando mis poemas
con perspectivas de paperchase,
con sweaters cuadriculados de sportman,
y humaredas de inquietantes locomotoras,
soy la Eva clásica del porvenir.

Astral y sensitiva, horado
en aviones románticos,
el azul de las golondrinas perdidas.


Lienzo de Olga Rozanova

lunes, 18 de enero de 2016

ATARDECER EN NEW YORK por Eugenio Montes

[Biografía de Eugenio Montes aquí]

A Vicente Risco

El crepúsculo barnizado de whisky
es ahogado por olas blancas.
Los rascacielos, arrodillados, elevan
plegarias a las nubes.
El sol está detenido en un vaso
en la mesa de la terraza de un bar.
Las nubes arrojaron del dedo los anillos.
Ventiladores nómadas.
La multitud es una llama que el viento riza,
presa en el túnel de la avenida.
Los automóviles nadan a impulsos cortos.
Distendidos los brazos y en el pecho un fatigoso jadear.
Treinta gamas de grises cayeron de una paleta,
quemaron las alas y regaron los objetos.
Enmudecieron las cigarras que solfean en los trolley.
Cajas musicales.
Las trompas equivocadas dicen:
DO RE FA.
Se nota la ausencia de la batuta del director de orquesta.
Un pintor va dando pinceladas amarillas en los gasómetros.
¿Dónde está la concha del apuntador?
DOREFA
Tocan sólo los instrumentos de metal.
Los violines esperan tres compases.
Ante la indiferencia de los espectadores, las trompas epilépticas insisten:
DO RE FA.


Subway por Fortunato

jueves, 7 de enero de 2016

MANIFIESTO ANTROPÓFAGO por Oswald de Andrade

[(José Oswald de Souza Andrade; São Paulo, 1890-1954) Escritor y periodista brasileño. Trabajó como periodista desde muy joven, realizó numerosos viajes a Europa, y pronto formó parte de la bohemia literaria; sólo tardíamente completó sus estudios de derecho. En 1911 fundó una revista semanal de carácter combativo y humorista que apareció bajo el título de O Pirralho, y con ella logró convertirse en uno de los periodistas y polemistas más brillantes de la época.

Siguió realizando con asiduidad viajes a Europa, lo cual le permitió conocer a los principales intelectuales y artistas del momento, entre ellos a Isadora Duncan, Pablo Picasso, Jean Cocteau, Brancusi, Jules Romains y Tarsila do Amaral. En 1922 publicó Los condenados (Os condenados), que fue la primera novela de la serie Trilogia do exilio (Trilogía del exilio), que completaría con Estrela de Absinto (1927) y finalizaría en 1934 con A Escala Vermelha. En 1924 publicó Memórias Sentimentais de Joao Mirama, la primera gran experiencia de prosa modernista en la literatura brasileña.

En 1925 apareció en París Palo Brasil (Pau-Brasil), libro de poesía en el que Oswald de Andrade ofrecía una interpretación lírica y a la vez humorística de su país. Tres años después fundó la Revista de Antropofagia, en torno a la cual surgió un movimiento radical del modernismo que preconizaba un proceso de asimilación "antropofágica" de la cultura extranjera universal, para asimilarla con características autóctonas.

Con posterioridad a la revolución que tuvo lugar en el año 1930, radicalizó sus posturas políticas hacia una militancia de izquierdas, y participó en la lucha obrera y antifascista como redactor del periódico O Homem Livre (El hombre libre). En 1933 publicó Serafim Ponte Grande, claro testimonio de esta fase creativa e ideológica del autor, y en 1943 y 1946, publicó dos volúmenes de la serie inacabada Marco Zero, en los que analiza la sociedad burguesa de Sao Paulo. Cabe destacar también su obra Punto de partida.

Un nacionalismo que busca sus orígenes sin perder la visión crítica de la realidad brasileña, la parodia, la valorización del habla cotidiana, la búsqueda de la lengua brasileña y la crítica a la sociedad burguesa capitalista son los rasgos que encuadran su obra dentro del modernismo brasileño. Un ejemplo es su primer libro de poesías Pau-Brasil (1925), manifiesto en el que rechaza la herencia portuguesa y clama por un retorno a la primitiva espontaneidad expresiva de los indígenas brasileños. Sus novelas quiebran las estructuras tradicionales. Así, Memorias sentimentales de João Miramar (1924), influida por el lenguaje cinematográfico, presenta en una mezcla de prosa y poesía fragmentos de la vida de Miramar, con ironía y humor.

