viernes, 28 de junio de 2013

GIROSCOPIO (IV)

Órbita #4
PASO A NIVEL

¡Qué aullido de angustiado metal 
perturba las clonadas geometrías!
¡Silba 
           válvula del éxtasis maquinal!
¡Danzad sierpes eléctricas!
Luces de gálibo fulminan
la noche mineral
Rítmicas palancas musculan
el panorama
El proyectil articulado
llega
         BANGGGGG y se aleja
pulverizando el denso kilometraje
borrando postes y paisajes
tensando la línea del horizonte
Súbitamente 
                        se dilata el corazón
por los apeaderos limítrofes
y dentro del cráneo las aleaciones
se estrían 
                  de estridencias extrarradiales
El suburbio silencia sus motores
y el giroscopio
ejecuta otra puntual pirueta


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lunes, 20 de mayo de 2013

LENIN por Winett de Rokha

[De Winétt de Rokha (1892-1951), poetisa chilena, siempre se menciona que era la esposa de Pablo de Rokha, un poeta que gozó del favor popular en vida. Pero la poesía de Winnét, por lo que hemos podido leer, aunque menos conocida que la de su cónyuge no tiene nada que envidiar a la de éste. Winnétt de Rokha fue una autora inquieta en todos los sentidos. En primer lugar, porque experimentó con el lenguaje poético hasta llegar a alcanzar una escritura mágica, de hermoso hermetismo, emparentada con la escritura automática de los surrealistas /.../ Y en segundo lugar, porque también abrazó en su vida y en su obra el compromiso social, lo cual le llevó a ella y a su marido a tener que huir de Chile en los años 40 para escapar a la represión de la llamada Ley Maldita, una ley destinada a neutralizar los movimientos de izquierda. Fallecida de cáncer en 1951, Pablo de Rokha le dedicó Fuego Negro, una elegía amorosa. Otra gran figura de la poesía olvidada por los académicos de turno.

(Extraído de la revista Antares nº6)] 

Brazadas de rosas de sangre cayeron de tu pecho
hacia el corazón de los entristecidos del abismo: viejos, mujeres, niños, hombres,
e hiciste de la hoz y el martillo, la insignia de la pasión y el amor proletario.

Tus dulces ojos tuvieron la dureza del diamante
el día enorme del día de la revolución heroica,
hoy dormidos, inmensamente, en la Plaza Roja.

Se derrama tu espíritu como un río de preciosos rubíes
cantando la sociedad futura y su destino
entre los árboles y las montañas del mundo
tu espíritu, de orillas inconmensurables.

Del lado de los inocentes
fuiste látigo y huracán para los traidores nocturnos.
Faro de relámpagos en el vértice de la historia,
heroico conductor de multitudes sedientas
y dulce, muy dulce camarada.

A la sombra de rojos claveles
tu línea de fuego acaricia la sonrisa de piedra de Karl Marx.


viernes, 10 de mayo de 2013

HORIZONTE por Pierre Reverdy

[Poeta francés nacido en Narbona el 13 de septiembre de 1889. Inició estudios primarios en su pueblo natal y en Toulouse. A los veinte años,  movido por sus inquietudes literarias, se trasladó a Paris y se instaló en Montmartre  donde trabajó como corrector de imprenta, y se relacionó con los personajes más importantes del arte y la literatura, como Picasso, Apollinaire, Aragon, Breton, Tzara, y otros.Como inspirador del movimiento surrealista, fundó con sus   amigos  la Revista Nord-Sud,  dedicada también al cubismo. En 1926, convertido al catolicismo, se retiró cerca a la Abadía de Solesmes donde continuó las producción poética y produjo la mejor parte de su obra: "Sources du vent", "Ferraille" y "Le chant des morts". Falleció  en Solesmes  el 17 de junio de 1960.

