jueves, 22 de septiembre de 2011

MADRIGAL AL BILLETE DE TRANVÍA por Rafael Alberti

[Poeta y dramaturgo español, nacido en el puerto de Santa María, Cádiz, en 1902. Considerado como uno de los grandes poetas del panorama literario español, fue el último poeta de la Generación del 27, ganador del Premio Nacional de Literatura en 1925 y del Premio Cervantes en 1983. Durante la guerra civil militó activamente en la política y dirigió varias revistas de orientación comunista. Vivió en el exilio hasta el año de 1977.Entre sus obras más importantes se cuentan Marinero en Tierra, Sobre los Ángeles, Cal y Canto y Sermones y Moradas. Falleció en Madrid en 1999.

(Tomado prestado de A media voz)]


Adonde el viento, impávido, subleva
torres de luz contra la sangre mía,
tú, billete, flor nueva,
cortada en los balcones del tranvía.

Huyes, directa, rectamente liso,
en tu pétalo un nombre y un encuentro
latentes, a ese centro
cerrado y por cortar del compromiso.

Y no arde en ti la rosa, ni en ti priva
el finado clavel, si la violeta
contemporánea, viva,
del libro que viaja en la chaqueta



Ilustración de Cyril Power.

jueves, 8 de septiembre de 2011

¡GOLONDRINAS! (viaje ideal) por Zoais

[Extraído de El cuento anarquista de Lily Litvak, este microrrelato escrito por alguien que firmaba con pseudónimo de Zoais, se público en el periódico anarquista de Baracaldo (Vizcaya) El látigo. De esta pieza llama la atención que no se dedica simplemente a hacer proselitismo político (esto tan sólo se hace patente eb la tres últimas oraciones del texto) sino que el autor construye un magistral poema en prosa de filiación vanguardista en el que el paisaje industrial del norte de España se describe a través de un juego de vibrantes metáforas futuristas. Una prueba más que la revolución y el arte de vanguardia no están reñidos, más bien todo lo contrario]


Fábrica dormida por Daniel Vázquez Díaz


A lo largo de la vía se extendían los cables de telégrafos, como pentagrama mágico, donde las negras golondrinas apoyadas semejaban diabólicas notas en fantásticas danzas, arpegiando con sus trinados gorjeos el himno hermoso de su cantata matinal, como salmodia de honor ofrendada al nuevo día que nacía por Oriente.

Las diamantinas perlas del roció adornaban formando, encantadora diadema, las multicolores florerillas que con sus abrientes caracolas ofrecían un beso de amor al alba que despuntaba

El tren corría, con vertiginosa carrera, como monstruosa serpiente de hierro, despidiendo su negro aliento que formaba una estela como el crespón luctuoso de una noche que espiro, crujiendo su férrea musculatura con sonido de martilleo.

Como por pantalla cinematográfica se asoman por las ventanillas cuadros de luz y hermosura y algunos que otros árboles parecen pasar veloces como guerrilleros del ejercito vegetal.

El estridente pitar de la locomotora anuncia la entrada del vehiculo en un túnel. Todo lo envuelven las tinieblas, y el eco de los hierros se hace mas estrepitoso, Parece que vamos camino del infernal abismo .Pasa tiempo. La luz vuelve a besarnos. El túnel ha terminado y el sale ufano de su madriguera. El humo que despide es blanco, como si fuera incienso derramado en loor del Sol que ya extiende sus vivificantes rayos por el horizonte.

El paisaje parece mas bello y hasta las golondrinas están alegres.

Llegamos.

"Acracia ¡Una eternidad!", repite la potente voz que vibra como una sentencia.

"¡Libertad, Felicidad, Amor!" resuena por el espacio.

Hemos llegado al fin de nuestro viaje. Estamos en la Tierra Libre.

lunes, 29 de agosto de 2011

RADA

Rada
Espacio elástico


El sol es un soplete
El horizonte está hecho de lona
El aire se dobla por la mitad
(aquella gaviota hace de bisagra)


Grúas
El cielo lleva zancos
y un sombrero de gases tóxicos
El mar vomita por la borda
ebrio de hidrocarburos


Motores
Vapores
Sudores
1.000 bíceps al unísono
tensan los cabos del paisaje
La marea da un golpe de timón


Tuberías

Duelo de mástiles
Palmeras que pintan la atmósfera
con el minio de la puesta de sol
La proa de la noche acecha


