lunes, 27 de abril de 2015

ONDAS HERTZIANAS por Ramón Goy de Silva

[Poeta y dramaturgo, nacido en Ferrol (La Coruña), e influido por los simbolistaseuropeos en una serie de obras en las que la apelación a lo mágico y lo sobrenatural es frecuente. Sus primeros éxitos en el teatro los debió al apoyo y la protección de Benito Pérez Galdós. Alcanzó notable éxito con El eco (1913) y Sirenas mudas (1915). Otras obras suyas son La Reina Silencio (1911), La Corte del Cuervo Blanco (1914) y el conjunto de piezas breves, semidramáticas y semipoéticas, titulado Sueños de noches lejanas (1912). Su obra poética marca el paso del Modernismo a las Vanguardias, inscribiéndose dentro de la línea dispersora que llevaría a autores como Valle-Inclán o Leopoldo Lugones a buscar un camino diferente. Intentó, incluso, en 1919, crear una nueva corriente, el "Neolirismo", que, como tantas otras, no cuajó. Su obra poética, dispersa aún hoy en las revistas del momento, fue parcialmente publicada por él mismo en la antología Cuenta de la lavandera. Via Iris. Antenas siderales (1927). Tras esta publicación, se apartó del mundo literario que caminaba ya senderos muy diferentes a los que él transitara.

(Extraído de www.mcnbiografias.com)]

Ondas hertzianas, 
rápidas como las alas de la luz y del viento,
silentes y potentes,
desharéis los hilvanes que unen los Continentes
¿Pero y la liberad del pensamiento?
Quitáis las ligaduras a nuestro siglo vivo
mas el tiempo futuro será vuestro cautivo
Cazadoras expertas de los ecos discretos,
ondas carabineras
de las aerofronteras
¡Ya no harán contrabando los ecos, de secretos!

Óleo de Rafael Barradas 


domingo, 29 de marzo de 2015

AVIACIÓN por Joaquín Edwards Bello

[Joaquín Edwards Bello (Valparaíso, 10 de mayo de 1887 — Santiago, 19 de febrero de 1968) fue un escritor y cronista chileno. Sus obras —que lanzan una mirada aguda sobre las costumbres de las familias aristocráticas, a las que él pertenecía—, le hicieron merecedor de los galardones más destacados de su país: los premios nacionales de Literatura 1943 y de Periodismo 1959.

Proveniente de una rama influyente de la familia Edwards —hijo de Joaquín Edwards Garriga, cofundador del Banco Edwards e hijo de Joaquín Edwards Ossandón1 — y de Ana Luisa Bello Rozas, nieta de Andrés Bello. Joaquín Edwards Bello estudió en The Mackay School y en el Liceo Eduardo de la Barra de Valparaíso. Para completar su educación, teniendo en perspectiva una carrera diplomática, la familia decidió enviarlo a Europa en 1904. Sin embargo, Edwards no estuvo dispuesto a seguir una formación convencional como aquella a la que su familia lo empujaba.

Su vocación literaria se despertó ya en sus años escolares. Así, el 17 de marzo de 1901, junto con Alberto Díaz Rojas y Cayetano Cruz Coke sacaron el primer número de la revista La Juventud y al año siguiente, con Díaz Rojas y Guillermo Feliú Hurtado publicaron El Pololo, revista humorística que, según el propio Edwards Bello, "producía pánico".

En 1903 aparece en la revista Pluma y Lápiz la narración humorística La zapatilla homicida, aparentemente el primer relato que publica.

Siete años más tarde comienza a colaborar con el diario La Mañana y también en 1910 se publica su primera novela, El inútil, "que lo marcó para siempre como rebelde y gran cuestionador de la realidad chilena". Las reacciones encontradas desatadas por su ópera prima lo hicieron emigrar a Brasil por un tiempo.

Gran cronista, publica en El Mercurio y, desde 1918 y por un lapso de 40 años, en La Nación, diario donde, a partir de 1928, tiene su propia sección: Los lunes de Joaquín Edwards Bello. En sus artículos alterna diversos temas, con un lenguaje simple y directo, irónico y crítico.

