martes, 31 de agosto de 2010

LUNA PARK. Poema instantáneo del siglo XX por Luis Cardoza y Aragón

[Luis Cardoza y Aragón (21 de junio de 1901 - 4 de septiembre de 1992), poeta, ensayista y diplomático guatemalteco; sin duda, uno de los intelectuales más determinantes del siglo XX en Guatemala. Nació en la ciudad de Antigua Guatemala, pero pasó gran parte de su vida afincado, por razones de exilio político, en México, donde falleció. Por su longevidad y universalidad cultural, su obra es profusa y variada, destacando el ensayo de crítica artística y, desde luego, la poesía. De él, el premio Nobel de literatura mexicano Octavio Paz dijo: "Oímos a Cardoza defender a la poesía, no como una actividad al servicio de la Revolución, sino como la expresión de la perpetua subversión humana. Cardoza fue el puente entre la vanguardia y los poetas de mi edad. Puente tendido no entre dos orillas sino entre dos oposiciones".

Siendo el abogado Gregorio Cardoza, su padre, perseguido por causas políticas por el dictador Manuel Estrada Cabrera, Luis Cardoza y Aragón creció y se educó entre la Antigua Guatemala y la Ciudad de Guatemala hasta que, en 1920, viajó a París, donde estudió por un tiempo medicina y entró en contacto con algunos de los escritores más influyentes del momento, como André Breton y Louis Aragon, y con las ideas e inquietudes sociales que le ocuparían ideológicamente. Sería importante el contacto con el mayista francés Georges Raynaud, que le animó a traducir el drama maya-achí "Rabinal Achí", del francés al español (ver a Charles Étienne Brasseur de Bourbourg). Ahí se reunió, asimismo, con su compatriota Miguel Ángel Asturias, que por aquella época estudiaba en La Sorbona. Su primera obra, "Luna Park" (1923, editada en París y dedicada al cronista guatemalteco Enrique Gómez Carrillo), manifiesta la influencia surrealista, constante a lo largo de toda su literatura. La eclosión del surrealismo tomaría en él particularidades propiamente americanas, con una tendencia indigenista clara y de fuerte raigón. Continuó con la crónica de viaje "Fez, ciudad santa de los árabes". Revistas culturales de México publicaron en la década de los 20 varios artículos de su autoría.

Viajero ávido, Luis Cardoza fungió como cónsul general de Guatemala en Nueva York y Cuba, donde conoció a García Lorca; por esos años, meditaba en la que considerara su obra de mayor envergadura hasta entonces, que llamaría "Pequeña sinfonía del Nuevo Mundo". Abandonó el cargo diplomático a principios de los años 30 al instaurarse la dictadura del general Jorge Ubico. Se trasladó como exiliado a México, donde formó parte de la "Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios" (LEAR). En México trabajó con Xavier Villaurrutia en un informe para la Escuela Nacional de Artes Plásticas y dio la bienvenida a un viejo amigo de Francia, Artaud. Tras la abolición del régimen dictatorial de Ubico en 1944, al triunfar la revolución democrática en ese año, a Cardoza se le eligió como miembro de la Asamblea Constituyente. Enemigo de las dictaduras, la revolución de 1944 sería un evento trascendental para Cardoza, comprometido acérrimamente con las causas democráticas. Fundó y dirigió la "Revista de Guatemala", de arte y cultura, gran escaparate del libre pensamiento, algo inusitado luego de largos años de opresión, y que tras el derrocamiento de la revolución de 1944 se quemó en hogueras públicas por considerarla propaganda comunista. Fundó también "el Movimiento Guatemalteco por la Paz" y "la Casa de la Cultura de Guatemala". Una vez instaurado el gobierno de Juan José Arévalo, se le designó como embajador en Suecia, Noruega y la URSS, y posteriormente trasladado a Colombia, Chile y Francia. Por la intervención estadounidense que derrocó al gobierno de Jacobo Arbenz y la guerra civil de Guatemala, que duró más de 36 años, tuvo que dejar nuevamente el país, e instalarse otra vez en México con su esposa Lya Kostakowsky, donde trabajó como colaborador para el periódico El Nacional.