Más allá
la ciudad sumergida
respira por sus chimeneas


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martes, 26 de julio de 2011

GIROSCOPIO (II)


Órbita #2

INTERSECCIÓN

Difusa pérgola
de atardeceres giratorios
Centro de gravedad
Un álamo cromado
junto a un surtidor de líneas de fuerza
dispara ráfagas de golondrinas
derretidas
y en mi escafandra diáfana
los pensamientos centrifugan
Ágiles tornasoles atornillan
plumas y hélices
bajo la incandescencia cenital
Vereda abstracta
La atmósfera nivela
sus básculas estratosféricas
pero
una locomotora quiebra
los vidrios del ocaso
y el giroscopio rota
nuevamente


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domingo, 17 de julio de 2011

MANIFIESTO TÉCNICO DE LA LITERATURA FUTURISTA por Filippo Tommaso Marinetti

[Escritor y activista político italiano, fundador y principal exponente del futurismo. Marinetti nació en la ciudad egipcia de Alejandría el 22 de diciembre de 1876, y estudió tanto allí como en París, Padua y Génova, universidad ésta última por la que se licenció en Derecho en el año 1899. Alternó periodos de residencia en Francia con otros en Italia, y escribió una parte de sus obras en francés. Sus primeros trabajos fueron poemas que se publicaron a partir del año 1898, al principio en distintas revistas literarias y, más adelante, en la suya propia, Poesia, que fundó en 1904. Entre sus primeras obras teatrales se encuentra Muñecas eléctricas (1909), publicada en Italia con el título Electricidad sexual, que llevó el tema de los robots a los escenarios una década antes, incluso, de que Karel Kapek utilizara por primera vez la palabra robot. Escribió el Manifiesto de la literatura futurista (1910), que ensalza el peligro, la energía, el valor y la guerra, y rechaza los museos, las universidades, las mujeres y la moral convencional, temas estos últimos que denostó en su novela Mafarka el futurista (1910) y en varias obras teatrales breves, sintéticas, de carácter experimental. El futurismo, que como movimiento artístico y literario, permaneció vivo hasta la década de 1940, surgió en 1915, cuando Marinetti aclamó a la I Guerra Mundial como el más bello poema futurista jamás escrito y, tras publicar una colección de poesías titulada Guerra, la única higiene del mundo, se alistó en el ejército italiano como oficial. Marinetti ingresó en el Partido Fascista en 1919 y lo cantó repetidamente, diciendo de él que era la extensión natural del futurismo, sobre todo en su libro Futurismo y fascismo (1924). El 2 de diciembre de 1944 murió en Bellagio.

(Tomado prestado de El poder de la palabra)]




Sentado sobre el depósito de gasolina de un aeroplano, con el vientre caliente por la cabeza del aviador, sentí la rídicula inutilidad de la vieja sintaxis heredada de Homero. ¡Violenta necesidad de liberar las palabras, sacándolas de la prisión del periodo latino! Naturalmente, como todo imbécil, tiene una cabeza previsora, un vientre, dos piernas y dos pies planos, pero jamás tendrá dos alas. ¡Apenas lo necesario para caminar, para correr algunos instantes y pararse casi en seguida resoplando!...

He aquí lo que me dijo la remolinante hélice, mientras volaba a doscientos metros sobre las poderosas chimeneas de Milán. Y la hélice añadió:

I .- Es necesario destruir la sintaxis, disponiendo los sustantivos al azar, tal como nacen.

2.- Se debe usar el verbo en infinitivo para que se adapte elásticamente al sustantivo y no lo someta al yo del escritor que observa o imagina. El verbo en infinitivo puede sólo dar el sentido de la continuidad de la vida y la elasticidad de la intuición que la percibe.
3.- Se debe abolir el adjetivo para que el sustantivo desnudo conserve su color esencial. El adjetivo, que tiene en si mismo un carácter matizador, es incompatible con nuestra visión dinámica, porque supone una pausa, una meditación.
4.- Todo sustantivo debe tener su doble, es decir el sustantivo debe ir seguido, sin conjunción, de otro sustantivo al que está ligado por analogía. Ejemplo: hombre-torpedero, mujer-golfo, multitud-resaca, plaza-embudo, puerta-grifo.