Tristán Tzara lo nombra presidente DADA en la Proclamación Universal de Presidentes en el Salón de los Independientes (París).

En 1954 fue elegido miembro de la Academia Chilena de la Lengua, donde ocupó el sillón N° 11.

Víctima de una hemiplejía, que lo tuvo postrado en sus últimos años, se suicidó el 19 de febrero de 1968 con el revólver Colt Smith and Wesson que le regaló su padre antes de morir. Contrajo matrimonio en 1926 con la española Ángela Dupuy Ruiz, con quien tuvo dos hijos: Jesús Joaquín y Bernardo Santiago.

"Su producción literaria fue vastísima y muy variada, desde el naturalismo de sus primeras obras, pasando por la crítica impresionista de sus cuentos y crónicas, hasta sus aventuras vanguardistas en el París de entreguerras, entre ellas la publicación de Metamorfosis, libro de poemas de inspiración dadaísta y ultraísta, firmados con el seudónimo Jacques Edwards. Pero la constante en la obra de Edwards es su espíritu nacionalista, que se expresa en su publicación El nacionalismo continental de 1925, en la que explica la ascendencia e identidad común americana a partir de nuestra herencia hispana y la visión que despliega sobre diversos temas de su tiempo a través de sus crónicas, algunas de las cuales fueron recogidas en Mitópolis por Alfonso Calderón", se dice en Memoria Chilena.

Y Roberto Merino, editor de los tomos de Crónicas reunidas de Edwards Bello, ha escrito sobre el autor: "Habría que decir que, más que maldito, fue un individuo incómodo e incomodante, un crítico permanente e impredecible de las costumbres nacionales, muchas veces caprichoso, motivado por traumas personales y convicciones arbitrarias, pero siempre dueño de un estilo veloz que a veces chispeaba como una fusta. Además, a raíz de lo mismo, fue políticamente inubicable, oscilando según el tiempo entre el socialismo y el nacismo (a la distancia y con 'c', porque así se conoció la réplica chilena del nazismo alemán), pero mayormente inclinado a cierto conservantismo individualista".

El Premio Joaquín Edwards Bello, que se instituyó con el objeto de distinguir a los valores literarios de la V Región de Valparaíso, se otorgó aparentemente una sola vez, en 1978, cuando lo ganó en María Luisa Bombal.

Jorge Edwards publicó en 2005 El inútil de la familia, una vida novelada, y en gran medida ficticia, de su pariente Joaquín Edwards Bello.

(Tomado prestado de Wikipedia)]


"Marquis de Sade" por Ewin Blumenfeld


mosca     mosca     mosca      mosca      mosca
                           moscardón
mosca  mosca  mosca  mosca  mosca  mosca
                      Si yo fuese mosca
            volaría para libertar a Tatiana
                          tarjeta postal
                                ALLÁ
Silencio Rojo, Amarillo, Oblongo, Siberia
                  Lenin mongolinichevo
Yo amo a Tatiana princesa midinette
       Moscou necrópolis concierto. 

DESNARIGAMIENTO

            Si fuese mosca 
Mataría   Lenin   Chicherine
  STEGOMIA FASCIATA
              en sus bocas

Extraído de Metamorfosis

martes, 10 de febrero de 2015

"STAR / STEER" por Ian Hamilton Finlay

[Ian Hamilton Finlay (Nassau (Bahamas), 28 de octubre de 1925 - Edimburgo (Escocia), 27 de marzo de 2006) fue un poeta, jardinero y escultor escocés.

Finlay nació en Nassau (Bahamas), hijo de padres escoceses. Fue educado en la Dollar Academy en Dollar (Escocia). A los 13 años, debido al inicio de la Segunda Guerra Mundial, fue evacuado a las islas Orcadas. En 1942, se unió al Ejército Británico.

Al final de la guerra, Finlay trabajó como pastor, antes de empezar a escribir cuentos y poemas. Finlay publicó varios libros, incluyendo The Sea Bed and Other Stories (1958) y The Dancers Inherit the Party (1960). Así mismo, escribió varias obras teatrales cortas, algunas de las cuales fueron transmitidas por la BBC.

En 1963, Finlay publicó Rapel, su primera colección de caligramas. Esta obra fue publicada casi en su totalidad por su propia editorial, Wild Hawthorn Press.