(Tomado prestado de Biografías y Vidas)]

A lua de Tarsila do Amaral


Sólo la Antropofagia nos une. Socialmente. Económicamente. Filosóficamente.

Única ley del mundo. Expresión enmascarada de todos los individualismos, de todos los colectivismos. De todas las religiones. De todos los tratados de paz.

Tupi, or not tupi, that is the question.

Contra todas las catequesis. Y contra la madre de los Gracos.

Sólo me interesa lo que no es mío. Ley del hombre. Ley del antropófago.

Estamos cansados de todos los maridos católicos sospechosos en situación dramática. Freud puso fin al enigma mujer y a otros temores de la sicología impresa.

Lo que obstaculizaba la verdad era la ropa, el impermeable entre el mundo interior y el mundo exterior. La reacción en contra del hombre vestido. El cine americano informará.

Hijos del sol, madre de los vivientes. Encontrados y amados ferozmente, con toda la hipocresía de la nostalgia, por los inmigrados, por los traficados y por los turistas. En el país de la gran serpiente.

Fue porque nunca tuvimos gramáticas, ni colecciones de viejos vegetales. Y nunca supimos lo que era urbano, suburbano, fronterizo y continental.

Perezosos en el mapamundi del Brasil.

Una conciencia participante, una rítmica religiosa.

Contra todos los importadores de conciencia enlatada. La existencia palpable de la vida. Y la mentalidad prelógica para que la estudie el señor Lévy-Bruhl.

Queremos la Revolución Caraiba. Más grande que la Revolución Francesa. La unificación de todas las revueltas eficaces en la dirección del hombre. Sin nosotros Europa no tendría siquiera su pobre declaración de los derechos del hombre.

La edad de oro anunciada por la América. La edad de oro. Y todas las girls.

Filiación. El contacto con el Brasil Caraiba. Ori Villegaignon print terre.

Montaigne. El hombre natural. Rousseau. De la Revolución Francesa al Romanticismo, a la Revolución Bolchevique, a la Revolución Surrealista y al bárbaro tecnificado de Keyserling. 

Caminamos…

Nunca fuimos catequizados. Vivimos a través de un derecho sonámbulo.

Hicimos nacer a Cristo en Bahía. O en Belén del Pará.

Pero nunca admitimos el nacimiento de la lógica entre nosotros.

Contra el Padre Vieira. Autor de nuestro primer préstamo, para ganar su comisión.

El rey analfabeto le había dicho: ponga eso en el papel pero sin mucha labia. El préstamo se hizo. Se gravó el azúcar brasilero. Vieira dejó el dinero en Portugal y nos trajo la labia.

El espíritu se rehúsa a concebir el espíritu sin el cuerpo. El antropomorfismo.

Necesidad de la vacuna antropófaga. Para el equilibrio contra las religiones del meridiano. Y las inquisiciones exteriores.

Sólo podemos atender al mundo orecular.

Teníamos la justicia codificación de la venganza. La ciencia codificación de la Magia. 

Antropofagia. La transformación permanente del Tabú en tótem.

Contra el mundo reversible y las ideas objetivadas. Cadaverizadas. El stop del pensamiento que es dinámico. El individuo víctima del sistema. Fuente de las injusticias clásicas. De las injusticias románticas. Y el olvido de las conquistas interiores.

Rutas. Rutas. Rutas. Rutas. Rutas. Rutas. Rutas.

El instinto Caraiba.

Muerte y vida de las hipótesis. De la ecuación yo parte del Cosmos al axioma Cosmos parte del yo. Subsistencia. Conocimiento. Antropofagia.

Contra de las élites vegetales. En comunicación con el suelo.

Nunca fuimos catequizados. Lo que hicimos fue Carnaval. El indio vestido como senador del Imperio. Fingiendo ser Pitt. O apareciendo en las óperas de Alencar lleno de buenos sentimientos portugueses.

Ya teníamos el comunismo. Ya teníamos la lengua surrealista. La edad de oro.

Catiti Catiti Imara Natiá Notiá Imara Ipejú

La magia y la vida. Teníamos la relación y la distribución de los bienes físicos, de los bienes morales, de los bienes merecidos. Y sabíamos transponer el misterio y la muerte con la ayuda de algunas formas gramaticales. 

Pregunté a un hombre lo que era el Derecho. Él me respondió que era la garantía del ejercicio de la posibilidad. Ese hombre se llamaba Galli Mathias.

Lo devoré.