Como la velocidad aérea ha multiplicado nuestro conocimiento del mundo, la percepción por analogía se hace mucho más natural para el hombre. Por lo tanto hay que suprimir el como, el cual, el así, el parecido a. Mejor aún, hay que fundir directamente el objeto con la imagen que evoca, dando la imagen abreviada mediante una sola palabra esencial.
5.- Abolir también la puntuación. Al suprimirse los adjetivos, los adverbios y las conjunciones, la puntuación queda lógicamente anulada, en la continuidad variada de un estilo vivo que se crea por si mismo sin las pausas absurdas de las comas y los puntos. Para acentuar ciertos movimientos e indicar sus direcciones se emplearán signos matemáticos: + - x = ( ) y signos musicales.

6.- Los escritores se han entregado hasta ahora a la analogía inmediata. Han comparado, por ejemplo, el animal al hombre o a otro animal, lo que casi equivale, más o menos, a una especie de fotografía. Han comparado por ejemplo un fox-terrier a un pequeñisimo pura sangre. Otros, más avanzados, podrían comparar ese mismo fox-terrier trepidante a una pequeña máquina Morse. En cambio yo lo comparo con el agua hirviendo. Hay en ellos una gradación de analogías cada vez más amplias y unas relaciones cada vez más profundas y sólidas, aunque muy distantes.
La analogía no es más que el amor profundo que une las cosas distantes, -aparentemente diversas y hostiles. Sólo por medio de analogías amplisimas se logrará un estilo orquestal, al mismo tiempo policromo, polifónico y polimorfo capaz de contener la vida de la materia.

Cuando en mi Batalla de Trípoli he comparado una trinchera erizada de bayonetas a una orquesta, una ametralladora a una mujer fatal, he introducido intuitivamente una gran parte del universo en un breve episodio de batalla africana.

Las imágenes no son flores para escoger y recoger con parsimonia, como decía Voltaire. Ellas constituyen la sangre misma de la poesía. La poesía debe ser una serie ininterrumpida de imágenes nuevas, sin las cuales no es más que anemia y clorosis.

Cuanto más amplias relaciones contengan las imágenes, más tiempo conservarán su fuerza de sorpresa. Es necesario, dicen, no fatigar la admiración del lector. ¡Vamos! Curémonos, más bien, de la fatal corrosión del tiempo que destruye no solamente el valor expresivo de una obra maestra sino además su fuerza de asombro. ¿ Nuestros oidos demasiado entusiastas no han destruido a Beethoven y Wagner? Por lo tanto hay que eliminar de la lengua todo lo que ella contiene de imágenes-cliché, metáforas descoloridas, es decir, casi todo.

7.- No existen categorías de imágenes, nobles o groseras, elegantes o vulgares, excéntricas o naturales. La intuición que las percibe no tiene preferencias ni prejuicios. El estilo analógico es, por lo tanto, el dueño absoluto de toda la materia y de su intensa vida.

8.- Para representar los movimientos sucesivos de un objeto es necesario ofrecer la cadena de las analogías que éste evoca, cada una condensada, recogida, en una palabra esencial.

He aqui un ejemplo expresivo de una cadena de analogías todavía ocultas y sobrecargadas por la sintaxis tradicional:

¡Claro que sí!, usted es, pequeña ametralladora, una mujer encantadora, y siniestra, y divina, al volante de un invisible cien-caballos que ruge con explosiva impaciencia. ¡Oh! ¡Dentro de poco os arrojaréis al circuito de la muerte, hacia el vuelco aplastante o la victoria!... ¿Quiere que le escriba unos madrigales plenos de gracia y de color? A vuestra elección, señora... Usted me recuerda a un tribano gesticulante caya lengua elocuente, infatigable, golpea el corazón de los oyentes en círculo, emocionados... Sois, en este momento, una perforadora todopoderosa que atraviesa en redondo el cráneo demasiado duro de esta noche obstinada... Sois, también, un laminador, un tornillo eléctrico y ¿qué más? Un gran soplete oxhídrico que quema, cincela y funde poco a poco las puntas metálicas de las últimas estrellas!... ("Batalla de Trípoli").