Así mismo, Finlay empezó a inscribir sus poemas en piedras y las colocaba en el ambiente. Este tipo de ambientes fueron usados extensivamente en su jardín Little Sparta en Pentland Hills, cerca de Edimburgo, en donde vivía. Este jardín, con un área de cinco acres, también incluye esculturas convencionales y pequeños templos. En una encuesta realizada por el periódico Scotland on Sunday en 2004, cincuenta artistas profesionales eligieron a Little Sparta como el trabajo artístico más importante de Escocia, venciendo a la Glasgow School of Art y la pintura The Skating Minister.2 El historiador británico Sir Roy Strong ha dicho que Little Sparta es "el único jardín realmente original hecho en el país desde 1945.

Finlay usó varios temas recurrentes en sus obras, incluyendo referencias los escritores clásicos (especialmente Virgilio), a la pesca y al mar, así como un interés especial en la Revolución francesa y la Segunda Guerra Mundial.

Finlay recibió numerosos reconocimientos por su trabajo. En 1985, estuvo nominado al Premio Turner.4 Así mismo, recibido doctorados honorarios de la Universidad de Aberdeen (1987), la Heriot-Watt University (1993) y la Universidad de Glasgow y fue profesor honorario de la Universidad de Dundee en 1999. En 2002, recibió la Scottish Horticultural Medal de la Royal Caledonian Horticultural Society y, en 2003, fue galardonado con el Creative Scotland Award de la Scottish Arts Council.5 En 2002, Finlay fue nombrado Comandante de la Orden del Imperio Británico.6

Finlay estuvo casado en dos ocasiones y tuvo dos hijos. Murió en Edimburgo en 2006, a los 80 años.

(Tomado prestado de Wikipedia)]




jueves, 25 de diciembre de 2014

REGRESO AL FUTURO CON DEPERO

Francisco R. Pastoriza

Una exposición reúne más de 300 obras de Fortunato Depero, uno de los mejores representantes del movimiento creado por Marinetti



Depero Comedores de corazones 1922 Regreso al futurismo con DeperoDurante los primeros años del siglo XX surgieron en Europa una serie de movimientos artísticos y de pensamiento cuyo objetivo era revolucionar el arte y las estructuras del comportamiento y las costumbres sociales, buscando nuevos caminos de expresión pero prescindiendo de la tradición y del pasado.

Uno de los más radicales de estos movimientos de vanguardia fue el Futurismo, que pretendía revolucionar el arte atendiendo exclusivamente a los símbolos de los nuevos tiempos y las conquistas de la industrialización: el maquinismo, la velocidad, el progreso. En su primer manifiesto, publicado en “Le Figaro” en febrero de 1909, Filippo Tomaso Marinetti, su fundador e impulsor, proclamaba un nuevo canon estético en el que “un automóvil rugiente que parece que corre sobre la metralla es más bello que la Victoria de Samotracia”.

Escritores, pintores, escultores, arquitectos… atendieron la llamada de Marinetti y formaron un grupo heterogéneo e interdisciplinar que protagonizó algunos de los más llamativos acontecimientos revolucionarios del mundo del arte y la cultura de aquellos años.

Los orígenes de algunos futuristas estaban en el anarquismo y el socialismo, aunque en su evolución ideológica terminaran simpatizando con los totalitarismos fascista y estalinista. El amor al peligro y a la temeridad, la exaltación de la violencia, la glorificación de la guerra como higiene social, el desprecio a la mujer, valores todos ellos proclamados por Marinetti en sus manifiestos, advertían ya de la deriva ideológica del futurismo.

El estallido de la Gran Guerra fue, al tiempo que el comienzo del fin de su itinerario, la puesta en vigor de algunos de sus principios: Luigi Russolo, Umberto Boccioni, Antonio Sant’Elia o Mario Sironi, se alistaron voluntarios y algunos murieron en la contienda. Los futuristas habían pedido la entrada de Italia en la guerra para liberar los territorios lingüística y culturalmente italianos aún bajo el imperio austrohúngaro.

