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lunes, 18 de enero de 2016

ATARDECER EN NEW YORK por Eugenio Montes

[Biografía de Eugenio Montes aquí]

A Vicente Risco

El crepúsculo barnizado de whisky
es ahogado por olas blancas.
Los rascacielos, arrodillados, elevan
plegarias a las nubes.
El sol está detenido en un vaso
en la mesa de la terraza de un bar.
Las nubes arrojaron del dedo los anillos.
Ventiladores nómadas.
La multitud es una llama que el viento riza,
presa en el túnel de la avenida.
Los automóviles nadan a impulsos cortos.
Distendidos los brazos y en el pecho un fatigoso jadear.
Treinta gamas de grises cayeron de una paleta,
quemaron las alas y regaron los objetos.
Enmudecieron las cigarras que solfean en los trolley.
Cajas musicales.
Las trompas equivocadas dicen:
DO RE FA.
Se nota la ausencia de la batuta del director de orquesta.
Un pintor va dando pinceladas amarillas en los gasómetros.
¿Dónde está la concha del apuntador?
DOREFA
Tocan sólo los instrumentos de metal.
Los violines esperan tres compases.
Ante la indiferencia de los espectadores, las trompas epilépticas insisten:
DO RE FA.


Subway por Fortunato

lunes, 27 de abril de 2015

ONDAS HERTZIANAS por Ramón Goy de Silva

[Poeta y dramaturgo, nacido en Ferrol (La Coruña), e influido por los simbolistaseuropeos en una serie de obras en las que la apelación a lo mágico y lo sobrenatural es frecuente. Sus primeros éxitos en el teatro los debió al apoyo y la protección de Benito Pérez Galdós. Alcanzó notable éxito con El eco (1913) y Sirenas mudas (1915). Otras obras suyas son La Reina Silencio (1911), La Corte del Cuervo Blanco (1914) y el conjunto de piezas breves, semidramáticas y semipoéticas, titulado Sueños de noches lejanas (1912). Su obra poética marca el paso del Modernismo a las Vanguardias, inscribiéndose dentro de la línea dispersora que llevaría a autores como Valle-Inclán o Leopoldo Lugones a buscar un camino diferente. Intentó, incluso, en 1919, crear una nueva corriente, el "Neolirismo", que, como tantas otras, no cuajó. Su obra poética, dispersa aún hoy en las revistas del momento, fue parcialmente publicada por él mismo en la antología Cuenta de la lavandera. Via Iris. Antenas siderales (1927). Tras esta publicación, se apartó del mundo literario que caminaba ya senderos muy diferentes a los que él transitara.

(Extraído de www.mcnbiografias.com)]

Ondas hertzianas, 
rápidas como las alas de la luz y del viento,
silentes y potentes,
desharéis los hilvanes que unen los Continentes
¿Pero y la liberad del pensamiento?
Quitáis las ligaduras a nuestro siglo vivo
mas el tiempo futuro será vuestro cautivo
Cazadoras expertas de los ecos discretos,
ondas carabineras
de las aerofronteras
¡Ya no harán contrabando los ecos, de secretos!

Óleo de Rafael Barradas 


miércoles, 24 de diciembre de 2014

LOS FAROLES DE GAS por Joaquín de la Escosura

[Joaquín de la Escosura (¿?). Poeta asturiano. Principal impulsor de Ultra en Oviedo y como tal figura más destacada del efímero ultraísmo asturiano. Encontramos su firma en Cervantes, en Grecia, y en Ultra de Madrid.  Fue corresponsal de Huidobro.

(Extraído de Las cosas se han roto. Antología de la poesía ultraísta, (2012) editado por Juan Manuel Bonet.)]


Nevadas pomas de la noche
Envueltos en su capa gris
                                sonríen
Jirones de silencio
aterido de frío
                  dejaron
en el abanico de su risa
el secreto de la noche
                  Huellas de muchos pasos
                  en su biombo de recuerdos
Amables
                  estrujan besos de luz
                  en los senos de las rameras
Esquifes melancólicos
prenden sus anclas
                  en la cabellera de la tarde
En la estela
                   collares de náufragos
                   dibujan su bandera
Mecidos en el viento
                                 navegan
en un triste aleteo de su cruz de San Andrés
En las mañanas somnolientas
perdido su prestigio nocturnal
                    van poco a poco deshojándose

Composición con ajedrez (1925) de José Moreno Villa

jueves, 20 de noviembre de 2014

VERSOS DE LA H MUDA por Manuel Abril

[Manuel Abril (1884-1943) fue un crítico de arte, narrador y poeta. Sus comienzos como poeta fueron modernistas. Fue asiduo del café Pombo y de hecho aparece en el célebre cuadro que retrata la tertulia de este café con Ramón Gómez de la Serna a la cabeza. Pronto se alineó con los ultraístas, publicando poemas en revistas como Tableros, Alfar y Horizonte. Impulsó la Sociedad de Artistas Ibéricos en los años 30. Tras la guerra pasó a colaborar con revistas de signo franquista. ]            


              SI .............................. NO
     Entre el Si y el No
pasaban
unos puntos suspensivos
una hilera
de hormigas negras abstractas
¿Qué decían?
No decían
¡Cosa grata
ver aquellas procesiones
algebraicas!
"No se sabe qué" llenaban
pero ¡qué bien lo llenaban!
puntos... puntos... procesiones
entre aquellas dos palabras.