Sólo no hay determinismo donde hay misterio. ¿Pero qué nos importa eso?

Contra las historias del hombre que empiezan en el Cabo Finisterra. El mundo no datado. No rubricado. Sin Napoleón. Sin César.

La fijación del progreso por medio de catálogos y televisores. Sólo la maquinaria. Y los transfusores de sangre.

Contra la sublimaciones antagónicas. Traídas en las carabelas.

Contra la verdad de los pueblos misioneros, definida por la sagacidad de un antropófago, el Visconde de Cairú: - Es mentira muchas veces repetida.

Pero no fueron cruzados los que vinieron. Fueron fugitivos de una civilización que estamos devorando, porque somos fuertes y vengativos como el Jabutí.

Si Dios es la conciencia del Universo Increado, Guarací es la madre de los vivientes. Jací es la madre de los vegetales.

No tuvimos especulación. Pero teníamos la adivinación. Teníamos Política que es la ciencia de la distribución. Y un sistema social planetario.

Las migraciones. La fuga de los estados tediosos. Contra las esclerosis urbanas. Contra los Conservatorios y el tedio especulativo.

De William James a Voronoff. La transfiguración del Tabú en tótem.

Antropofagia.

El pater familias y la creación de la Moral de la Cigüeña: Ignorancia real de las cosas + habla de imaginación + sentimiento de autoridad ante la prole curiosa.

Es necesario partir de un profundo ateísmo para llegar a la idea de Dios. Pero la caraiba no lo necesitaba. Por que tenía a Guarací.

El objetivo creado reacciona con los Ángeles de la Caída. Después Moisés
divaga. ¿Pero qué nos importa eso?

Antes de que los portugueses descubrieran al Brasil, Brasil había descubierto la felicidad.

Contra el indio de antorcha. El indio hijo de María, ahijado de Catalina de Médicis y yerno de D. Antonio de Mariz.

La alegría es la prueba del nueve. 

En el matriarcado de Pindorama.

Contra la Memoria fuente de la costumbre. La experiencia personal renovada.

Somos concretistas. Las ideas se apoderan, reaccionan, queman gentes en las plazas públicas. Suprimamos las ideas y las otras parálisis. Por las rutas. Creer en las señales, creer en los instrumentos y en las estrellas.

Contra Goethe, la madre de los Gracos, y la Corte de D. Juan VI.

La alegría es la prueba del nueve.

La lucha entre lo que se llamaría Increado y la Criatura – ilustrada por la contradicción permanente entre el hombre y su Tabú. El amor cotidiano y el modus vivendi capitalista. Antropofagia. Absorción del enemigo sacro. Para transformarlo en tótem. La humana aventura. La terrenal finalidad. Pero, sólo la puras élites consiguieron realizar la antropofagia carnal, que trae en sí el más alto sentido de la vida y evita todos los males identificados por Freud, males catequistas. Lo que sucede no es una sublimación del instinto sexual. Es la escala termométrica del instinto antropófago. De carnal, él se vuelve electivo y
crea la amistad. Afectivo, el amor. Especulativo, la ciencia. Se desvía y se transfiere. 

Llegamos al envilecimiento. La baja antropofagia aglomerada en los pecados del catecismo – la envidia, la usura, la calumnia, el asesinato. Plaga de los llamados pueblos cultos y cristianizados, es en contra de ella que estamos actuando. Antropófagos.

Contra Anchieta cantando las once mil vírgenes del cielo, en la tierra de

Iracema, - el patriarca João Ramalho fundador de São Paulo.

Nuestra independencia aún no ha sido proclamada. Frase típica de D. Juan VI: - Hijo mío ¡pon esa corona en tu cabeza, antes que algún aventurero lo haga!

Expulsamos la dinastía. Es necesario expulsar el espíritu de Bragança, las ordenaciones y el rapé de María de la Fuente.


Contra la realidad social, vestida y opresora, catastrada por Freud – la realidad sin complejos, sin locura, sin prostituciones y sin las prisiones del matriarcado
de Pindorama. 

lunes, 28 de septiembre de 2015

BLAISE CENDRARS, ROMPIENDO RELOJES A MARTILLAZOS

Ánxel Grove
20 Minutos, 25/04/2011

Cendrars pintado por Modigliani


Henry Miller afirmaba que para escribir “hay que estar poseído y obsesionado”.

Blaise Cendrars (1887-1961) -a quien Miller idolatraba- cumplía ambos requisitos.