Entre los artistas que se adhirieron al movimiento estaba Fortunato Depero (1892-1960), pintor, escultor, diseñador, escritor y dramaturgo. A la obra de Fortunato Depero y a su figura está dedicada la exposición que estos días puede verse en la sede de la Fundación Juan March de Madrid, compuesta por más de 300 obras entre pinturas, esculturas, documentos, objetos, libros, revistas, etc. y una selección de obras y textos de otros futuristas como Balla, Carrá, Boccioni y el propio Marinetti. Una muestra deslumbrante en la que el futurismo brilla por encima de sus propuestas estéticas, con instalaciones como la recreación de la escenografía de los ballets rusos para “El ruiseñor” de Diagilev o la emisión radiofónica de sus poemas a través de un montaje de aparatos de época.

Fortunao Depero se integró oficialmente en el Futurismo en 1915, año en el que firma con Giacomo Balla el manifiesto “Reconstrucción futurista del universo”, que proclamaba la fusión del arte con todos los aspectos de la vida cotidiana, como el mobiliario, la moda, la música, el cine, la literatura o la cocina. Depero también se alistó voluntario en la Gran Guerra, de cuya experiencia salieron algunos de sus dibujos más enigmáticos. Fue uno de los primeros fundadores de un museo de autor, la Casa d’Arte Futurista, dedicado a su obra en Rovereto, recreada en esta exposición (algunos consideran este museo como antecedente de la Factory de Andy Warhol o los talleres de Koons y Hirst).


Futurismo y regreso al pasado

En este empeño de llevar el arte a la vida, Fortunato Depero fue uno de los más febriles constructores del universo futurista, al que aportó sus visionarias creaciones, algunas de las cuales pueden ser consideradas como antecedentes de las instalaciones multimedia, los happenings y las peformances.

Depero había nacido y estudiado en Fondo, villa de la provincia de Trento, en el norte de Italia, cuando esta región aún pertenecía al imperio austro-húngaro. En su juventud asombraba por una obra en la que incluía el horror, lo grotesco y la literatura maldita, despojada de influencias y adornos decimonónicos decadentes y simbolistas. Con la vista puesta en Florencia, donde se libraba la batalla por el futuro del arte, se instaló en Roma, la ciudad que le proporcionó los primeros contactos con los futuristas, incluido el del propio Marinetti. En 1914 consiguió colgar alguno de sus cuadros en la Exposición Libre Futurista Internacional, donde además de los futuristas figuraban Kandinsky y Archipenko. En su obra buscaba una nueva estética de la realidad a través de lo que definía como “plasticidad compleja”, abstracta, transparente, luminosa, colorista, en continuo movimiento… opuesta a la plástica estática, opaca, incolora, pesada, monótona, silenciosa y “fétidamente fúnebre” del clasicismo. Entre sus invenciones destacan el Motorruidismo, el Drama Abstracto Picto-plástico, la Arquitectura dinámica y las Palabras en libertad. Antes de terminar la guerra, en 1917, regresó a la figuración y al paisaje en el que situaba sus personajes: marineros, aldeanas y fumadores. Después de una estancia en Capri en 1918, se alejó del futurismo, desencantado de la civilización moderna y de las proclamas de Marinetti. En su nueva etapa experimentó con nuevos materiales, como los tapices, a los que denominaba cuadros de tela.

A pesar de sus éxitos en Europa, Nueva York, ciudad a la que consideraba como la capital mundial de la cultura, no le concedió el reconocimiento que buscaba. Estuvo en dos ocasiones, la primera en 1929 y 1930 y la segunda entre 1947 y 1949. Sin embargo la ciudad le aportó una nueva visión sobre el futuro del arte y la civilización contemporáneos.

En Nueva York fue consciente del verdadero rostro del futuro tecnológico con el que los futuristas habían soñado. Ese futuro no era la “Ciudad solar” ensalzada en los manifiestos, sino un caótico y hormigueante crisol de razas y gente apesadumbrada, jadeante, insensible, desconfiada, violenta y asustada. La ciudad soñada no era sino una prisión tecnológica.