La tertulia del Café Pombo por José Solana



lunes, 15 de septiembre de 2014

VIAJE ORBICULAR por Luis Mosquera

[Poeta, narrador y dramaturgo, Luis Mosquera nació en Sevilla en 1890. De joven mostró una fuerte inclinación por las letras y la escritura. Fue seguidor de Rubén Darío hasta que entró en contacto con los círculos vanguardistas hispalenses. Pronto se alineó con el ultraísmo y publicó poemas inspirados por la nueva estética en la revista Grecia. Uno de ellos fue el vistoso caligrama titulado "Viaje orbicular" que reproduzco a continuación .]


jueves, 28 de noviembre de 2013

PAISAJE HÚMEDO por César A. Comet

[No suelen abundar los datos biográficos de César A. Comet en las antologías de poesía española de vanguardia. Al parecer nació hacia 1890. Fue uno de los firmantes del manifiesto "Ultra, manifiesto de la juventud literaria". Trabajó como funcionario de correos. Fue el fundador de la revista Plural en 1925, de la cual solo vieron la luz dos números. También colaboró en las revistas ultraístas Cervantes, Cosmópolis, Grecia y Ultra. Publicó dos obras: Bellezas grotescas (1933) y Talismán de distancias. Poemas (1934). ]



La espuma del Sol

-color de azúcar-
crece y se torna greda
Y el sol es el timbal
de un músico borracho
El gran espejo donde
el Océano se miraba
se ha roto en innúmeros fragmentos
de vuelos fracasados
(¿Estros de astros para el sistro
que tañe Dios?)
Desde aquí nada se ve
Pero yo veo más que si viese
VEO            VEO
Las grandes cafeteras de los tejados
destilan el oscuro líquido
en las cocinas


Obra de Joan Miró

viernes, 20 de septiembre de 2013

PAISAJE VERSIESPACIAL por Eugenio Montes

[Eugenio Montes fue un poeta de la primera hornada vanguardista, al cual se le suele relacionar con el ultraísmo. Nacido el Vigo (Pontevedra), escribió indistintamente en gallego y castellano. Colaboró en la revista en lengua gallega Nós, dirigida por el galleguista Vicente Risco. En Madrid frecuentó la tertulia del  Café Colonial, donde se codeó con la flor y nata de la vanguardia poética de la época, a saber, Cansinos Assens, Pedro Garfias, Guillermo de Torre, Gerrado Diego... También escribió en revistas vanguardistas como Grecia o Ultra. Durante la Segunda República sus ideas conservadoras le llevaron a adherirse a Falange. Tras la guerra fue periodista de ABC.]


viernes, 15 de marzo de 2013

DE LA RADIO por Adriano del Valle

[ADRIANO DEL VALLE ROSSI nace en Sevilla el 19 de enero de 1895. 

Hijo de un asturiano afincado en Sevilla, Adriano del Valle y de una sevillana de origen francés, Amalia Rossi, tuvo que abandonar sus estudios a la edad temprana de dieciséis años para ayudar a su padre en su empresa de fabricación de juguetes. «Pero su inquietud literaria que era ya por entonces muy clara –nos dice su hijo–, le inclinaba a leer continuamente. En uno de sus muchos viajes en tren, Adriano encontró algo que para él sería importantísimo: un libro de poesías de Rubén Darío, “Cantos de Vida y Esperanza”.

Su vocación poética descubierta a través de la lectura de dicho libro, le llevó, entre mediados de los años 10 y 1936, a recorrer el modernismo, el ultraísmo y el surrealismo. Conoció a Federico García Lorca en 1916 y fundó en Sevilla, en 1918, la revista "Grecia", y posteriormente junto a Fernando Villalón las revistas "Papel de Aleluyas" (Huelva) y "Santo y Seña" (Madrid). Recibió el Premio Nacional de Poesía en 1933 por "Mundo sin tranvías". Escribió su primer libro en Écija entre 1920-23, pero no lo pudo publicar por falta de recursos, por eso Gerardo Diego no lo pudo incluir en su "Antología de la Generación del 27. 

Cuando cambió los juguetes por la maquinaria el poeta vivió con una alegre independencia económica, pero viajaba de pueblo en pueblo y de cortijo en cortijo ya que tenía que mantener a siete hijos, seis niñas y un varón. Aunque según palabras del propio poeta , “si es fama que los ángeles ayudaban a San Isidro a labrar el campo no es menos cierto que a mí me ayudaban los ángeles buenos a vender mis máquinas para que tuviera tiempo para amar a los míos”. 

En 1934 se publica su primer libro "Primavera portátil". Pero fue al llegar a Madrid cuando pudo dedicarse por entero a escribir. 

Adriano del Valle es, esencialmente, un lírico. Su obra, bien extensa, es obra poética. Es decir, en verso. No obstante, en ocasiones, escribe artículos para los periódicos que, en el fondo son, en realidad, poemas en prosa. 

Adriano del Valle muere en Madrid el día 1 de octubre de 1957.

(Tomado prestado de Poetas Andaluces)]



Revista Grecia, nº 33, 1919

lunes, 2 de julio de 2012

LA TARDE por Rafael Cansinos Assens

[Poeta, novelista, traductor y crítico español nacido en Sevilla, en 1882.  Desde 1898 se trasladó a Madrid donde inició su carrera literaria, marcada desde la juventud por su adscripción judaísmo. Cautivado por el modernismo, colaboró en varias revistas y frecuentó las tertulias literarias animando los movimientos ultraístas y vanguardistas. A su primera obra, "El candelabro de los siete brazos"en 1914, le siguieron importantes traducciones de autores como  Turgeniev, Tolstoi y Gorki. Publicó también importantes ensayos críticos como "Poetas y prosistas del novecientos"  en 1919, "Los temas literarios y su interpretación" en 1924 y "La nueva literatura"  de 1917 a 1927. Después de la Guerra Civil española, presionado por el régimen franquista, inició un largo aislamiento, dedicándose por completo a trabajar con la Editorial Aguilar en el campo de la traducción. Es autor de las primeras versiones  completas en español de "Las mil y una noches"  y el "Korán". Falleció en Madrid en el año de 1964.

