martes, 15 de noviembre de 2011

CANTO PROLETARIO por Magda Portal

[Magda Portal, mujer insigne

Por Linda Lema Tucker
Diario La Primera


Magda Portal (1900-1989), de espíritu rebelde, abrazó la ideología revolucionaria. Es la peruana que más destierros torturas y prisiones sufrió por obra de varias dictaduras latinoamericanas. José Carlos Mariátegui dice de ella, en Siete Ensayos: “Magda Portal es ya otro valor signo en el proceso de nuestra literatura… Le ha nacido al Perú su primera poetisa…”.

En 1929 asistió al nacimiento del Partido Aprista que creara Víctor Raúl Haya de la Torre en México, convirtiéndose así en LA PRIMERA mujer aprista. Compartió el exilio político en la acción antiimperialista. La lucha por la transformación requería la incorporación de la mujer y, por eso sus escritos y acciones estuvieron encaminados a la lucha por los derechos civiles de la mujer y por la igualdad con los del hombre.

Siendo creyente del proyecto aprista, terminaría renunciando, porque el partido estaba abandonando los postulados fundamentales sobre los cuales se había fundado. En 1948, en el segundo Congreso aprista, afloraron las tensiones. El novelista Ciro Alegría y otros militantes renunciaron en protesta por la orden de Haya de excluir a las compañeras del Comité Ejecutivo Nacional.

Magda tuvo la esperanza de que, tras una consulta con las bases apristas, habría un cambio en la conducción partidaria. Nada de eso ocurrió. Por el contrario, la nueva orientación quedó ratificada, lo que dio lugar a tales renuncias. Magda contaría así lo ocurrido: “Haya de la Torre dijo que había llegado a la conclusión que las mujeres, dado que en el Perú no votan, no pueden ser consideradas como auténticos miembros del Partido Aprista. Las mujeres sólo pueden ser simpatizantes. Fue entonces que levanté la voz y pedí la palabra¡. ‘No hay nada en debate’, dijo Haya de la Torre. Entonces, respondí: ¡Esto es fascismo! Sólo dos o tres compañeras me apoyaron. Me retiré y nunca volví … De una vez por todas, me retiré del partido”.

Tuve el honor de ser amiga de Magda Portal, allá por la década de los ochenta: momento en que las mujeres tomamos las calles para exigir nuestros derechos. Empezamos a escribir en revistas y magazines, fundamos revistas, librerías y cafeterías para mujeres. Eran días de grandes conquistas. Magda estuvo a nuestro lado. La evoco vivamente en la Convención Nacional de Mujeres, en el local de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas del Perú (ANEA), cuando pronunció el discurso de inauguración “… La mujer esta despertando a la reivindicación de sus derechos …”. Recuerdo las pláticas del centro de Lima o en su casa de la calle Colina en Miraflores, en las que tomé conocimiento de que la ruptura de Magda con el APRA había sido para siempre.

He aquí el relato que una tarde me contó: “Tocaron a mi puerta, era una delegación de líderes apristas encabezados por Villanueva del Campo, me visitaban para pedirme que volviera a militar en las filas del partido. A lo que me opuse tenazmente. Le respondí: ‘Yo avanzo, nunca retrocedo’. Así que tuvieron que irse”.

Finalmente, estuve a su lado en su larga enfermedad en el Hospital Obrero. Tres mujeres nos turnábamos para acompañarla y leerle sus poemas. Lo hicimos hasta el último día en que estuvo lúcida. Sin embargo, hubo soledad e indolencia. Magda falleció el martes 11 de julio de 1989. Sus restos fueron traslados a la Casona de San Marcos, donde poetas, escritores y políticos le rindieron un póstumo homenaje, y estuvo escoltada por una permanente guardia de mujeres.

Cuando sus restos iban a ser cremados, me tocó despedir a la amiga y compañera que tanto quise, que me enseñó a compartir sueños y anhelos imborrables. Hasta que llegó el momento final. Un grupo de mujeres cargamos su féretro en nuestros hombros a su última morada. A la mañana siguiente, sus restos fueron esparcidos en las aguas del mar, frente a la tierra que la vio nacer, Barranco. La historia ha olvidado su obra y su contribución. Aún el Perú no le ha hecho justicia. Pero Magda será por siempre una mujer inolvidable. ]


Obreros volviendo a casa, por Edvard Munch



"la vida es de los felices"
amanece en todos los pregones callejeros-
rueda la mañana sobre el asfalto de
la tierra ululante y caliente

al extremo de la ciudad
los árboles saludan al obrero
con sus ramas estremecidas
por la alegría del viento vagabundo
el gran libertario

como un dolor sigue la sombra
la silueta del hombre
que desemboca en la ancha
puerta de la fábrica
allí - el humo acaecido en las máquinas
el gemido de las poleas
bajo la presión del pensamiento humano

balcones a la eternidad
los ojos siguen la labor constructora
i toda fábrica es una sola
maquinaria de empuje formidable
como un titánico organismo
que mueve el "motor maravilloso"
de los cerebros de 100 hombres unidos
el hermoso espectáculo del cerebro
i el músculo en acción!

el sudor les decora la cara
como otra sonrisa
que se tuesta en los labios apretados
de anhelo
la fábrica lo es todo:
la ESPERANZA i la CÁRCEL

Todos los días son MAÑANA
para el obrero que los lleva apretados
al corazon
como la imagen de la madre
LIBERTAD!
estandarte del Hombre!

el Sol espera la salida de la fábrica
desde el horizonte sus anchos brazos de luz
saludan el dolor del obrero
vencedor de la Vida