En algunos casos será necesario enlazar las imágenes de dos en dos como balas enramadas que en su vuelo arrancan a todo un grupo de árboles. Para envolver y atrapar todo lo que hay de más huidizo e imperceptible en la materia es necesario formar tupidas redes de imágenes o analogías que se lanzarán al mar misterioso de los fenómenos. Salvo la forma tradicional, esta frase de mi Mafarka el futurista es un claro ejemplo de una tupida red de imágenes:

Toda la acre dulzara de su juventud subía por la garganta, como desde los patios de las escuelas remontan los gritos alegres de los niños hacia sus viejos maestros inclinados en los pretiles de las terrazas desde donde se ve alejarse a los barcos en la mar...

He aqui otras tres redes de imágenes:

Alrededor del pozo de la Bumeliana, bajo los olivares frondosos, tres camellos, confortablemente recostados en la arena, se relamían de alegría como viejas goteras de piedra mezclando el chac-chac de sus escupitajos con el golpear regular de la bomba a vapor que abastece a la ciudad. Estridencias y disonancias futuristas en la orquesta profunda de las trincheras de hoyos sinuosos y cantinas sonoras, entre el vaivén de las bayonetas, arcos de violines que la roja batuta del poniente inflama de entusiasmo... Es el poniente-director de orquesta quien con un gesto amplio recoge las pautas esparcidas por los pájaros en los árboles y las arpas quejumbrosas de los insectos y el crujido de las ramas y el rechinamiento de las piedras. Él es quien para en seco los tímpanos de las gamelas y de los fusiles entrechocados para dejar cantar a plena voz sobre la orquesta de los instrumentos en sordina a todas las estrellas vestidas de oro, rectas, los brazos abiertos sobre la rampa del cielo. Y una gran dama presencia el espectáculo... Ampliamente descotado, el desierto estacionario pone de relieve su seno inmenso de curvas limadas, todas barnizadas de colorete rosado bajo las gemas ruinosas de la pródiga noche ("Batalla de Trípoli").

9.- Teniendo en cuenta que toda clase de orden es fatalmente un producto de la inteligencia cauta y reservada, es necesario orquestar las imágenes disponiéndolas según un máximo de desorden.

10.- Destruir en la literatura el "yo", es decir toda la psicología. El hombre completamente deteriorado por la biblioteca y el museo, sumetido a una lógica y a una sabiduría espantosa, ya no ofrece ningún interés. Por lo tanto debemos eliminarlo de la literatura y sustituirlo finalmente por la materia cuya esencia se debe alcanzar a golpes de intuición, cosa que no podrán hacer jamás los físicos ni los químicos.




Descubrir a través de los objetos en libertad y los motores caprichosos la respiración, la sensibilidad y los instintos de los metales, de las piedras, de la madera, etc. Sustituir la psicología del hombre, ya agotada, por la obsesión lírica de la materia.

Protegéos de atribuir sentimientos humanos a la materia, adivinad sobre todo sus diferentes impulsos directivos, sus fuerzas de comprensión, de dilatación, de cohesión y de disgregación, sus riadas de moléculas en masa o sus torbellinos de electrones. No se trata de expresar los dramas de la materia humanizada. Es la solidez de una plancha de acero la que nos interesa por si misma; es decir, la alianza incomprensible e inhumana de sus moléculas y de sus electrones, que se oponen por ejemplo a la penetración de un obús. El calor de un pedazo de hierro o de madera es para nosotros en lo sucesivo más apasionante que la sonrisa o las lágrimas de una mujer.

Queremos expresar en literatura la vida del motor, nuevo animal instintivo cuyo instinto general conoceremos cuando conozcamos los instintos de las diferentes fuerzas que lo componen.

Nada es más interesante para un poeta futurista que la agitación del teclado de un piano mecánico. El cinematógrafo nos ofrece la danza de un objeto que se divide y se recompone sin la intervención humana. También nos ofrece el impulso hacia atrás de un nadador cuyos pies salen del mar y rebotan violentamente por el trampolín. Finalmente, nos ofrece la carrera de un hombre a 200 kilómetros por hora. Son otros tantos movimientos de la materia fuera de las leyes de la inteligencia y por consiguiente de una esencia más significativa.

Además es necesario representar el peso (facultad de vuelo) y el olor (facultad de esparcimiento) de los objetos, cosa que ha sido descuidada hasta ahora en literatura. Esforzarse en restituir, por ejemplo, el paisaje de olores que percibe un perro. Escuchar los motores y reproducir sus disertaciones.

La materia siempre ha sido contemplada por un yo distraído, frío, demasiado preocupado de si mismo, lleno de prejuicios de sabiduría y de obsesiones humanas.