En el exilio, en 1959, publicó "Guatemala, las líneas de su mano", probablemente el retrato de más rotundidad de Guatemala en un ensayo sin comparación para las letras nacionales: con una narración impecable y bella, Cardoza y Aragón ofreció una descripción precisa de Guatemala y de los guatemaltecos, desde pasados bullentes y estudio de arte y literatura hasta las raíces vitales del propio autor, rezando una realidad vertida en prosa justa, a veces poesía, en la que todo va destinándose a un solo momento realmente esperanzador, según él, para los anales de su patria, el de la revolución de 1944, para entonces destruida. Su oposición y crítica a las dictaduras militares hicieron que no pudiera volver a Guatemala; volver habría significado cárcel, tortura y muerte seguras, como sucedió con tantos otros intelectuales guatemaltecos en la época más brutal de la represión estatal. El dictador militar Romeo Lucas García lo acusó públicamente, a principios de los años 80, de ser el líder intelectual de los movimientos insurgentes de Guatemala, acusándolo de dirigente de guerrillas comunistas, una sentencia de muerte en la Guatemala de ese tiempo. En su país, varias entidades le confirieron honores en ausencia: en 1970, la facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala lo nombró "emeritisimun"; la Asociación de Periodistas de Guatemala le otorgó en 1978 el galardón "Quetzal de jade"; ese mismo año, su ciudad natal, Antigua Guatemala, le confirió la orden "Diego de Porres". En julio de 1979, el gobierno mexicano le otorgó la condecoración de la "Orden del Águila Azteca", máxima presea que confiere México a un extranjero. Nunca regresó a Guatemala. Antes de morir en México, en 1992, a Cardoza y Aragón se le aclamó por sus obras, en especial por su labor como crítico de arte y como gran comentarista de la pintura mexicana del siglo XX.

(Extraído de Wikipedia
)]



A Francis de Miomandre

En un Luna Park
El creador filma la Vida,
Y sobre ese panorama,
Están tendidos todos nuestros nervios:
Estrépito sin descanso,
Hombres y mujeres en las fábricas
Al lado del músculo obediente
Fiel
Y sonoro de la máquina,
Fauna del HOMBRE.
Ferrocarriles, aeroplanos, barcos,
Vías subterráneas,
Arterias de la vida del mundo
En donde somos:
Glóbulos blancos,
Glóbulos rojos,
Bacterias...
Vida febril,
Mecánica,
Ásperamente práctica;
Agonía de los últimos románticos
-Siempre habrá los últimos-
Belleza del espasmo.
Vértigos de montañas rusas.
Las horas muertas no tienen minutos.
Epilepsias del jazz band.
Emoción.
Un alta marea,
La energía del mundo.
De fiebre brillan los ojos de las mujeres.

Los corazones golpean los pechos de los machos.
Y hay un grito que se angustia
En la garganta de todos:
¡Vivir! ¡vivir! ¡vivir!

Siglo neurasténico.
Todos somos un poco enfermos:
El hombre: un convaleciente,
Un convaleciente de la vida.

Espiritualidad de la materia:
Parecen nuestros cuerpos
Proyección de nuestras sombras.
Asomada el alma
Al espectáculo del mundo,
Ha sentido en su fiebre mi fiebre,
Y he oído el profundo
Latido de su corazón,
Como si fuese a estallar.

El prisma intelectual del siglo XX
Ya no más descompone
En los siente colores,
La luz de la moderna
Espiritualidad.

Intermitencia de lágrimas y risas.
Tragedia.
Sainete.
Farsa.
¡Aún no está seguro
De su papel,
El mundo!
A veces llora
por reír;
A veces ríe
Por llorar.
Luna Park.

Velocidad.
Visiones del África Ecuatorial
Con la aurora boreal.
En la mañana de hoy
Estaba en Shangai.

Ayer dormí en New York
¿Cenaré en París?
Babélica conflagración
De lenguas y de razas.