(Tomado prestado de A media voz)]



Mi dedo sangra
Con él
Te escribo
El reinado de los viejos reyes se acabó
El ensueño es un jamón
Pesado
Que cuelga del techo
Y la ceniza de tu cigarro
Contiene toda la luz

En la curva del camino
Los árboles sangran
El sol asesino
Ensangrienta los pinos
Y a los que pasan por la pradera húmeda

La tarde en que se durmió el primer mochuelo
Yo estaba ebrio
Mis miembros laxos cuelgan ahí
Y el cielo me sostiene
El cielo en que lavo mis ojos todas las mañanas

El puente por Ferdinand Leger

domingo, 14 de abril de 2013

GIROSCOPIO (III)


Órbita #3
PASARELA FLUVIAL

La sucesión de líneas 
multiplica mi vértigo
Los peatones progresan
por un pasadizo milimetrado 
y el río
                orea sus metales
Peces elípticos trepidan 
en policromos vórtices
Cables concéntricos
                                      y compuertas
Intersección de espumas
Los puentes tremolan como arpas
que tensa el viento enfático 
Los submarinistas cartografían 
constelaciones líquidas
Estrellas sumergibles abren
y cierran las esclusas
que inundan de imprecisas branquias 
los planetarios
Asomado a la barandilla 
de mis pupilas cifro la sinfonía
acuática de tuberías y periscopios
Mástiles Furor vertical
Las vorágines viran
en el sentido de las agujas del reloj
inflamando las proas
Vertiginosamente
el giroscopio
describe otra órbita


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viernes, 12 de abril de 2013

ODA A LOS TRENES DEL SUR por Pablo Neruda


[Poeta chileno nacido en Parral en 1904. Huérfano de madre desde muy pequeño, su infancia transcurrió en Temuco donde realizó sus primeros estudios. Aunque su nombre real fue Neftalí Reyes Basoalto, desde 1917 adoptó el seudónimo de Pablo Neruda como su  verdadero nombre. Escritor, diplomático, político, Premio Nobel de Literatura, Premio Lenin de la Paz y Doctor  Honoris Causa de la Universidad de Oxford, es considerado como uno de los grandes poetas del siglo XX. Militó en el partido comunista chileno apoyando en forma muy decidida a Salvador Allende. De su obra poética, se destacan títulos como «Crepusculario», «Veinte poemas de amor y una canción desesperada»,  «Residencia en la tierra», «Tercera residencia», «Canto general», «Los versos del capitán», «Odas elementales»,  «Extravagario», «Memorial de Isla Negra» y «Confieso que he vivido».
Falleció en 1973. 

(Tomado prestado de A media voz)]

TRENES del Sur, pequeños
entre
los volcanes,
deslizando
vagones
sobre
rieles
mojados
por la lluvia vitalicia,
entre montañas
crespas
y pesadumbre
de palos quemados.

Oh
frontera
de bosques goteantes,
de anchos helechos, de agua,
de coronas.
Oh territorio
fresco
recién salido del lago,
del río,
del mar o de la lluvia
con el pelo mojado,
con la cintura llena
de lianas portentosas,
y entonces
en el medio
de las vegetaciones,
en la raya
de la multiplicada cabellera,
un penacho perdido,
el plumero
de una locomotora fugitiva
con un tren arrastrando
cosas vagas
en la solemnidad aplastadora
de la naturaleza,
lanzando
un grito
de ansia,
de humo,
como un escalofrío
en el paisaje!

Así
desde sus olas
los trigales
con el tren pasajero
conversan como
si fuera
sombra, cascada o ave
de aquellas latitudes,
y el tren
su chisperío
de carbón abrasado
reparte
con oscura
malignidad
de diablo
y sigue,
sigue,
sigue,
trepa el alto viaducto
del río Malleco
como subiendo
por una guitarra
y canta
en las alturas
del equilibrio azul
de la ferretería,
silba el vibrante tren
del fin del mundo
como
si
se despidiera
y se fuera a caer donde
termina
el espacio terrestre,
se fuera a despeñar entre las islas
finales del océano.