Tomado prestado A media voz]

El sol, al alejarse, lanzó un cohete señal
que ha prendido en los techos de las casas...
Mil heliógrafos lo recogen
y multiplican sus llamas.
La escuadra está ardiendo en el puerto.
¡Alarma!
En la ciudad todos los coches
son del servicio de incendios.
La gente ser apiña asustada.
Todas las colinas están llenas de estrellas curiosas
¡Anuncios luminosos!
En las cúpulas de los templos han estallado granadas.
¡Pirotecnia peligrosa!
Todas las casas a la vez
empiezan a arder por las ventanas.



Rayonismo rojo por Michel Larionov (1911)

domingo, 13 de mayo de 2012

SILENCIO por Eliodoro Puche


[Biografía de Eliodoro Puche aquí]


El camino nublado 
asciende hasta la cima 
del Sol. 
                  Mis pasos 
                  y el aroma 
                  de mis primaveras muertas.
El reloj 
(fuga de las horas 
que caen) 
                                          c 
                                          o 
                                         m 
                                          o 
                                          l 
                                          a                           
                                          p 
                                          l 
                                          o 
                                         m 
                                          a 
                                          d 
                                          a 
tiene el dedo en la boca.


"Reloj y botella de Jerez" de Juan Gris


lunes, 16 de abril de 2012

CIUDAD GIRATORIA por Isaac del Vando Villar


[Isaac del Vando Villar (Albaida de Aljarafe, 1890- Sevilla, 1963). Poeta iniciado en el rubendarismo pero que llegaría a ser uno de los adalides de la vanguardia ultraísta, llevó una vida azarosa debido a la inestabilidad económica de su familia. Sus estudios fueron irregulares ya que tuvo que trabajar desde muy joven e incluso emigrar a México (donde tenía un tío) siendo menor de edad. Allí empezó a escribir sus primeros versos. A la vuelta de México, donde coincidió con la Revolución Mexicana, ingresó en el Ateneo Republicano de Sevilla, llegando a ser presidente por un corto espacio de tiempo de la Juventud Republicana de Sevilla. Hacia 1912 conoce a Adriano del Valle, quien sería uno de sus compañeros de viaje en la aventura ultraísta que estaba a punto de comenzar.  Ese mismo año cambió de aires yendo a Madrid, donde se ganó la vida como periodista. Posteriormente viaja a París en plena Gran Guerra. Pero nada más acabar la contienda vuelve a Sevilla donde a causa de una depresión acaba ingresado en un psiquiátrico. Una vez repuesto, empieza la etapa más fructífera de su vida poética, cuando funda y dirige la revista Grecia con la colaboración Adriano del Valle y Rafael Cansinos Assens (también sevillano e inventor del término “Ultraísmo”), siendo esta revista una de las publicaciones pioneras  de la vanguardia literaria española.  En Grecia Del Vando plasma todo lo que de la vanguardia europea absorbió en París; el resultado fue una revista renovadora, iconoclasta, que conectaba con el inconformismo del futurismo, el cubismo y Dadá. En ella colaboraron la flor y nata del vanguardismo: Rogelio Buendía, Pedro Garfias, Pedro Raida, Rafael Lasso de la Vega, Joan Salvat-Papasseit, Vicente Huidobro, Ramón Gómez de la Serna, Jorge Luis Borges y su hemana Norah (como ilustradora de no pocas portadas de la revista) e incluso un joven Federico García Lorca. En 1922, gracias a cierta cantidad de dinero ganada en un sorteo de la Lotería Nacional, Del Vando inició un viaje por Argentina y Uruguay donde conoció a los vanguardistas del otro lado del océano donde el Ultraísmo también se estaba desarrollando gracias a Borges y a revistas como la bonaerense Proa. Pero sus depresiones, su inestabilidad económicos y su fracaso matrimonial le fueron alejando desde los años 30 de la literatura. Esto se acentuó tras la guerra donde el gris panorama literario del franquismo no invitaba a la experimentación poética. Muere en 1963 de úlcera de estómago después de varias estancias en manicomios y un intento de suicidio arrojándose al Guadalquivir. Su obra poética consta de un solo libro La sombrilla japonesa y de un buen número de poemas diseminados por diversas revistas, aunque mayormente se le recuerda por caligramas como “En el infierno de una noche” dedicado al desaparecido Café Kursaal de Sevilla. Sería interesante que alguien reeditara La sombrilla japonesa junto con los demás poemas dispersos para que podamos disfrutar de uno de nuestros más ingeniosos pioneros de la vanguardia poética. Mientras tanto ahí están poemas como el que hemos seleccionado, que nos maravillan por lo vistoso y lo original de su imaginería, preludio ya el surrealismo. ]



The Merry-go-round de Cyril Power




País de papel azul de seda con días amarillos y noches blancas
Los habitantes jugaban al polo sobre pegasos de madera dorada
Las nubes de cándida blancura jugaban al aro con la luna
Los versos inocentes regresaban a sus nidos con las alas partidas
El coronel del ejército daba órdenes escritas en Poemas ultraístas
El arzobispo repartía bendiciones escapularios y caramelos de los Alpes
¡Los joyeros tenían collares de gusanos blancos para novias muertas!
Al mover el café la mesa giraba como la placa de las estaciones
Lucifer empabezaba con banderines de color la ciudad iluminada
Los cochinos rosas cogiditos de la mano cantaban como clérigos
Las almas alocadas hacían gimnasia en las anillas de sus risas
¡Todas las noches bajan a la pradera celeste los rebaños de estrellas!
Las buenas madres pobres peinan a sus hijos con los dientes del sol
Risa-Carnaval-Pantomima-Rotura de cristal
En la gran plaza el frío prestidigitador escamotea las imágenes
Los poetas modernos comíamos cabellos de ángel y manzanas celestes
Y en la cama, el trompo de carrousel, trenzaba en mi cerebro un ballet ruso

lunes, 27 de febrero de 2012

PARARRAYO por Pedro Raida

[Poeta y narrador español, nacido en Sevilla en 1890, y fallecido en fecha y lugar desconocidos. Fue hermano de otro escritor, Bernardo Raida, de cuya obra sólo han quedado un par de artículos publicados en la revista sevillana Grecia.