Vivió cada mañana como si fuese la primera y cada noche como si fuese la última. Se dio de baja en todo para ejercer la vida.

Renunció a la educación por castrante. Renunció a su tierra natal, Suiza, por somnífera. Renunció a su clase social, la burguesía (si es suiza, insufrible), para largarse a Rusia a los 17 años y trabajar como aprendiz de relojero. Sólo se llevó unos paquetes de cigarrillos.

En el oscuro taller de San Petersburgo donde se maneja con las miniaturas que pretenden en vano simplificar el tiempo a través de la mecánica comprendio que el único destino de los relojes es el martillo.

En Rusia es testigo del domingo negro del 9 de enero de 1905: los cosacos del zar atacan espada a mano a los 20.000 hambrientos, sobre todo campesinos, que se manifiestan ante la residencia de verano del tirano. Mil muertos.

El relojero suizo cultiva la amistad de anarquistas y bolcheviques. Algunos de sus colegas son condenados a muerte.

Empieza a escribir y publicar.

“No mojaré la pluma en un tintero, sino en la vida”, afirma una mañana. No faltó a su palabra.

En 1913, establecido en el  trepidante París de la primera década del XX, amigo de los radicales del arte (Chagall, Léger, Modigliani), publica este poema:

Disonancias del arco iris en la telegrafía inalámbrica de la Torre 
Mediodía
Medianoche
En todos los rincones del universo se murmura: “Merde” 
Rayos
Cromo amarillo
Nos hemos contactado
Los transatlánticos se acercan desde todas las direcciones
Desaparecen
Todos están en movimiento
Y los relojes marchan
Paris-Midi informa que un profesor alemán fue devorado por los caníbales en el Congo
Bien hecho

Tiene agujas en los zapatos y se le clavan en la planta de los pies. No puede evitar el movimiento.

Habla seis idiomas. Intenta estudiar medicina en Berna para indagar en la verdad definitiva del desorden nervioso. Entiende que no son biológicos nuestros fantasmas y se matricula en Filosofía. Lo deja por el amor de su vida, la polaca Féla Poznanska. Regresa a San Petesburgo, viaja a Nueva York, vuelve a París en un barco en el que deportan a delincuentes y trabajadores del sexo. Se mezcla con ellos.

Renuncia a su filiación registral (Frédéric Louis Sauser) para incinerar el pasado. Elige nombre: Blaise Cendrars. En francés la palabra cendres significa cenizas. Un arte (ars) calcinado.

“Lo he derribado todo. He dejado atrás mi vida anterior, todo lo que sé, todo lo que ignoro, mis ideas, mis creencias, mis vulgaridades, mis demencias, mis estupideces, la vida y la muerte”, escribe.

Apollinare le saluda como el mejor poeta del momento.

Escribe 19 poemas elásticos y prepara la que será su mejor novela, Moravagine. Vive con Féla en una granja. En  abril de 1914 nace su hijo Odilon, en honor al príncipe de los sueños Odilon Redon.

Sin que nadie en su círculo entienda por qué, se alista en la Legión Extranjera para combatir en la I Guerra Mundial. “Odio a los alemanes”, se justifica con parquedad.

En febrero de 1915, en un combate sangriento, la metralla le arranca el brazo derecho. Describe las consecuencias, años más tarde, en la novela La mano cortada: “Me he comprometido y como muchas veces en mi vida, estaba listo para ir hasta el fondo de mis actos. Pero no sabía que la Legión me haría beber de ese cáliz hasta los excrementos para conquistar mi libertad como hombre. Ser. Ser un hombre. Y descubrir la soledad“.

El manco viaja a Brasil, a Hollywood, edita reportajes catárticos y vivenciales que predicen el nuevo periodismo; recopila literatura africana de tradición oral; escribe dos de las novelas más peculiares del siglo XX, Moravagine (1926) y El Hombre fulminado (1945)…

Varios adjetivos cuadran con la obra de Cendrars, lo cual implica que también se ajustan a su devenir sobre el mundo. Acaso el más justo sea vertiginoso.

Me entristece que en castellano sean tan escasas las posibilidades de encontrar sus libros (bellamente editados en el pasado, pero inencontrables entre tanta miseria en las librerías de hoy).

Por esa dejadez editorial tengo el atrevimiento de incluir a Cendrars -de cuya muerte se cumplieron cincuenta años en enero- en la sección Top Secret, admitiendo que su figura es demasiado grande para la consideración de autor de culto.