El hombre tiende a manchar con su joven alegría o con su viejo dolor a la materia, que posee una admirable continuidad de impulso hacia un mayor ardor, un mayor movimiento, una mayor subdivisión de si misma. La materia no es ni triste ni alegre. Tiene por esencia el coraje, la voluntad y la fuerza absoluta. Pertenece entera al poeta adivinador que sepa liberarse de la sintaxis tradicional, pesada, estrecha, pegada al suelo, sin brazos y sin alas, porque ella es solamente inteligente. Sólo el poeta asintáctico y de palabras desligadas podrá penetrar en la esencia de la materia y destruir la sorda hostilidad que la separa de nosotros.

El periodo latino que nos ha servido hasta ahora era un gesto pretencioso con el que la inteligencia arrogante y miope se esforzaba por dominar la vida multiforme y misteriosa de la materia. El periodo latino había por lo tanto nacido muerto.

Las intuiciones profundas de la materia, unidas una a la otra, palabra por palabra, siguiendo su nacimiento ilógico, nos ofrecerán las líneas generales de una psicologia intuitiva de la materia. Ella se rebeló a mi espíritu desde lo alto de un aeroplano. Mirando los objetos desde un nuevo punto de vista, no más de cara o de espaldas, sino a pico, es decir, en sintesis, he podido romper las viejas trabas lógicas y los hilos de plomo de la comprensión antigua.

Todos vosotros, los que me habéis amado y seguido hasta aqui, poetas futuristas, seréis como yo, frenéticos constructores de imágenes y valientes exploradores de analogías. Pero vuestras tupidas redes de metáforas están desafortunadamente muy sobrecargadas del plomo de la lógica. Os aconsejo aligerarlas para que vuestro gesto inmensificado pueda lanzarlas lejos, desplegadas sobre un océano más amplio.

Inventaremos juntos lo que yo llamo la imaginación sin hilos. Alcanzaremos un día un arte aún más esencial cuando nos atrevamos a suprimir todos los primeros términos de nuestras analogías, para no ofrecer nada más que la continuación ininterrumpida de segundos términos. Será necesario, para ello, renunciar a ser comprendidos. El ser comprendidos no es necesario. Por otra parte, no lo necesitábamos cuando expresábamos los fragmentos de la sensibilidad futurista mediante la sintaxis tradicional e intelectiva.

La sintaxis era una especie de intérprete o de cicerone monótono. Es necesario suprimir este intermediario para que la literatura entre directamente en el universo y haga cuerpo con él.

Indiscutiblemente, mi obra se distingue netamente de las demás por su tremenda potencia de analogía. Su sorprendente riqueza de imágenes casi iguala su desorden de puntuación lógica. He desembocado en el primer manifiesto futurista, sintesis de un 100 HP lanzado a las más locas velocidades terrestres.

¿Por qué servirse todavía de cuatro ruedas exasperadas que se aburren, desde el momento en que podemos separarnos del suelo? Liberación de las palabras, alas desplegadas de la imaginación, sintesis analógica de la tierra abrazada por una sola mirada concentrada toda entera en palabras esenciales.

Nos gritan: " ¡Vuestra literatura no será bella! " ¡ No lograremos las sinfonías verbales de los armoniosos balanceos y de las cadencias tranquilizantes! Por supuesto. ¡Qué suerte! Nosotros utilizaremos, por el contrario, todos los sonidos brutales, todos los gritos expresivos de la vida violenta que nos rodea. Hagamos valerosamente el "bruto" en literatura y matemos por todos los sitios la solemnidad. ¡Vamos! ¡No adoptéis esos aires de grandes sacerdotes al escucharme! ¡ Es necesario escupir cada día sobre el Altar del Arte! ¡Nosotros entramos en los dominios ilimitados de la libre intuición! ¡Después del verso libre, he aqui finalmente las palabras en libertad!

En esto no hay nada de absoluto ni de sistemático. El genio tiene ráfagas impetuosas y torrentes fangosos. A veces impone lentitudes analíticas y explicativas. Nadie puede renovar de un golpe su propia sensibilidad. Las células muertas están mezcladas con las vivas. El arte es una necesidad de destruirse y de esparcirse, inmensa regadera de heroismo que inunda el mundo. Los microbios–no lo olvidéis–son necesarios para la salud del estómago y del intestino. También existe una especie de microbios necesarios para la vitalidad del arte, prolongación del bosque de nuestras venas, que se despliega fuera del cuerpo en el infinito del espacio y del tiempo.