Tampoco se recuerdan muchos datos acerca de la circunstancia biográfica de Pedro Raida, aunque, a diferencia de lo ocurrido con la producción creativa de su hermano, han llegado hasta nuestros días casi todas las obras literarias y periodísticas que dio a la imprenta. Entre los escasos detalles conocidos acerca de su vida, tal vez el más destacable sea el que le sitúa al frente de la administración de la mencionada revista Grecia alrededor de 1920, en los tiempos en que mayor auge alcanzó en la capital andaluza la implantación de una de las corrientes vanguardista que por aquel entonces triunfaban en Europa: el ultraísmo. En efecto, Pedro Raida formó parte del célebre grupo Ultra, en el que se congregaron algunos autores de la talla de Rafael Cansinos-Assens, Adriano del Valle, Pedro Garfias, Rogelio Buendía, Pedro Luis de Gálvez y Rafael Lasso de la Vega, y junto a ellos asumió la arriesgada misión de introducir las nuevas estéticas vanguardista en la anquilosada poesía española de los primeros años del siglo XX, todavía excesivamente deudora de un romanticismo trasnochado y un modernismo amanerado y tardío.

Además de esta labor histórica en la evolución de la literatura española contemporánea, Pedro Raida dejó varios artículos impresos en los medios de comunicación de su entorno geo-cultural, como el rotativo El Liberal (donde publicó un fragmento de su obra poética Justicia) y la revista Gaceta del Sur (donde vieron la luz sus composiciones en verso tituladas "Y otra vez...", "Redención", "Silencio", "La Feria de Sevilla" y "Edelmira Blanco"). Pero donde realmente dejó las mejores y más abundantes muestras de su concepción teórica sobre la poesía y de su propio quehacer lírico fue en la citada revista Grecia, auténtico cauce de expresión (junto con la revista Gran Gvignol) del grupo Ultra sevillano. Allí, junto a algunas prosas poéticas de acusada influencia modernista (como "Roxana" y "Las llamas en danza", donde pueden leerse fragmentos del siguiente tenor: "Hay una zambra de colores en la noche lucípara, y de ortos púdicos en la gruta habitada de flores parlantes"), aparecieron multitud de caligramas, juegos poéticos tipográficos y, en general, coloridas variantes de la escritura ultraísta de Pedro Raida. Entre estos poemas, conviene recordar los titulados "Confesión", "Los jardines de Santa Cruz", "La ciudad flotante", "A Rafael Cansinos-Assens", "Saudade viril", "Donaire", "Azul", "Fuerza bruta", "En el parlamento de las horas", "Rosas", "Esclavitud", "En las noches...", "Oh, mis tiempos de falda corta y automóvil", "A Emelina", "A ti, por ti, para ti", "¡Antonia!", "El futuro nido", "Mercedes", "¿Por qué?", "Pensamiento azul" y "Pararrayos". De este último poema proceden los versos siguientes, plasmación manifiesta de los más rigurosos postulados ultraístas: "Las estrellas desquician sus nervios, / temblores y crepitaciones cósmicas. // Mi rubia loca / estrangula sus perfumes. / Mi rubia loca / no la baña el sol / ni el vino de marfil. // Paroxismo de ametralladoras / en trincheras de plomo. / El cielo acamado / con dolores de infierno [...]".

Entre 1924 y 1927, ya clausurada la brillante andadura cultural de Grecia, Pedro Raida se hizo cargo de la Secretaría y la Administración de otra publicación literaria, la revista Oromana, de la localidad sevillana de Alcalá de Guadaira.

Entre sus obras impresas en forma de libro, conviene recordar los poemarios Regeneración (Sevilla, 1909) y Mercedes (Sevilla, 1920), este último impregnado de esa atrevida estética ultraísta que Pedro Raida anticipó en las páginas de Grecia. Además, el escritor hispalense dio a la imprenta también una narración breve, titulada Novio en Sevilla, que él mismo definió como "cuento representable". Con la llegada de la madurez se fue volcando hacia el cultivo de la narrativa extensa, género en el que dejó dos novelas dignas de recuerdo: Un belmontista y Amor y tiempo de poetas en guerra total (1955).

FUENTE: texto extraído de www.mcnbiografias.com ]




Las estrellas desquician sus nervios, 
temblores y precipitaciones cósmicas.

Mi rubia loca,
estrangula sus perfumes.
Mi rubia loca,
no baña el sol ni el vino de marfil.

Paroxismo de ametralladoras
en trincheras de plomo.
El cielo acamado
con dolores de infierno.

Mi rubia loca
espasma sus ojos,
en los ojos de un blanco chalet
dormido sobre verdes y rosales.

Horrísono ensañamiento de morteros.

Guerrero fragoroso
desacierta el arco;
se trunca sobra la tierra
la flecha de rojas guarniciones
y filos destructores.

Mi rubia loca
viste la muerte.