Tierra, Arca de Noé constante,
Esponja empapada de sangre y de sudor de hombres;
Bosques de chimeneas fumando,
Cirios de colosos
Que se acaban de apagar;
Ciudades que no duermen,
Ennegrecidas de carbón de piedra
Y olorosas a petróleo,
Sangre de la Tierra;
Nerviosidad de clepsidras,
Pavor del minuto
Muerto sin vivirlo.
¡Pavor, pavor, pavor!
¡Alegría del minuto deleitado,
Tal un gajo del fruto de la vida!


Torre de Shukhov en Moscú (1922)

sábado, 5 de junio de 2010

CIRCUITO por Rafael Lasso de la Vega

[Triste vida alegre de Lasso de la Vega

Extraído de http://www.diariodesevilla.es/article/ocio/429158/triste/vida/alegre/lasso/la/vega.html

Fernando Iwasaki, Aquilino Duque, Andrés Trapiello y Juan Manuel Bonet evocan en la primera jornada de 'Bohemia y literatura' la figura del poeta sevillano, defensor del ultraísmo y de la existencia como disparate.

¿Qué suele contarse de la vida de Rafael Lasso de la Vega? Que murió pocos días después de sufrir un infarto en la puerta giratoria de cristales del antiguo Ateneo sevillano, donde quedó penosamente atrapado durante horas; que el propio Tristan Tzara le concedió el título ambiguo y espectacular de President Dadá; que se hizo fotografiar ante una verja del parque madrileño del Retiro para después titular la imagen como Rafael Lasso de la Vega, delante del jardín de su hotel; que fue el "cadáver predilecto" de Romero Murube, junto al cual, en largas, nebulosas sesiones de café y lectura de periódico, dormitaba, y al que le encargó, en su calidad de finado fraudulento (pero por poco tiempo), que hiciera sonar la Pastoral de Beethoven en su velatorio; que pasó hambre, sobrevivió en "una Europa en llamas", durmió durante amplias temporadas en casas de pobres, víctima de una bohemia negra, "atroz", como la llamó González Ruano, y que a pesar de todo jamás vendió una sortija de oro con el emblema de su familia.

Pero todo esto, bien pensado, se parece bastante a la "exhibición de un pelele", como escribe Felipe Benítez Reyes en el prólogo del libro sobre Juan Belmonte de Chaves Nogales, fascinante porque evita la grosera tendencia a resumir una vida con un ramillete de anécdotas atractivas y un poco morbosas. Lo interesante -lo trágico- es que Lasso de la Vega, que se divirtió siempre tanto jugando con su propia vida y con su obra, dejando pistas falsas o borrosas, inventando títulos nobiliarios, amistades, grandes fortunas y paternidades de corrientes poéticas, acabó su vida -como dice Aquilino Duque- preguntándose cuál de sus vidas había sido cierta.

Para hablar de esto, dentro del ciclo Bohemia y literatura, coordinado por el periodista y escritor Alfredo Valenzuela, se reunieron ayer en la Pérgola de la Feria del Libro el propio Duque, Fernando Iwasaki, Juan Manuel Bonet y Andrés Trapiello. Este último quiso precisamente desmitificar las vidas de tantos escritores bohemios -entre ellos el impenitente Lasso- empeñados en dignificar el fracaso, seducidos por un "romanticismo tardío" que "básicamente" los llevó a todos a pasar una "vida perra" y a ganarse por tanto una "gloria perra", que es al fin y al cabo un tipo de gloria, pero una gloria triste, de la que casi todos apenas llegaron a disfrutar, porque eran ya viejos y porque en lugar de saberse "insobornables" se sintieron más bien estafados.

A Bonet, que quedó atrapado por la personalidad de Lasso después de leer los poemas del sevillano (1890-1959) junto a la estatua de Bécquer del Parque de María Luisa, siempre le ha fascinado la capacidad que tuvo el poeta para confundir su vida con su obra y esas zonas de sombra en su biografía, como esa década en la que, después de haberse trabajado su reputación de ultraísta, sencillamente desapareció, para acabar apareciendo en Florencia, calvo, con las cejas pintadas y una flamante dentadura postiza pagada por su amante, firmando ya como Marqués de Villanova e impresionando a autores como Eugenio Montale.