¡Poetas futuristas! Yo os he enseñado a odiar las bibliotecas y los museos, para prepararos a odiar la inteligencia, despertando en vosotros la divina intuición, don característico de las razas latinas. Mediante la intuición venceremos la hostilidad aparentemente irreductible que separa nuestra carne humana del metal de los motores.

Después del reino animal se inicia el reino mecánico. Con el conocimiento y la amistad de la materia, de la cual los cientificos solamente pueden conocer las reacciones físico-químicas, nosotros preparamos la creación del hombre mecánico de partes cambiables. Nosotros lo liberaremos de la idea de la muerte, por lo tanto de la misma muerte, suprema definición de la inteligencia lógica.


(F.T. Marinetti, Manifesto tecnico de la litteratura futurista, pliego, Direzione del Movimento Futurista, Milán, 11 de mayo de 1912. Traducción : José Antonio Sarmiento.)

miércoles, 6 de julio de 2011

SUPER DREADROUGHT por Alfonso Reyes Messa

[Buena parte de la obra del poeta chileno Alfonso Reyes Messa (1909-1969) estuvo marcada por su infancia por los paisajes marítimos y portuarios de su provincia natal de El Maule. A su primer libro de poemas, de corte vanguardista, lo tituló muy ingeniosamente 12 poemas en un sobre (1929). Su escritura rebosa de audacia y sentido del humor. También cultivó otros géneros literarios, como la novela, el teatro o el periodismo.]



quién es es el camarero ebrio
que sujeta la bandeja del mar
el capitán fuma
acuarelas de humo
contra el horizonte
RR.R rr
un torpedo fugitivo
opera al mar de apendicitis
la naturaleza es tuerta
y el sol nos mira con un ojo
abramos los brazos
para abarcar el horizonte
sin colinas
un AVION filma inquietudes
para la GUERRA MUNDIAL
mientras la brújula picotea el
N O R T E
como un pájaro hambriento.


"Dazzle Ships in Drydock at
Liverpool” (1919) de Edward Wadsworth

viernes, 24 de junio de 2011

LA FLAUTA ESPINAZO por Vladímir Maiakovski

[Poeta ruso nacido en la aldea georgiana de Bagdadi en julio de 1893. Al fallecer su padre en 1906, se trasladó con su familia a Moscú, donde pronto suspendió sus estudios para vincularse a la política. Maiacovski constituye un fenómeno extraordinario de la poesía rusa. Valiente, ingenioso, brillante polemista, talentoso pintor y artista de cine, fue el símbolo de la poesía innovadora del siglo XX. Como ensayista brilló con fuerza excepcional, escribiendo múltiples textos en los que siempre defendió su posición revolucionaria, convirtiéndose en "representante plenipotenciario" del comunismo en el extranjero. El gran amor de su vida, Lili Brik, a quien le dedicó su más famosa obra y los viajes realizados a Francia y Estados Unidos dejaron una honda huella en su poesía. Después de una vida de lucha y sacrificio, víctima de un amor imposible, y sintiéndose derrotado y abandonado, se quitó la la vida en el año de 1930.

(Tomado prestado de A media voz)]




Por todas
las que me gustaron o me gustan,
guardadas como imagen guardados en la cueva del alma,
igual que la copa de vino en un brindis,
alzaré mi cráneo colmado de versos.


Pienso más y más
si no sería mejor poner
un punto con bala a mi final.
Hoy,
por si acaso,
doy un concierto de despedida.


¡Memoria!
Junta en la sala de la frente
los turnos incontables, mis amores.
Trasiega la risa de un ojo a otro,
adorna la noche con sartas de pasadas bodas.
Que nadie olvide esta noche:
hoy tocaré la flauta
en mi propio espinazo.


1

Las lenguas de las calles aplasto con los pasos
¿Adónde ir, consumiendo este infierno?
¿Qué celeste Hoffmann
te inventó, maldita?


A la borrasca del gozo las calles le quedan estrechas.
Del día festivo salen y salen, acicalados todos.
Yo pienso.
Pensamientos, coágulos,
malsanos, espesos, me escurren del cráneo.