El centinela de tres puntas
retuerce el cuello
de la serpiente de fuego.

¡Choque sublime
de la energía omnipotente!

El centinela de tres puntas
abre nueva fosa
en el cementerio de los triunfos.

Mi rubia loca
se incauta de la vida.

El centinela de tres puntas
se duerme calando cien mil bayonetas.

jueves, 12 de enero de 2012

RELOJ por José de Ciria y Escalante

[De José de Ciria y Escalante, una fugaz sombra en la poesía de los años veinte, han quedado unos pocos poemas, muy de época, y el conmovedor memento de un soneto de Lorca («delicado giocondo, amigo mío»). César González-Ruano traza de él esta rápida viñeta: «José de Ciria, santanderino, murió muy joven, era rico y vivía con su guapísima madre, Lola Escalante, en el Hotel Palace». Guillermo de Torre, en su obra Literaturas europeas de vanguardia, lo encuadra entre «los ultraístas de secuencia creacionista». Y añade: «Este malogrado compañero, arrebatado cruelmente a la vida en sus floridos veinte años, publicó escasos poemas, recopilados póstumamente por los que fuimos sus amigos. A los diecisiete años, "con la corbata azul de las ilusiones sobre el pecho y bien apercibido el rifle de las imágenes" [...], compuso delicados poemas que muestran su fresca sensibilidad y la buena puntería de un cazador lírico». En 1920 codirigió el primer y único número de la revista Reflector.


(Tomado prestado de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)]


La madre abadesa
reza
con voz de estrella
Las novicias se han dormido
soñando
con los trasnochadores
La pantalla cinematográfica
aborta
un paisaje lunar
Y en lo alto del FARO
el torrero y su novia
se dan un beso en la boca
Los luceros agitan
las campanillas


"Ritmo coloreado" de Sonia Delaunay

martes, 14 de junio de 2011

VIADUCTO por César González Ruano

[La obra poética de César González-Ruano, de modo algo semejante a como ocurre con Agustín de Foxá, ha sido oscurecida por el brillo de sus otras dedicaciones literarias y por el anecdotario que rodea al personaje. Comenzó como poeta, publicando en poco tiempo una decena de cuadernos, casi siempre en edición de autor, que luego se negaría a reeditar. Son versos y prosas que oscilan entre las delicuescencias del simbolismo tardío y las llamativas audacias del ultraísmo. De esa etapa primera destaca Viaducto, un extenso poema que el autor quiso fechar en 1920, en pleno fervor ultraico, pero que no se publicó hasta 1925, cuando ya la vanguardia comenzaba a ser historia (ese año publican sus estudios Guillermo de Torre, que no concede mucha importancia a González-Ruano, y Manuel de la Peña, que lo considera uno de los autores fundamentales). Para Francisco Rivas, Viaducto es «el mejor poema y el más ambicioso que nos ha legado el Ultra»; se trataría de un intento de sintetizar «la gesta moderna, la gesta de una generación, la suya, que en París tomó corno emblema la torre Eiffel y en Madrid el Viaducto [...], un poema nervioso, febril y crispado, un ejercicio de escritura automática que no tiene mucho parangón en nuestras letras. Si hubiera que aplicarle alguna etiqueta, la más apropiada sería la de surrealismo, en adelante una de las constantes de su poesía» [pág. 28].

En los años que van de 1934 a 1945, González-Ruano publica con regularidad poesía, pero esos libros -a pesar de su importancia- apenas suscitaron la atención de críticos y lectores. En sus memorias, Mi medio siglo se confiesa a medias, al referirse a Ángel en llamas, alude a «los escasos estudios que se han hecho de mi obra poética, oprimida por la atención que pudieron despertar otras actividades en mí más populares» [pág. 523]. Entre las entregas últimas, destacan Ángel en llamas y la Balada de Cherche-Midi. El primero es un libro de sonetos que, en opinión de Gerardo Diego, «no se parece a ningún otro de sonetos. Aquí y allí podría recordar a Alberti, a Adriano del Valle y más lejos a Góngora en su esfuerzo por levantar y rizar el verso hasta su propio mito. Pero la vena de César es inconfundible. Y además -cosa que no se puede decir de sus contemporáneos que he citado, aunque le superen en la tersura y destreza melódica, en la técnica del soneto- nunca es frívolo en este libro. Siempre hay una intención y a veces un logro de auténtica profundidad y simbolismo, una rica experiencia de vida» (citado por Rivas, págs. 41-42). La Balada de Cherche-Midi, que toma como modelo al Wilde de la Balada de la cárcel de Reading, tiene su origen en un episodio de la vida de González-Ruano nunca suficientemente aclarado: su detención por la Gestapo en el París de la ocupación. No falta quien lo considere la pieza más sobresaliente de la poesía de su autor y, con cierta hipérbole, una de las más destacadas de la poesía española contemporánea.

Durante los últimos veinte años de su vida, González-Ruano continúa escribiendo poemas, pero ya no se preocupa de publicarlos y apenas de conservarlos. Lo que en él hay de poeta, que era mucho, se vierte a partir de entonces casi exclusivamente en sus artículos, auténticos poemas en prosa muchos de ellos, pero más nerviosos y eficaces, sin el empalago y el manoseo que suele echar a perder la mayoría de los poemas en prosa concebidos como tales.

Tomado prestado de la Biblioteca Virtual de Miguel de Cervantes]



Viaducto del Aire, ya desaparecido,
en la Ciudad Universitaria de Madrid


Viaducto

(Epopeya inconexa y simultánea de 1920)


Dedicatoria

A los objetos inanimados de mi cuarto, y en especial al almohadón que me regaló Esperanza; a los espejos del café; a los hijos de mi amigo Muñoz, enterrador amable, que juegan «a los muertos» y me llaman tío.