A Duque le parece, en fin, que Lasso -que volvió a Sevilla porque sabía que ahí acababan sus días- "murió como vivió", en un "fanal de vidrio", o mejor, en una "galería de espejos" que lógicamente acabaron hechos pedazos.
]


L'immense usine toujours

chante sans repos


La fábrica inmensa canta siempre sin reposo
en todos los tiempos y en todos los lugares
Ante mi casa llena de luz
y en las calles
Es un eco redondo
a la vez muy próximo y lejano
La canción profunda y siempre idéntica de los dínamos
Auteuil estaba azul como Passy
El Sena de plomo y la Torre Eiffel de guardia
dominando los barrios y los alrededores de París
Sutiles vértices recónditos
lanzaban invisibles ondas de oro
La Torre hablaba con todo el mundo
Yo contemplaba las figuras de las estrellas
a lo largo de las avenidas geométricas
fumando mi pipa
sobre el puente
el metro venía como un relámpago
Eran las 18 horas
En la estación de Grenelle
Arriba la ciudad pasaba sobre nosotros
Un cambio de tren en la Motte-Picquet
rápidamente
Siempre rápidamente
Cuando subimos en la ópera
arcos voltaicos
chorreaban su claridad sobre los bulevares sonoros
La ciudad estaba llena de gente
Cada actividad correspondía ocultamente
a percusiones de dínamos distantes
y en el fondo se oían sus resonancias palpitantes



"La calle entra en la casa" de Umberto Boccioni.

lunes, 31 de mayo de 2010

ODA TRIUNFAL por Álvaro de Campos (Fernando Pessoa)

[Fernando Pessoa escribió de su heterónimo Alvaro de Campos: "nació en Tavira, tuvo una educación vulgar de liceo; después fue mandado para Escocia a estudiar ingeniería, primero mecánica y después naval". Es con de Campos con el heterónimo con el que Pessoa se acercó más al futurismo y a la vangurdias poéticas. Largos versículos a lo Whitman, poemas extensos y descriptivos, panorámicos, cacofónicos y dinámicos, cosmopolitas y exaltados, los poemas de Álvaro de Campos están entre los mejores poemas de la vanguardia europea. De ellos la "Oda triunfal" es, junto con "Oda Marítima", uno de los más influenciados por el futurismo.



El Futurismo en Portugal

En 1909 el
Manifiesto Futurista de Marinetti fue traducido del Le Figaro en el Diario de Azores, si bien pasó despercibido. En marzo de 1915 Aquilino Ribeiro, en una crónica parisiense anuncia en la revista Ilustración Portuguesa el movimiento futurista a los portugueses. Pero fue en el número dos de la Revista Orpheu, dirigida por Fernando Persona y Mário de Sá-Carneiro donde el futurismo aparece como movimiento en Portugal. En la revista aparecen cuatro trabajos de Santa-Rita Pintor, y la "Oda Marítima" de Fernando Persona, que mereció de Sá Carneiro la apreciación de "Opera Prima del Futurismo". El 4 de abril de 1917, es realizada en el Teatro República en Lisboa una matinée para presentar del futurismo al público portugués. Participan Almada Negreiros, Santa-Rita Pintor y otros. Se leyeron textos de Marinetti y otros futuristas. En noviembre-diciembre de 1917 Santa-Rita preparó el lanzamiento de la revista Portugal Futurista, que fue incautada a la puerta de la imprenta por "la subversión y obscenidad" contenida en algunos textos. Con la muerte de Santa-Rita y Amadeu en 1918 y la partida de Almada para París el movimiento Futurista Portugués entra en declive.



Portada de la revista Orpheu

]



A la dolorosa luz de las grandes lámparas eléctricas de la fábrica tengo fiebre y escribo.
Escribo rechinando los dientes, una fiera ante esta belleza,
ante esta belleza totalmente desconocida por los antiguos.