Yo voy contigo,
tren, trepidante
tren
de la frontera:
voy a Renaico,
espérame,
tengo que comprar lana en Collipulli,
espérame, que tengo
que descender en Quepe,
en Loncoche, en Osorno,
buscar piñones, telas
recién tejidas, con olor
a oveja y lluvia...
Corre,
tren, oruga, susurro,
animalito longitudinal,
entre las hojas
frías
y la tierra fragante,
corre
con
taciturnos
hombres de negra manta,
con monturas,
con silenciosos sacos
de papas de las islas,
con la madera
del alerce rojo,
del oloroso coigue,
del roble sempiterno.

Oh tren
explorador
de soledades,
cuando vuelves
al hangar de Santiago,
a las colmenas
del hombre y su cruzado poderío,
duermes tal vez
por una noche triste
un sueño sin perfume,
sin nieves, sin raíces,
sin islas que te esperan en la lluvia.
inmóvil
entre anónimos
vagones.

Pero
yo, entre un océano
de trenes,
en el cielo
de las locomotoras,
te reconocería
por
cierto aire
de lejos, por tus ruedas
mojadas allá lejos,
y por tu traspasado
corazón que conoce
la indecible, salvaje,
lluviosa,
azul fragancia!


Óleo de Paul Delvaux

viernes, 29 de marzo de 2013

RETORNO AL FUTURO

Diego A. Manrique
El País24/03/2013


Aviador Dro y sus obreros especializados

La celebración, el pasado viernes, del Segundo Simposium Tecno enfatiza una peculiaridad de la llamada movida. Se nos ha vendido como un frenesí de creatividad, especialmente musical, pero se mantiene en secreto que, estilísticamente, estaba muy limitada: pop de guitarras y poco más.

Una idea del pop filtrada por la new wave británica, apenas ampliada por algo de after punk. Reserven un rinconcito para mods y rockers, hagan las excepciones correspondientes para algunos heterodoxos, y paren de contar. Grupos modernos como Zombies y la primera Radio Futura no duraron.

Se ignoraban tendencias emergentes: el tecno pop, la cold wave. Y no hablemos del rupturismo de la no wave o las mutaciones del funk, incluyendo el rap. Conservo en la memoria el estreno de mi programa en Onda 2. Como lo bauticé Primera Línea, los locutores de la emisora se congregaron en el estudio imaginando que estaría dedicado al reggae (el concepto frontline era popular en el Caribe, como evidenciaba un éxito de Eddy Grant y la subsidiaria jamaicana de Virgin). Una extravagancia, pensaban, pero asumible. Cuando descubrieron que allí sonaban Cabaret Voltaire y Fela Kuti, Kraftwerk y Grandmaster Flash, los presentes cambiaron de color. Literalmente.

Hacia 1981, el programa tuvo efectos colaterales. Comencé a recibir —¡en mano!— maquetas de formaciones que trabajaban con máquinas. Desde los inclasificables Derribos Arias a los ruidistas Esplendor Geométrico, pasando por Oviformia Sci y El Humano Mecano. Eran mirados con desprecio por aquel personal de la emisora que obedecía al lema de “pop puro para la gente de ahora”. No quiero ni imaginar qué ocurría cuando se acercaban por otras FM del momento, como Radio Juventud (el dial del fenecido Movimiento) o Radio Popular (hoy Cope).

El 9 de marzo de 1981, varios de aquellos grupos actuaron en el Primer Simposium Tecno, en la sala Marquee, el sótano de lo que luego sería Rock-Ola. Me parece que lo promocioné con ardor desde Primera Línea, estoy bastante seguro que el resultado fue algo deprimente. Se notaba una falta de medios, que no lograba disimular el entusiasmo de los participantes. Me he reservado a los más visibles entre los participantes: Aviador Dro y sus Obreros Especializados.

Al frente, Biovac N, un visionario con sentido comercial, una maquinaria de teorizar potenciada por una fe indestructible. Un voluntarista que logró captar el zeitgeist al pilotar en 1982 el obligado desplazamiento de los grupos hacia los sellos independientes. Y flexible, además: solo él pudo saltar desde la confrontación con Rafael Revert, el todopoderoso capo de la radio musical, a la plena colaboración con su cadena.