Explicación


Una tarde de mirada infinita
moldeaba entre mis manos un poema,
que al doblar una esquina como ave fujitiva
voló para cantar en una rotativa.

VOCES de todos tiempos a veces me llegaban
de los cafés lejanos espejos musicales
y azogados pianos.

Todas se me enroscaban -voces de todos tiempos-
en la garganta náufraga en aguas de pianos
y en músicas de espejos.

Preciso es confesar que los conejos y ratas como gatos
para peleterías caza por encargo el hombre-anuncio
untándose de queso las dos manos.

Yo he visto blancas manos de novias
arañar en el fango de las calles oscuras
donde han perdido algo misterioso.

Y he visto también adioses melancólicos
ciñendo el horizonte blanco y rojo
emigrante hacia América ajitando la lluvia.

A mi madre la he visto lavando su pañuelo
en sonrisas sociales poniéndose los árboles
delante de la cara para ocultar el llanto

mientras el elefante de la niñez
sorbía cubos de oxíjeno ávidamente
con su trompa postiza de goma ortopédica.

¡Dios mío he visto tantas y tantas cosas
que me da miedo contarlas con detalle
sin conocer vuestro corazón que puede ser cardiaco!

Recuerdo una que me hace temblar
como a un ahorcado friolero. Figuraos
que vi a un biplano subirse la media de la bruma

por debajo de la falda de la tarde.
Escupió por la hélice tosió de mala gana
y dejó a su jinete sobre el Mediterráneo.

Yo me quedé frotando mis zapatos
para envidia de pájaros cantores
y el pequeño esquimal de la pantalla

merendaba un sandwich de auroras boreales.
Es en el tranvía dorado del Oeste
donde mejor se aprecia el Polo ardiente.

Arden los esquimales en su hielo
mientras nosotros nos helamos en Agosto.
El lapón barbilindo encierra las estufas

de su aliento que huele a aceite conjelado
mientras el pingüino de Sevres de las galerías Lafayette
sacude de sus alas las etiquetas inaccesibles.

Y he visto muertos muy activos
que llevaban sus ataúdes entre nieblas
sonándose en el sudario sin recato

y a niñas morenitas del color de las aceitunas
con flojos calcetines a rayas encarnadas
bajo el paraguas de un escribano mecer sus muñecas.

Impermeables de China en New York
y kimonos de New York en China
vendían yanquis amarillos y chinos rubios.

He visto tantas cosas terribles y contrarias
que me duelen los ojos y las manos
ante la jesta que os estoy contando.

A una viuda de opereta vienesa
la vi pintando atroces símbolos en los severos muros
del Palacio de justicia mientras chupaba caramelos.

Todos debéis saber que la morsa adulta
cónsul en Dinamarca ahora se hospeda
en Metropolitan-Hotel de Copenhague.

Con estos mismos ojos que os cuentan
con palabras de Abril largos poemas
he visto a Marco polo repartiendo prospectos comu-
nistas con prólogo de Américo Vespucio en tinta china.

¡Lo que han visto mis ojos por entonces!
Datos cuenta que yo era un cojo cínico

que desnudaba damas recitando mis versos.
Jamás me he divertido de tal suerte
como el día que enamoraba a Doña Muerte.

La desnudé con pericia de cardenal romano
diciéndole al oído que era González-Ruano
el poeta cubista de esta vertiente pirenaica.

Cuando oyó mi nombre me dijo: «Te conozco
espero a que tu éxito sea mondo y lirondo
para traerte conmigo. Ya ves que se te aprecia».

Sonaba sus ligas amarillas y negras
como a un ataúd le hace sonar la tierra.
Yo la dije a la Muerte: «Querida

sin tópico te digo que eres lo que más quiero
en esta torpe Vida».
«Lo creo mas no rimes», me contestó graciosa.

Iba a perderme estúpido en argumento falso
como un mal escritor cuando el Viaducto todo
se desplomó en mis ojos.

Ahora lo que pasa pasa por estos ojos
y os podré contar estupendas historias.
La Reina viuda como un solo pendiente

en las azoteas de París riega la cintura de un poeta
con el río moreno de su brazo sin cauce.
Yo lo he visto cuando las estrellas venían dando voces.

Por volar a la diestra del Señor un ángel de cemento
se desprendió del muro y fue volando al cielo.
En nada asombró a los obispos de talla

que celebraban misa en la sillería anteayer subastada.
Medio muerto sin voz y sin corbata
he visto degollada la cuchilla por el cuello del reo

y he visto cómo San Juan Bautista
bailaba el fox con la cabeza de Salomé a cuestas
guiñando un ojo al Tetrarca.

Aplaudía conmovida la Tierra tocando los platillos
de los Polos mientras el mundo plegado era un acordeón
Alemania después de la guerra daba el tono menor.

Jime el viaducto como un violín en mis ojos perdidos
cuando Dios sopla con el carrillo izquierdo
democracias sociales con trajes de mecánico.

Hombres blancos negros rojos y amarillos.
Hombres multicolores pasan presurosos
los hay del color de las turquesas y los hay

a grandes rayas verdes sobre fondo encarnado.
Llegan los viandantes continentales perdidos
y los alegres continentes que no existieron nunca.

El Bautista baila siempre y cae al fondo del mar
sacando el corazón de Salomé que es color de plata.
El vientre del Tetrarca se llena de pasquines cubistas.

Algo estupendo pasa. Carlo Magno nos dice
que César tuvo un novio negro y jigante
que conoció en las Galias y ahora está en la Legión.