¡Oh ruedas, oh engranajes, r-r-r-r-r-r-r-r eterno!
¡Fuerte espasmo retenido de los maquinismos furiosos!
¡Furiosos fuera y dentro de mí
por todos mis nervios disecados,
por todas las papilas de todo aquello con que siento!
Tengo secos los labios, ¡oh grandes ruidos modernos!
De oíros demasiado cerca,
y me arde la cabeza de querer cantaros con el exceso
de expresión de todas mis sensaciones,
con un exceso contemporáneo de vosotras, ¡oh máquinas!

Febril y mirando los motores como a una Naturaleza tropical
-¡grandes trópicos humanos de hierro y fuego y fuerza!-
canto, y canto al presente, y también al pasado y al futuro,
porque el presente es todo el pasado y todo el futuro
y están Platón y Virgilio dentro de las máquinas y de las luces eléctricas
sólo porque hubo antaño y fueron humanos Virgilio y Platón,
y pedazos de Alejandro Magno tal vez del siglo cincuenta,
átomos que han de tener fiebre en el cerebro del Esquilo del siglo cien,
andan por estas correas de transmisión y por esos émbolos y por estos volantes
rugiendo, rechinando, rumoreando, atronando, ferrando,
haciéndome un exceso de caricias en el cuerpo con una sola caricia en el alma.

¡Ah, poder expresarse todo como un motor se expresa!
¡Ser completo como una máquina!
¡Poder ir por la vida triunfante como un automóvil último modelo!
¡Poder, al menos, penetrarme físicamente de todo esto,
rasgarme todo, abrirme completamente, volverme poroso
a todos los perfumes de aceites y calores y carbones
de esta flora estupenda, negra, artificial e insaciable!

¡Fraternidad con todas las dinámicas!
¡Promiscua furia de ser parte-agente
del rodar férreo y cosmopolita
de los trenes estrenuos,
de la tarea de transportar cargas de navíos,
del giro lento y lúbrico de los guindastes,
del tumulto disciplinado de las fábricas,
y del casi-silencio susurrante y monótono de las correas de transmisión!

¡Horas europeas, productoras, entablilladas
entre maquinismos y quehaceres útiles!
¡Grandes ciudades paradas en los cafés,
en los cafés -oasis de inutilidades ruidosas-
donde se cristalizan y precipitan
los rumores y los gestos de lo Útil
y las ruedas dentadas y las chumaceras de lo Progresivo!
¡Nueva Minerva sin alma de los muelles y estaciones!
¡Nuevos entusiasmos con la estatura del Momento!
¡Quillas de placas de hierro sonriendo arrimadas a las dársenas
o en seco, erguidas, en los planos inclinados de los puertos!
¡Actividad internacional, transatlántica, Canadian-Pacific!
¡Luces y febriles pérdidas de tiempo en los bares, en los hoteles,
en los Longchamps y en los Derbies y en los Ascots,
y Picadillies y Avenues de l'Opera que entran
por dentro de mi alma!

¡Hola, calles, hola, plazas, hola, la foule!
¡Todo lo que pasa, todo lo que se para ente los escaparates!
¡Comerciantes; vagabundos; escrocs exageradamente bien vestidos;
miembros evidentes de clubes aristocráticos;
escuálidas figuras ambiguas; padres de familia vagamente felices
y paternales hasta en la cadena de oro que atraviesa el chaleco
de bolsillo a bolsillo!
¡Todo lo que pasa, todo lo que pasa y nunca pasa!
¡Presencia excesivamente acentuada de las cocottes,
banalidad interesante (¡y quién sabe qué otra cosa por dentro!)
de las burguesitas, madre e hija, por lo general,
que andan por la calle con cualquier motivo;
la gracia femenina y falsa de los pederastas que pasan, lentos;
y toda la gente sencillamente elegante que pasea y se exhibe
y luego resulta que tienen un alma dentro!

(¡Ah, cómo desearía ser el souteneur de todo esto!)
¡La maravillosa belleza de las corrupciones políticas,
deliciosos escándalos financieros y diplomáticos,
agresiones políticas en las calles,
y de vez en cuando el cometa de algún regicidio
que ilumina de Prodigio y Fanfarria los cielos
usuales y lúcidos de la Civilización cotidiana!