“La eternidad no es más que un breve instante en el espacio y el infinito lo atrapa a uno por los cabellos y lo fulmina en el acto. El tiempo no cuenta”, escribió.

Siempre con el martillo a mano para romper relojes.

martes, 16 de junio de 2015

INTERCAMBIADOR


Por el andén se propaga el furor de las masas
que se desplazan
                                 con compás de mecanismo de relojería
TODAS LAS TRAYECTORIAS
             convergen
             en un nudo de comunicaciones
                                                                        SUBURBANO
Un expreso se contorsiona
Como un acordeón a la entrada de un túnel
Las catenarias 
                            despliegan todos sus 
                                                                   FUEGOS DE ARTIFICIO
                                        Bajo el cableado del cielo
Los relojes tantean
                                     la puntualidad de los convoyes
El potro del ALTO VOLTAJE
                                                     campa entre los cambios de aguja
                            y las vías se convulsionan



6:37
PRÓXIMA LLEGADA de la aurora electrificada
                      ¡ .  .  .  NNNHÑN__NNNHÑN__NNNHÑN__NNHÑN>. . .  ¡
El aire enrarecido 
                                 se tensa hasta el límite del 
                                                                                    CAMPO VISUAL
El TRANSBORDO se realiza en una fracción de segundo
Un viajero se extravía en mitad de la ventisca
                                           de  tuercas y hojas de periódicos
                                                                                                        ATENCIÓN
                                                                                Paso a nivel
Un paisaje metalizado ruge
                                                   en las venas blindadas de la urbe
                                           que            se         e  x  t  i  e  n  d  e  
                               como una mancha de aceite
                                                                                     por la vía FÉRREA
que separa a la MÁQUINA del hombre



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lunes, 27 de abril de 2015

ONDAS HERTZIANAS por Ramón Goy de Silva

[Poeta y dramaturgo, nacido en Ferrol (La Coruña), e influido por los simbolistaseuropeos en una serie de obras en las que la apelación a lo mágico y lo sobrenatural es frecuente. Sus primeros éxitos en el teatro los debió al apoyo y la protección de Benito Pérez Galdós. Alcanzó notable éxito con El eco (1913) y Sirenas mudas (1915). Otras obras suyas son La Reina Silencio (1911), La Corte del Cuervo Blanco (1914) y el conjunto de piezas breves, semidramáticas y semipoéticas, titulado Sueños de noches lejanas (1912). Su obra poética marca el paso del Modernismo a las Vanguardias, inscribiéndose dentro de la línea dispersora que llevaría a autores como Valle-Inclán o Leopoldo Lugones a buscar un camino diferente. Intentó, incluso, en 1919, crear una nueva corriente, el "Neolirismo", que, como tantas otras, no cuajó. Su obra poética, dispersa aún hoy en las revistas del momento, fue parcialmente publicada por él mismo en la antología Cuenta de la lavandera. Via Iris. Antenas siderales (1927). Tras esta publicación, se apartó del mundo literario que caminaba ya senderos muy diferentes a los que él transitara.

(Extraído de www.mcnbiografias.com)]

Ondas hertzianas, 
rápidas como las alas de la luz y del viento,
silentes y potentes,
desharéis los hilvanes que unen los Continentes
¿Pero y la liberad del pensamiento?
Quitáis las ligaduras a nuestro siglo vivo
mas el tiempo futuro será vuestro cautivo
Cazadoras expertas de los ecos discretos,
ondas carabineras
de las aerofronteras
¡Ya no harán contrabando los ecos, de secretos!

Óleo de Rafael Barradas 


domingo, 29 de marzo de 2015

AVIACIÓN por Joaquín Edwards Bello

[Joaquín Edwards Bello (Valparaíso, 10 de mayo de 1887 — Santiago, 19 de febrero de 1968) fue un escritor y cronista chileno. Sus obras —que lanzan una mirada aguda sobre las costumbres de las familias aristocráticas, a las que él pertenecía—, le hicieron merecedor de los galardones más destacados de su país: los premios nacionales de Literatura 1943 y de Periodismo 1959.

Proveniente de una rama influyente de la familia Edwards —hijo de Joaquín Edwards Garriga, cofundador del Banco Edwards e hijo de Joaquín Edwards Ossandón1 — y de Ana Luisa Bello Rozas, nieta de Andrés Bello. Joaquín Edwards Bello estudió en The Mackay School y en el Liceo Eduardo de la Barra de Valparaíso. Para completar su educación, teniendo en perspectiva una carrera diplomática, la familia decidió enviarlo a Europa en 1904. Sin embargo, Edwards no estuvo dispuesto a seguir una formación convencional como aquella a la que su familia lo empujaba.