Yo me froto las narices con las truchas del mar Rojo
que venden las Pescaderías Coruñesas a bajo precio.
¡Atención! ¡Atención! El Sol cita a la Luna

en el antepalco de un cinema.
El amor no respeta ni al Cosmos.
Cruza rápido un hombre con América a cuestas.

El caballo de bronce de la plazuela
dio una coz al barquillero que enterraron los niños
comían el crepúsculo las criadas echando canela al

muerto. No se sabe cuándo dejarán su fiesta
pero le duelen las manos al que canta
tanto como la voz al que toca el piano.

Ruiseñores colgados de la tarde
querían escribir un texto de armonía
para las ranas jóvenes que sueñan tener alas.

Me enternece mirar cómo las niñas del cementerio
mecen a las tumbas en sus bracitos de lana roja
mientras los cipreses les limpian el moco con ternura.

La mujer que sube en los ascensores pintándose los
labios dejará el carmín por la escalera
al saber que salí hace un minuto.

Parió un caracol la gata mientras cacareaba.
Y las balas de máuser ponen camisas rojas
en los soldados que luchan cantando alegremente al

morir. He visto calles como piernas
poniéndose las medias tendidas en el balcón
donde cosía una camisa la esterera rubia.

Una mano gris vuela el invierno tímido
que pone catedrales blancas en los caminos.
Así el carro llegó lójicamente hasta el altar de San An-

tonio. Las estatuas del jardín comían los racimos
de granizo cuando me subía en aero plano y la rana im-
púber me pidió subir para ver los charcos de arriba

cansada de vivir en los cielos de abajo.
El destroyer persiguió a una sirena
y la violó junto a las rocas siguiendo su camino.

En el circo la hermana San Sulpicio
subía en el camello amaestrado
que dirijía un tonto comiéndose los guantes.

Yo sé que la Gioconda lloraba amargamente
en cuanto levantaba el pintor la pose de la sonrisa
y el modelo del Cristo se ponía las botas lavándose las

llagas. Como no puedo viajar a donde quiero
y cuando pueda no querré me paso el día
viajando dulcemente por la guía.

Compañía de exportación e importación de sueños.
Bajo el cielo del Trópico refresca el corazón
la cordial naranjada de la puerta del Sol.

En el camarote contaremos las etiquetas de los equipajes
y con las nuevas canas se calcula el gasto.
Inútil buscar en la química alemana de post-guerra

el quitamanchas para las aventuras inconfesables.
Por si esto fuera poco olvidamos el Partenón
mirando atentamente la punta del zapato de charol.

Dos tres cuatro o cinco años a lo más
dice el médico examinando el Debe y el Haber
de nuestro corazón alfilerado por bocas insaciables.

Sin embargo necesito vivir yo por mi parte
para jugar al ajedrez mi amor inmenso
sobre tu abrigo blanco y negro.

La prudencia como una perra muerta
queda al paso del tren en dos partida.
Para dos o tres años tiene cuerda mi vida.

El plomo de las nubes derretido aplaude en los cristales.
Mujeres con collares de churros bien dorados
se levantan la falda en el Tobogán de mi memoria.

He de coger la nube más blanca de mañana
para decir adiós desde el puerto huérfano
al batallón que salió hace tres días.

Una ciudad cualquier de la guía
se me ha roto en el pecho dulcemente.
Coged amigos esta congoja insólita.

Cervantes es ese cicerone tuerto con dos brazos
que en Esquivias nos enseña su casa
para ahorrar y adquirir una motocicleta.

En el sleeping las bombillas francesas
cantan coplas de Mérimée tañendo el filamento.
En Medina del Campo podéis tomar una cerveza tibia.

La de todos los años se desmayará este Carnaval
vestida de Pierrot con percalina.
Desabrochadla dulcemente con la cartera.

Yo hice lo del otro en el séptimo día
pero no pienso decirlo en una antolojía.
Buscar el eco de mi voz en la tormenta hijos míos.

El capitán fumaba en su pipa la rosa de los vientos
mientras el niño llorón de los naufrajios hablaba con
el loro y la madre reía en el fondo del mar.

Crispa sus puños el alto Ande de melena cana
y el Pirineo trae este invierno contrabando de algodón
que deja caer sobre la Navarra insomne.

Cuando termine mi carrera de Derecho
pienso denunciar a las chimeneas que falsifican nubes
defendiendo el pleito con la toga de la bruma.

Vinieron los trenes-ambulancias de heridos
con palomas metidas a enfermeras
de heroicos loros de pechuga ensangrentada.

Para conservar un gran amor tened presente
que no conviene quererse demasiado.
Por eso tú y yo reñimos gata mía

en los tranvías del Oeste y en los cinemas
donde dejo la melena sobre tus ojos
para que la recortes con tus largas pestañas.

La comisión de pinos de la Moncloa
protesta de que orinen en sus faldas.
Déjame beber cerveza alemana hasta morir de gusto.

Muñoz tú aunque no entiendes mis poemas
descerrajas los ataúdes hábilmente y me dejas
beber crepúsculos en las calaveras.

El arquero forzaba el nervio curvo
ahora mejor que nunca cable tendido
clavándose en el pecho de los puntos cardinales.

La rotativa se llenaba de pájaros-proclamas
de la aurora cubista donde cantan los patos.
La vaca superpuesta en la imajen jocunda

cuelga de la rama amarilla en un plano anterior.
Nuestra Señora se deshace en la copa de vermú
y el incienso se come con almejas.

Cuando volvía el marinero muerto
enterraban la barca y arrojaban al náufrago
al mar que le cocía en su hirviente puchero.

Los submarinos seguían destripando buques
mientras el Káiser desterrado ponía el estrambote
de su puño crispado al soneto del tratado de paz.