¡Noticias desmentidas de los periódicos,
artículos políticos insinceramente sinceros,
noticias passez à-la-caisse, grandes crímenes-
de los que dos columnas pasan a la segunda página!
¡El olor fresco a tinta tipográfica!
¡Los carteles pegados hace poco, mojados!
¡Vients-de-paraître amarillos con una cinta blanca!
¡Cuánto os amo a todos, a todos, a todos,
cuánto os amo de todas las maneras,
con los ojos y con el oído y con el olfato
y con el tacto (¡lo que representaría para mí tocaros!)
y con la inteligencia como una antena a la que hacéis vibrar!
¡Ah, de qué manera todos mis sentidos se encelan por vosotros!

¡Abonos, trilladoras a vapor, progresos de la agricultura!
¡Química agrícola, y el comercio casi una ciencia!
¡Oh muestrarios de los viajantes-de-comercio,
de los viajantes-de-comercio, caballeros-andantes de la Industria,
prolongaciones humanas de las fábricas y de las oficinas tranquilas!

¡Oh telas en los escaparates, oh maniquíes, oh últimos figurines!
¡Oh artículos inútiles que todos quieren comprar!
¡Hola, grandes almacenes con varias secciones!
¡Hola, anuncios luminosos que se ven, parpadean y desaparecen!
¡Hola, todo aquello con lo que hoy se construye, con lo que hoy se es diferente de ayer!
¡Eh, cemento armado, hormigón, técnicas nuevas!
¡Progresos de los armamentos gloriosamente mortíferos!
¡Blindajes, cañones, ametralladoras, submarinos, aeroplanos!

Os amo a todos, a todo, como una fiera.
Os amo carnívoramente,
perversamente y enroscando mi mirada
en vosotras, ¡oh cosas grandes, banales, útiles, inútiles,
oh cosas modernísimas,
oh mis contemporáneas, forma actual y próxima
del sistema inmediato del Universo!
¡Nueva Revelación metálica y dinámica de Dios!
¡Oh fábricas, oh laboratorios, oh music-halls, oh Luna Parks,
oh acorazados, oh puentes, oh muelles flotantes,
en mi mente turbulenta y encandecida
os poseo como a una mujer hermosa,
os poseo totalmente como a una mujer hermosa a la que no se ama,
a la que se encuentra por casualidad y nos parece interesantísima!

¡Eh-ah-ho, fachadas de los grandes almacenes!
¡Eh-ah-ho, ascensores de los grandes edificios!
¡Eh-ah-ho, reorganizaciones ministeriales!
¡Parlamentos, políticas, secretarios de presupuestos,
presupuestos falsificados!
(Un presupuesto es tan natural como un árbol
y un parlamento tan bello como una mariposa.)

¡Hola, interés por todo en la vida,
porque todo es la vida, desde los brillantes en los escaparates
hasta la noche, puente misterioso entre los astros
y el mar antiguo y solemne, bañando las costas
y siendo misericordiosamente el mismo
que era cuando Platón era verdaderamente Platón
en su presencia verdadera y en su carne con el alma adentro,
y hablaba con Aristóteles, que no había de ser su discípulo!

Yo podría morir triturado por un motor
con el sentimiento de deliciosa entrega de una mujer poseída.
¡Arrójenme dentro de los altos hornos!
¡Tírenme debajo de los trenes!
¡Azótenme a bordo de los barcos!
¡Masoquismo a través de los maquinismos!
¡Sadismo de no sé qué moderno y yo y barullo!
¡Aupa, jockey que has ganado el Derby,
morder tu cap de dos colores!

(¡Ser tan alto que no pudiese entrar por ninguna puerta!
¡Ah, mirar es para mí una perversión sexual!)

¡Eh, eh, eh, catedrales!
¡Dejad que me parta la cabeza contra vuestras esquinas,
y que sea levantado de la calle lleno de sangre
sin que nadie sepa quién soy!