Yo,
obrador de todo lo festivo,
yo no tengo con quien ir a celebrar.
Ahora mismo me caeré de espaldas,
me saltarán los sesos en las piedras del Nevski.


He blasfemado, sí,
voceado que no hay Dios;
pero Dios, de las honduras infernales sacó
a la que estremecería las montañas
subió y ordenó:
¡Quiérela!


Dios está contento.
Bajo el cielo, en un candil,
un hombre agotado , se apaga.
Dios se frota las manitas.
Piensa Dios:
-¡Ya verás, Vladímir!


A él, sí, a él,
para que no adivinase quién eras,
se le ocurrió darte marido de verdad
y en el piano poner humanas notas.


Si alguien se deslizara de pronto a la puerta de la alcoba,
si hiciera el signo de la cruz sobre la colcha y
tú y él,
lo sé:
olería a lana quemada,
como azufre humearía la carne del diablo.


Pero en vez de eso, hasta que fue mañana,
de horror, que te llevaban a quererte,
anduve errante,
y gritos en líneas tallaba,
joyero loco a medias ya.


¡Jugar con los naipes!
¡Con vino
enjuagarte el gaznate al corazón devuelto en un


¡No me haces falta!
¡No quiero!
Da igual;

que pronto me iré al carajo.


Si es verdad que existes tú,
Dios,
Dios mío;
si la alfombra de estrellas por ti fue tejida;
si este dolor
multiplicado cada día
es la tortura que mandas, Señor,
cuélgate la cadena de juez.
Espera mi visita.
Soy puntual,
no tardo nada.
¡Escucha,
supremo inquisidor!
Me sellaré la boca;
ni un grito escapará de mis labios mordidos.
Átame a cometas como a colas caballunas,
y que me arrastren
desgarrándome entre los dientes de las estrellas.


O sí no:
cuando mi alma se vaya
pasmón enfurruñado,

alza la Vía Láctea como una horca,
préndeme y cuélgame: delincuente.


Haz lo que quieras.
Si quieres, descuartízame.
Yo mismo a ti, justiciero, las manos te lavaré.


Pero
-¿me oyes?-
¡llévate a la maldita esa
que has hecho mi amada!


Las lenguas de las calles aplasto con los pasos
¿Adónde ir, consumiendo este infierno?
¿Qué celeste Hoffmann
te inventó, maldita?


2


El cielo,
olvidando su azul entre los humos,
las nubes, prófugas en jirones,
amanecen en mi último amor,
animado como el rubor de un tísico.


Gustoso acallaré el rugido
de la multitud,
olvidados hogar y bienestar.
¡Escuchad!
¡Salid de las trincheras!
ya seguiréis luchando.


Aun si
revolcándose en sangre, como un Baco,
cunde la batalla ebria,
aun entonces no están gastadas las palabras del amor.


Queridos alemanes!
Yo sé
que está en vuestros labios
la Gretchen de Goethe.
El francés
sonriendo muere en la bayoneta,
el aviador también sonríe y se desploma
si recuerdan
en el beso la boca
tuya, Traviata.


Mas no estoy para esa pulpa de carne rosada
que siglos han mascado.
¡ Rendíos Hoy a nuestros pies!
A ti te canto,
pintada,
pelirroja.


Tal vez de estos días,
dolorosos, como filos de bayonetas,
cuando a los siglos les blanqueen las barbas,
sólo quedaremos

y yo,
lanzado tras de ti de ciudad en ciudad.


Esposada más allá del mar,
te ocultas en la madriguera de la noche,
mis besos te llegaran entre las nieblas de Londres
en los labios lucientes de los faroles.


En el ardor del desierto,
donde acechan leones extenderás caravanas
y tú,
bajo el polvo que levanta el viento
sentirás mi quemante mejilla de Sahara.


Envainada la risa en la boca
mirarás:
-¡Qué gran torero!
Y yo de pronto
te lanzaré al tendido los celos
desde el ojo moribundo del toro.


Si te lleva al puente tu paso perdido
y piensas
que el río es hermoso,
seré yo,
que bajo el puente, disfrazado de Sena,
te llamo
con una mueca de dientes cariados.


En el fuego de caballos trotones quemaras con otro
la Strelka, el Sokol'niki:
yo, desde arriba, encaramado
seré como la luna atormentadora, impaciente y desnuda.