De vuelta a Italia, se instala definitivamente en el Trentino, esta vez en Rovereto, para recuperar el contacto con la realidad en sus paisajes y en los valores de la tierra y la familia. A partir de 1935 su pintura se fue alejando cada vez más del Futurismo para centrarse en las temáticas naturalista y rústica.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

LOS FAROLES DE GAS por Joaquín de la Escosura

[Joaquín de la Escosura (¿?). Poeta asturiano. Principal impulsor de Ultra en Oviedo y como tal figura más destacada del efímero ultraísmo asturiano. Encontramos su firma en Cervantes, en Grecia, y en Ultra de Madrid.  Fue corresponsal de Huidobro.

(Extraído de Las cosas se han roto. Antología de la poesía ultraísta, (2012) editado por Juan Manuel Bonet.)]


Nevadas pomas de la noche
Envueltos en su capa gris
                                sonríen
Jirones de silencio
aterido de frío
                  dejaron
en el abanico de su risa
el secreto de la noche
                  Huellas de muchos pasos
                  en su biombo de recuerdos
Amables
                  estrujan besos de luz
                  en los senos de las rameras
Esquifes melancólicos
prenden sus anclas
                  en la cabellera de la tarde
En la estela
                   collares de náufragos
                   dibujan su bandera
Mecidos en el viento
                                 navegan
en un triste aleteo de su cruz de San Andrés
En las mañanas somnolientas
perdido su prestigio nocturnal
                    van poco a poco deshojándose

Composición con ajedrez (1925) de José Moreno Villa

jueves, 20 de noviembre de 2014

VERSOS DE LA H MUDA por Manuel Abril

[Manuel Abril (1884-1943) fue un crítico de arte, narrador y poeta. Sus comienzos como poeta fueron modernistas. Fue asiduo del café Pombo y de hecho aparece en el célebre cuadro que retrata la tertulia de este café con Ramón Gómez de la Serna a la cabeza. Pronto se alineó con los ultraístas, publicando poemas en revistas como Tableros, Alfar y Horizonte. Impulsó la Sociedad de Artistas Ibéricos en los años 30. Tras la guerra pasó a colaborar con revistas de signo franquista. ]            


              SI .............................. NO
     Entre el Si y el No
pasaban
unos puntos suspensivos
una hilera
de hormigas negras abstractas
¿Qué decían?
No decían
¡Cosa grata
ver aquellas procesiones
algebraicas!
"No se sabe qué" llenaban
pero ¡qué bien lo llenaban!
puntos... puntos... procesiones
entre aquellas dos palabras.


La tertulia del Café Pombo por José Solana



lunes, 17 de noviembre de 2014

DEVOCIÓN POR LA TORRETA TELEFÓNICA por César M. Arconada

[César (Muñoz) Arconada (Astudillo, Palencia, 1898- Moscú, 1964). Escritor español perteneciente a la Generación del 27 y posteriormente a la llamada literatura española en el exilio. Destacó en sus inicios como prosista de vanguardia, desarrollando un estilo renovador de la narrativa española junto con Benjamín Jarnés o Francisco Ayala entre otros.

Nace el 5 de diciembre de 1898 en Astudillo, pueblo de la provincia de Palencia. Su padre hacía las crónicas para el periódico de la capital y luego él colaboraría con numerosos artículos en el Diario Palentino, pues Arconada, se conozca o no, jugó un papel destacado tanto en el advenimiento de las vanguardias como en el movimiento rehumanizador e intensificándolo hacia el compromiso con el Hombre.

Con el tiempo, César M. Arconada se convertiría en una figura destacada de la intelectualidad literaria española en los años veinte: fue crítico musical y cinematográfico; autor de uno de los primeros análisis del compositor Debussy con la obra En torno a Debussy (1926); en relación con el cine Vida de Greta Garbo (1926) (esta aproximación a la actriz daría la vuelta al mundo); y no olvidemos la poesía Urbe (1928); hasta los cuentos Cuentos de amor para tardes de lluvia (1930) o la novela La turbina (1930), relato en el que ya manifiesta unas inequívocas preocupaciones críticas.

De su importancia intelectual baste decir que llegó a ser redactor jefe de la revista La Gaceta Literaria (1927-1932), el principal vehículo de expresión de la Generación del 27. Su director, Ernesto Giménez Caballero, que a partir de 1930 evolucionaría hacia postulados falangistas, fue presentado por Arconada a Ramiro Ledesma Ramos, líder fascista que trabajaba en Correos como Arconada.