¡Oh tranvías, funiculares, metropolitanos,
restregaos conmigo hasta el espasmo!
¡Huy, huy, ay, ay, ay!
¡Soltadme carcajadas en plena cara,
oh automóviles atestados de parranderos y de putas,
oh multitudes cotidianas ni alegres ni tristes de las calles,
río multicolor anónimo donde no puedo bañarme como querría!
¡Ah, qué vidas tan complejas, qué de cosas por todas las casas de todo esto!
¡Ah, saberse la vida de todos, los apuros de dinero,
los disgustos domésticos, los vicios que no se sospechan,
los pensamientos que cada uno tiene a solas en su cuarto
y los gestos que hace cuando nadie lo puede ver!
¡No saber todo esto es ignorarlo todo, oh rabia!,
oh rabia que como una fiebre y un celo y un hambre
me consume el rostro y me agita a veces las manos
en crispaciones absurdas justo en medio de las turbas
en las calles llenas de encontronazos!

¡Ah, y la gente ordinaria y sucia, que parece siempre la misma,
que dice palabrotas como palabras corrientes,
cuyos hijos roban a las puertas de los ultramarinos,
y cuyas hijas a los ocho años -¡y esto me parece hermoso y me gusta!-
masturban a hombres de aspecto decente en el hueco de la escalera!
¡Ah, la gentuza que anda por los andamios y se va a casa
por callejas casi irreales de estrechez y podredumbre!
¡Maravillosa ralea humana que vive como los perros,
que está por debajo de todos los sistemas morales,
para quien no ha sido hecha ninguna religión,
creado ningún arte,
destinada ninguna política!
¡Cuánto os amo a todos, porque sois así,
ni inmorales de tan bajos que sois, ni buenos ni malos,
inalcanzables por todos los progresos,
fauna maravillosa del fondo del mar de la vida!

(En la noria del huerto de mi casa
el burro anda dando vueltas, dando vueltas,
y el misterio del mundo es de este tamaño).
Límpiate el sudor con el brazo, trabajador descontento.
La luz del sol sofoca el silencio de las esferas
y todos hemos de morir,
¡oh pinares sombríos del crepúsculo,
pinares en los que mi infancia era otra cosa
de lo que ahora soy...!

Pero, ¡ah, otra vez la rabia mecánica constante!
Otra vez la obsesión agitada de los autobuses.
Y otra vez la furia de estar yendo al mismo tiempo dentro de todos los trenes
de todas las partes del mundo,
de estar diciendo adiós desde la borda de todos los navíos,
que a estas horas están levando anclas o alejándose de los muelles.
¡Oh hierro, oh acero, oh aluminio, oh chapas de hierro curvado!
¡Oh muelles, oh puertos, oh convoyes, oh guindastes, oh remolcadores!

¡Eh-ah grandes desastres de trenes!
¡Eh-ah hundimientos de galerías de minas!
¡Eh-ah naufragios deliciosos de los grandes trasatlánticos!
¡Eh-ah revoluciones aquí, allá, acullá,
alteraciones de constituciones, guerras, tratados, invasiones,
ruido, injusticias, violencias, y tal vez en breve el fin,
la gran invasión de los bárbaros amarillos por Europa,
y otro Sol en el nuevo Horizonte!

¡Qué importa todo esto, pero qué importa todo esto
al fúlgido y rubro ruido contemporáneo,
al ruido cruel y delicioso de la civilización de hoy!
Todo esto apaga todo, salvo el Momento,
el Momento de tronco desnudo y caliente como un fogonero,
el Momento estridentemente ruidoso y mecánico,
el Momento, dinámico pasaje de todas las bacantes
del hierro y del bronce y de la borrachera de los metales.

¡Ea trenes, ea puentes, ea hoteles a la hora de cenar,
ea aparatos de todas las clases, férreos, brutos, mínimos,
instrumentos de precisión, aparatos de triturar, de cavar,
industrias, brocas, rotativas!
¡Ea! ¡ea! ¡ea!
¡Ea electricidad, nervios enfermos de la Materia!
¡Ea telegrafía sin hilos, simpatía metálica de lo Inconsciente!
¡Ea túneles, ea canales, Panamá, Kiel, Suez!
¡Ea todo el pasado dentro del presente!
¡Ea todo el futuro ya dentro de nosotros! ¡Ea!
¡Ea, ea, ea!
¡Frutos de hierro y útiles del árbol-fábrica cosmopolita!
¡Ea, ea, ea! ¡ea-ho-ho-ho!
No sé que existo para dentro. Giro, doy vueltas, me ingenio.
Me enganchan en todos los trenes.
Me izan en todos los muelles.
Giro dentro de las hélices de todos los barcos.
¡Ea! ¡Hurra! ¡Ea!
¡Ea! ¡Soy el calor mecánico y la electricidad!
¡Ea! ¡Y los rails y las casas de máquinas y Europa!
¡Ea y hurra por mi-todo y en todo, máquinas trabajando, ea!