Soy fuerte;
me necesitan
para mandarme:
-¡Muere en la guerra!
Lo último será
tu nombre
cuajado en el labio deshecho por la bala.


¿Acabaré en un trono?
¿En Santa Elena?
Montando las oleadas de la vida en tormenta
soy, igual aspirante
al dominio del mundo
y
al grillete.


Me tocará ser zar:
tu perfil
en el oro soleado de mis monedas
ordenaré a mi pueblo:
-¡Estampadla!


Pero allá,
donde el mundo se disuelve en tundra,
donde con el viento norte trafica con el río,
en la cadena rgrabaré un nombre: ¡Lilia!
para besarlo en la tiniebla del presidio.


¡Escuchen pues, los que olvidan que el cielo es azul,
erizados
como fieras!
Éste, acaso,
es el amor último del mundo,
amaneciendo como el carmín de un tísico.


Maiakovski visto por Rodchenko.
3


Olvidaré año, el día, la fecha.


Me encerraré a solas con este papel.
¡Nace con sufrimiento de palabras lúcidas,
magia más que humana!


Hoy llegué de visita;
sentí
algo mal en la casa.
Y qué ocultabas en tu vestido de seda.
Olía a incienso en el aire.


-¿ Estás contenta?
Tú, frío:
---”Mucho”.
El muro de la razón turbada se derrumba,
y yo, ardiendo en fiebre, acumulando angustia.


Escucha,
da igual:
no ocultarás un cadáver
-¡atroz palabra, lava en la cabeza!-
Da igual:
cada músculo tuyo
como por una bocina
lo clama:
¡muerta, muerta, muerta!


No;
contesta.
¡No mientas!
(¿Cómo irme así?)
los agujeros de dos tumbas
abren los ojos en tu rostro.
Escucha,


Las tumbas se ahondan.
No llega allí la luz.
Sin duda
caeré desde el cadalso de los días.
He tendido mi alma como una soga sobre el precipicio,
con malabarismos de palabras me he columpiado en ella.

Lo sé,
a él lo ha gastado ya el amor.
Adivino tedio en tantos indicios.
Vuelve a ser joven en mi alma,
presenta el corazón a la fiesta del cuerpo.


Lo sé,
cada quien paga por mujer.
Qué importa
si mientras tanto,
en vez de la elegancia parisiense,
te vistiera con humo de tabaco.


El amor mío,
como un apóstol de aquellos tiempos,
lo llevaré por miles y miles de caminos.
Los siglos te conceden la corona
y en la corona mis palabras,
arco iris de espasmos.


Como los elefantes con juegos de quintales
remataron el triunfo de Pirro,
yo a paso de genio devasté tu cerebro.
Para nada.
No pude arrancarte..


¡Alégrate,
alégrate!
¡Acabaste conmigo!
Ahora
con tanta tristeza.
Correría al río
a meter en el agua la cabeza y su mueca.


Me diste los labios:
qué cruel con ellos.
Al tocarlos sentí frío
como si pusiera mi beso penitente
en un monasterio labrado en roca helada.


Sonaron
puertas.
Entró él,
calado de regocijo callejero.
Yo,
partido en dos por mi queja,
le grité:
-¡Está bien!
¡Me voy!
¡Está bien!
Tuya quedará.
Cósele con trapos,
tímidas alas entre sedas: que engorden.
Cuida, no se te vaya.
Como piedra al cuello,
cuélgale a tu esposa un collar de perlas.


¡Oh, aquella
noche!
Apreté la desesperación, más y más.
Con los lamentos míos, con mi risa,
el hocico del cuarto en se torció de miedo.
Y la visión surgía, imagen de ti arrebatada,
con los ojos la encendías en la alfombra,
cual si soñara algún nuevo Byalik
a la radiante reina del Sión hebreo..


Torturado,
ante aquella a la que me rendí
caí de rodillas.
El rey Alberto,
todas sus ciudades
era, comparado conmigo, un obsequiado.


Dórense al sol flores y hierbas!
¡Primavera en las vidas de tantos elementos!
Yo sólo quiero un veneno
beber y beber versos.


Ladrona del corazón,
todo te lo llevaste,
atormentaste mi alma en delirio;
recibe este regalo, amiga,
tal vez nunca imaginaré más nada.


Pintad de fiesta la fecha de hoy.
¡Crea,
magia o crucifixión!
Miradme:
con clavos de palabras
clavado al papel estoy.