En 1931 ingresa en el Partido Comunista y se convierte en uno de los más destacados representantes de la corriente social-realista en España. Colabora en Octubre, Nueva Cultura, Leviatán, Frente Literario y Mundo Obrero y publica dos novelas enmarcadas en el llamado realismo socialista —Los pobres contra los ricos que fue elogiada por el escritor Eusebio García Luengo1 en la revista 'Nueva Cultura' que dirigió José Renau (1933)— y Reparto de tierras (1934), en las cuales queda reflejada la aldea española en el periodo de auge revolucionario del campesinado español. En 1938 redacta otra novela, Río Tajo, que ganó el Premio Nacional de Literatura, y que se publicaría en Moscú en 1970 y en España en 1978, en la que lleva a cabo una exaltación épica de la causa popular durante la Guerra Civil.

En 1939 se establece en Moscú. Allí fue un entusiasta divulgador de la gran literatura española, la del llamado Siglo de Oro, como es el caso de La gitanilla, que adaptada por Arconada, conoció el éxito en el Teatro Gitano de Moscú. Fue director de la edición española de Literatura Soviética en la que publicaba artículos y poesías; estuvo también vinculado a la Editorial Progreso de Lenguas Extranjeras. Eran las fuentes de sus emolumentos, que le permitieron vivir con cierta holgura. Escribió un drama teatral de escaso relieve Manuela Sánchez (se puso en escena en algún teatro y fue transmitida en fragmentos por Radio Moscú). La Enciclopedia Soviética recoge una notable reseña de su actividad como escritor. Señalando que en la creación de Arconada ejercieron gran influencia los escritores Maksim Gorki, Konstantín Fedin y otros. Tradujo al español, junto a F. Kélyin, la obra Canción a las huestes de Ígor y una serie de poemas de Aleksandr Pushkin, Lérmontov y Nekrásov. Escribió dos libros de relatos, España es invencible (1941) y Cuentos de Madrid (1942), algunas obritas teatrales y el extenso poema Dolores (1945).

Casó con la exiliada María Cánovas, bastante más joven que él. María cuando llegaron a la Unión Soviética en 1939, era casi una niña, de extraordinaria belleza, natural de Baleares, y de habla bilingüe; dominaba el ruso y era aficionada a la poesía; en ella tuvo Arconada una inteligente colaboradora.

De César Muñoz Arconada quedan aun libros por publicar: por ejemplo, una biografía de José Díaz (Secretario General del Partido Comunista de España) y un reportaje sobre la China de Mao Tse Tung. Dice el escritor Gonzalo Santonja, que conoce muy bien su obra, "libros, reitero, no cuadernos de apuntes" quedan aún por publicar.

En un artículo titulado Rojos atardeceres tras las montañas del oeste en Caminar Conociendo nº 9 dice Jacinto Barrio, que lo trató en Moscú: "Murió en Moscú, en la primavera de 1964. Fue un pedazo de España que se nos fue".

(Tomado prestado de Wikipedia)]



Centro encarado a los cuatro horizontes de la urbe
-un poco de campo y un poco de ciudad-.
Brazo de hierro, firme
sobre el encerado del suelo de anécdota rayado.
Alta de margen. Pero cercana a lo sensible.
En la vida y sobre la vida.

¡Aprenda el poeta la lección!

Caminos lejanos de cables
entronca su testa cimera.
Distribuye por todas las rutas del mundo
caudal de mensajes comunicativos.
Parece apagada y serena;
pero bullen palabras de tráfico
por los nervios de metal de sus hilos.
Devoción por la grácil torreta
que soporta en su mano, caminos
en proa hacia el mundo.

¡Aprendan los hombres perdidos!

Devoción por la firme torreta.
Cuerpo de hierro y melena de cables.
Desborda palabras. Distancias acerca.
Canta vibraciones y centra caminos.

Pero de noche sabe mirar estrellas...

¡Aprendan los pobres de espíritu!


W. Jahl: "Marchand de fruits".