¡Saltar con todo por encima de todo! ¡Aúpa!

¡Aúpa, aúpa, aúpa, aúpa!
¡Hala! ¡Hola! ¡Ho-o-o-o-o!
¡Z-z-z-z-z-z-z-z-z-z-z-z!

¡Ah, no ser yo todo el mundo y todos los sitios!

Londres, 1914

viernes, 21 de mayo de 2010

NEU! Psicofonías desde el espacio exterior

El dúo formado por los alemanes Micheal Rother (guitarra) y Klaus Dinger (batería) fue uno de las formaciones seminales del Krautrock. Sus melodías minimalistas y de ciencia ficción y su ritmo maquinal (llamado después por la crítica "motorik") influenciaron a bandas británicas y americanas de finales de los 70 y a partir de ahí fueron una banda de referencia para el rock y el pop que se hizo posteriormente. El legado de su característico motorik está especialmente patente en bandas aún en activo como Stereolab. A continuación tenéis el gran himno kraut "Hallo Gallo" de su primer LP



lunes, 3 de mayo de 2010

VENTILADOR


(Electro-haiku)

La flor centrífuga
su corola mecánica
espiraliza




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Ventilador by Tommaso della Machina is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.

jueves, 15 de abril de 2010

CONTAMINACIÓN LUMÍNICA

100.000 lux
torpedean el aire
enrarecido de las estaciones
y las fábricas
Un sistema solar
prefabricado
pende del hilo conductor
del insomnio de las pantallas
reflectoras
La civilización urbana
eclipsa a la fauna nictálope
Los coches-cama
como larvas fosforescentes
roen la herrumbre
nocturna
Avenidas y dársenas
multicoloreadas
por el neón y los láseres
y sacudidas
por la alta tensión
Publicidad al rojo vivo
Los polígonos industriales
se desarrollan
bajo el calor
de las pupilas dilatadas
de los arcos voltaicos
Luminarias que vagan
borrachas
por puentes eléctricos
y faros náuticos
vomitando fotones
Arquitecturas fugitivas
de vidrio y aluminio
100.000 lux
iluminan el paso
de cebra que separa
el polo positivo
del negativo
100.000 lux de energético
apogeo

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miércoles, 14 de abril de 2010

ZONA PEATONAL

¡Qué tormenta de dígitos y de cables! Bajo el calor de las detonaciones estelares 1.000 aspas velocísimas ventilan los hangares periféricos. En los muelles de cinc un enjambre de quitasoles se arremolina al filo de pasarelas salobres y las embarcaciones entran y salen de sudorosos alambiques en una urbe que fuma en pipa. Los transeúntes ascienden por trampolines de vapor y sobre sus cabezas la atmósfera se columpia infectada de signos incandescentes. Las aceras abren sus alas truncadas a las celebraciones eléctricas. Un viento elástico difumina mis huellas sobre el tablero magnético del poniente. Me deslizo entre semáforos y bocas de metro como una flecha inflamable en el diagrama de isobaras. Silbo un blues supersónico que imanta los pasos a nivel del extrarradio. Mi pedestre corazón es un magnífico nudo ferroviario, kilómetro 0 de todas las expediciones a los círculos polares. Trashumante, cosmopolita, expansivo, descifro el alarido concéntrico de Walt Whitman bajo el zodíaco desplegable de un área de servicio. Pasajero impreciso, abriré mis brazos a los puntos cardinales empapado de cielo como un reloj de sol.

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Zona peatonal by Tommaso della Macchina is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.



"La ciudad que arde" Ludwig Meidner