Con el empuje de Biovac N (en el DNI, Servando Carballar), asombra pensar que aquella estética no despegara comercialmente. No solo estaba la infraestructura y los apoyos mediáticos: los Obreros contaron con canciones tan seductoras como Programa en espiral o El color de tus ojos al bailar. Incluso segregaron un proyecto paralelo más experimental, Los Iniciados.

¿Qué falló? Uno de los axiomas del pop sugiere que cualquier oleada necesita al menos una figura que triunfe y que consiga tracción para el resto del movimiento. Con el tecno pop español ocurrió que los verdaderos creyentes fueron eclipsados por impostores. Seamos más específicos: Azul y Negro tenían el sonido pero carecían de credibilidad o actitud. Y el paquebote Mecano: una aparente propuesta tecno que, en realidad, se alimentaba de la estética del prog rock (Nacho) y el mundo poético de los cantautores (José María). No me olvido de Chimo Bayo, aunque ahí entramos en los noventa.

Treinta y dos años después, ¡la continuación del Simposio Tecno! Con mesas redondas y conciertos de nuevas propuestas combinadas con presentaciones de supervivientes. Alguien dirá que el tiempo les ha arrollado: España baila con una música llamada techno que solo tiene parentesco metodológico con su tecno pop. Asombrosamente, no hubo lloriqueos ni acusaciones, tan habituales en cónclaves semejantes. Al menos, la segunda edición logró desplazarse hasta el centro de la capital: el (ejem) flagship store de Movistar y la Sala Sol. El que no se consuela no es un buen futurista.

"Teletipo" de Oviformia Sci

miércoles, 20 de marzo de 2013

AL MOTOR MARAVILLOSO por Juan Parra del Riego

[Biografía de Juan Parra del Riego aquí]

Yo que canté un día
la belleza violenta y la alegría
de las locomotoras y de los aeroplanos,
qué serpentina loca le lanzaré hoy al mundo
para cantar tu arcano
tus vivos cilindros sonámbulos, tu fuego profundo
¡oh, tú, el motor oculto de mi alma y de mis manos!

¡Qué llama enloquecida se enreda en tus fogones
y hace girar la rueda líquida de la sangre
y atiranta las poleas de los músculos
para mecer los columpios súbitos de las sensaciones,
cuando corro, beso anhelo, callo, sufro, espero, miro,
salta mi alma en una loca carcajada,
floto en sedas de suspiro
o en el charco solitario de la sombra en que me estiro
se me copia el corazón como una estrella desolada.

¡Y qué electricidades
se me van por los alambres calientes de los nervios
hasta el cerebro, caja de las velocidades
azules y negras y rojas de todos los sueños...!
Zumba la turbina sutil de hondos dolores
y saltan imágenes,
y hacia donde ya no alcanza el ojo triste
con sus sedientas ruedas de colores
corre el tren de las imágenes...

Y qué émbolos oscuros se agitan sin cesar,
y qué carbón jadeante de soles escondidos
te hacen andar
a todo vapor, a todo vapor,
cuando se me hincha el corazón de una salvaje alegría,
o se me quiere romper de dolor
y de melancolía.

Motor humano: tú eres
la única maravilla de este mundo doloroso,
por tu inmortal prodigio: el beso de las mujeres,
el pensamiento firme y armonioso,
la palabra que salta rotunda, patética y viva,
por la célula furtiva
que trabaja en sus telares nuestro ritmo misterioso;
teje un día la Esperanza,
otro día el Sufrimiento,
otro día la Alegría.
Yo siento
cuando queda tensa y viva sobre mi alma la Energía.
¡Motor de la explosión de toda la vida mía!
¡Hondo motor que hace mi cólera y llanto
mi callada pasión y mi fuerza y mi canto,
más ligero,
más ligero,
con la carga de esperanza que es única conquista:
tú, la máquina del único sendero sin sendero;
yo, tu alado y sangriento maquinista!


De Himnos del cielo y de los ferrocarriles

Calle de Barcelona por Rafael Barradas