El ama de cría que llega de Asturias
nota cómo la ordeña el edificio de la Inclusa
y pide su sueldo a los aristócratas.

Pío X aplicó una cruz a su palabra
que fue volando con tan vertijinosa hélice
al campo de batalla suplicando la paz.

Hoy no me ha escrito el editor polaco
pero en los árboles circunscritos los poemas
maduran cuando cantan las cigarras.

Al fin de la carrera el galápago ojeroso
atropelló al camión asmático partiéndole una pierna.
Los hemisferios se agrietan zozobrando en camisa.

Encuaderno las hojas del invierno sin brazos
blancas de azúcar fría congo espaldas de muestras
amadas en el tren de la frontera el otro año.

Lloraba su canción el pobre efebo clavándose las es-
quinas en las axilas de un bosque depilado
cuando el adulto enternecido se arrancaba los hígados.

Pavos solemnes arrastran la Nochebuena
llenando de turrón los ojos de las viudas
que nos cogen de la solapa en los tranvías.

El cura protestante comía queso blando
viendo mecerse los patos de Debussy
en la hamaca del violoncelo viudo.

Mi amigo sacaba de sus baúles puestas de Sol
sorprendidas en El Cairo y Alejandría
esperando en el café la obrerita color de lila.

La escalera de caracol echa la baba del Invierno
y el viento ciñe las praderas soñadas
cuando el Otoño cae en el bock de cerveza.

El corazón hiposo que pedían los negros
dando voces y arrojando agua sucia por la boca
late por sí mismo en Belgrado.

Los ataúdes se llenan de novias
suicidándose el horizonte en el espejo
que se ahorca en la estancia del Poeta no nacido.

La sonrisa embalsama los horizontes
cuando tu vientre suave dice su curva entera
y el metropolitano se desnuda de estaciones.

No lo podían decir mis ojos sordomudos
pero las torres de la catedral gótica
cosen a las nubes por la cintura sin confín.

Ayer me trajeron en camilla de lona
roto para siempre el impermeable azul
que me compró Ferrer en Barcelona.

Se cuelga tu palabra morena y verde
del arco iris bajo el que pasa el tren militar.
No temas con la misma corbata volveré de la guerra.

No entendieron mi poema pero siglos desnudos
se bañan en la Obra llamándome Poeta
viniendo de puntillas por no turbar mi sueño.

Cuando ardía el crepúsculo en la sortija
el viento a mis pies tendido en un rumor
de yerba se hizo como un cordero.

Avanza el verano sobre la escarcha patinando
con un Agosto pueril e insospechado entre los brazos
que mecen la revolución rusa azul-naranja.

El proyecto de ley propone con voz clara
que la Primavera sea en Enero para favorecer
a los agrícolas andaluces que esperan la cosecha.

Arrastra al temporal cantábrico el pulpo joven
que tira con sus patas neumáticas del fleco de las olas
deshaciendo la cama de los Tritones perezosos.

Al salir del teatro la niña se subía
en las chimeneas del Hotel cosmopolita
llenándose de humo la garganta y los pantaloncitos

blancos. En el té de las cinco servirán esta tarde
sonrisas de tanguista pedigüeña
con mermelada y sangre de Teniente cojo.

Las barbas del abuelo de la Marcha triunfal
el nieto sin remilgos las cortaba riendo
para llenar con ellas el colchón de la boda.

Desconsolado muere el héroe sin haber podido
coser el roto que la cruz le hizo en el corazón
que sale entre sus uñas bien pulidas.

La taberna de Londres cargada de marinos
vomita sobre el Sena una baraja
y arde en la chimenea la nariz del banquero.

Nadie entendió ayer por la mañana
el anuncio de guerra pirenaica
que en la bolera el versolari canta.

El gallo blanco y filatélico incendia vengativo
la aldea castellana que arde y chilla
con el cacarear de estrellas en el Alba.

La alemana pianista limpió los dientes al piano
con el estropajo de sus dedos que mojaba en cerveza
mientras todos leíamos el diario y el menú.

El batallón que cruza la ciudad dormida
se vistió con las colgaduras dejando en los balcones
nubes blancas rojas y azules que gritan Viva Francia.

Cuando el japonés llegó a Inglaterra lloraba horrible-
mente viendo que sin sol no haría sus juguetes preciosos
que hacen dar saltos de colores a los niños.

Se metió las casas en los bolsillos el cacique
dejando la comarca en el campo picudo
que se clava en el pecho de los mozos.


La cabeza del apuntador en la concha del Coliseo
resultó una perla que la actriz inglesa
se montó al aire en un aro de suspiros.

El Hospital dando ventana con ventana
tiritando y borracho de cloroformo
cayó en la esquina como un mendigo de ladrillo.

Dejó a los árboles pelones la muda de la pluma
cuando el otoño hizo caer la hoja de las aves
que corrían piando por la estepa helada.

Dejaban entre el barro los chapines
huyendo del incendio de unos ojos
que quemaron sus cuerpos deseados.

Mañana cantará la cabeza cortada.
Atiende y préstame los ojos tranquilos
mientras el mono bebe su caldo.

Calamar vierte tu estilográfica
sobre el poema que no debe entender el tonto.
Los ventiladores elevan el café en nubes de palabras.

Pasan los vinos que emborrachan sin beberlos
y los poetas cantan desde sus árboles
arrojando la lira a los cerdos hambrientos.

Voces de todos tiempos a veces me llegaban...
Aquí el Viaducto sin fin vuelve a pasar entero
nuevamente por mí y yo por él

y él por todo y todo por nosotros.
¡Hasta nunca y siempre objetos!
Hélas!