Su vocación literaria se despertó ya en sus años escolares. Así, el 17 de marzo de 1901, junto con Alberto Díaz Rojas y Cayetano Cruz Coke sacaron el primer número de la revista La Juventud y al año siguiente, con Díaz Rojas y Guillermo Feliú Hurtado publicaron El Pololo, revista humorística que, según el propio Edwards Bello, "producía pánico".

En 1903 aparece en la revista Pluma y Lápiz la narración humorística La zapatilla homicida, aparentemente el primer relato que publica.

Siete años más tarde comienza a colaborar con el diario La Mañana y también en 1910 se publica su primera novela, El inútil, "que lo marcó para siempre como rebelde y gran cuestionador de la realidad chilena". Las reacciones encontradas desatadas por su ópera prima lo hicieron emigrar a Brasil por un tiempo.

Gran cronista, publica en El Mercurio y, desde 1918 y por un lapso de 40 años, en La Nación, diario donde, a partir de 1928, tiene su propia sección: Los lunes de Joaquín Edwards Bello. En sus artículos alterna diversos temas, con un lenguaje simple y directo, irónico y crítico.

Tristán Tzara lo nombra presidente DADA en la Proclamación Universal de Presidentes en el Salón de los Independientes (París).

En 1954 fue elegido miembro de la Academia Chilena de la Lengua, donde ocupó el sillón N° 11.

Víctima de una hemiplejía, que lo tuvo postrado en sus últimos años, se suicidó el 19 de febrero de 1968 con el revólver Colt Smith and Wesson que le regaló su padre antes de morir. Contrajo matrimonio en 1926 con la española Ángela Dupuy Ruiz, con quien tuvo dos hijos: Jesús Joaquín y Bernardo Santiago.

"Su producción literaria fue vastísima y muy variada, desde el naturalismo de sus primeras obras, pasando por la crítica impresionista de sus cuentos y crónicas, hasta sus aventuras vanguardistas en el París de entreguerras, entre ellas la publicación de Metamorfosis, libro de poemas de inspiración dadaísta y ultraísta, firmados con el seudónimo Jacques Edwards. Pero la constante en la obra de Edwards es su espíritu nacionalista, que se expresa en su publicación El nacionalismo continental de 1925, en la que explica la ascendencia e identidad común americana a partir de nuestra herencia hispana y la visión que despliega sobre diversos temas de su tiempo a través de sus crónicas, algunas de las cuales fueron recogidas en Mitópolis por Alfonso Calderón", se dice en Memoria Chilena.

Y Roberto Merino, editor de los tomos de Crónicas reunidas de Edwards Bello, ha escrito sobre el autor: "Habría que decir que, más que maldito, fue un individuo incómodo e incomodante, un crítico permanente e impredecible de las costumbres nacionales, muchas veces caprichoso, motivado por traumas personales y convicciones arbitrarias, pero siempre dueño de un estilo veloz que a veces chispeaba como una fusta. Además, a raíz de lo mismo, fue políticamente inubicable, oscilando según el tiempo entre el socialismo y el nacismo (a la distancia y con 'c', porque así se conoció la réplica chilena del nazismo alemán), pero mayormente inclinado a cierto conservantismo individualista".

El Premio Joaquín Edwards Bello, que se instituyó con el objeto de distinguir a los valores literarios de la V Región de Valparaíso, se otorgó aparentemente una sola vez, en 1978, cuando lo ganó en María Luisa Bombal.

Jorge Edwards publicó en 2005 El inútil de la familia, una vida novelada, y en gran medida ficticia, de su pariente Joaquín Edwards Bello.

(Tomado prestado de Wikipedia)]


"Marquis de Sade" por Ewin Blumenfeld


mosca     mosca     mosca      mosca      mosca
                           moscardón
mosca  mosca  mosca  mosca  mosca  mosca
                      Si yo fuese mosca
            volaría para libertar a Tatiana
                          tarjeta postal
                                ALLÁ
Silencio Rojo, Amarillo, Oblongo, Siberia
                  Lenin mongolinichevo
Yo amo a Tatiana princesa midinette
       Moscou necrópolis concierto. 

DESNARIGAMIENTO

            Si fuese mosca 
Mataría   Lenin   Chicherine
  STEGOMIA FASCIATA
              en sus bocas

Extraído de Metamorfosis